El pasado sábado día 22 de noviembre, celebramos en nuestra parroquia la festividad de Santa Cecilia, patrona de la música.
Con una Eucaristía, cantada por el coro parroquial y un concierto de música a cargo de “Los profetas del Blues” quisimos dar gracias a Dios por este don de combinar sonidos, silencios e instrumentos, que producen en el ser humano un deleite y conmueven la sensibilidad. Dimos gracias a Dios por el arte de la música y por quienes la expresan y la interpretan.
Reconocimos que la música es un vehículo con el que ser humano ha expresado, en un lenguaje universal, emociones, sensaciones y recuerdos. Ella, ha unido culturas y personas. Con ella se ha trasmitido, a lo largo de la historia, los grandes valores de pueblos y civilizaciones: la paz, la fraternidad, el amor y la justicia. Gracias a la música ha surgido en el corazón: la alegría, la ilusión, la calma, la belleza y el ánimo.
Igualmente, desde la música hemos conectado con lo divino. Ella, nos ha transportado al mundo de lo trascendental y ha conseguido una verdadera armonía de Dios con el ser humano y de los hombres entre sí.
El evangelio se hace melodía en los pentagramas y quienes crean música y quienes ponen su canto se convierten en apóstoles y misioneros que transmiten el mensaje de la salvación.
Al celebrar a la patrona de la música Santa Cecilia, hemos pedido al Espíritu de Dios que siga iluminando a la humanidad para que, desde el arte musical, se transmitan y anuncien los grandes valores que este mundo necesita para crear una tierra donde reine la justicia, la paz y el amor. Pero, también, pedimos que la música denuncie situaciones de dolor que destruyen al ser humano.
Gracias siempre al coro de nuestra parroquia por la entrega y generosidad de su tiempo, por su dedicación y su servicio a nuestra comunidad.
Y gracias a “Los profetas del Blues” por ayudarnos a
comprender que la música genera vida verdadera.






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