jueves, 3 de diciembre de 2020

VIGILIA DE LA INMACULADA EN GUADALAJARA

 

El próximo lunes día 7 de diciembre a las 22,00 h, en el santuario de Nuestra Señora de la Antigua, y presidida por nuestro obispo diocesano Dº Atilano, se celebrará la Vigilia de la Inmaculada en nuestra capital de Guadalajara.

Como el aforo es limitado, representarán a cada una de las parroquias de nuestra ciudad un matrimonio, ya que el tema elegido en esta ocasión es  Acompañando a Matrimonios”, así nos hacemos presentes todos los fieles de nuestra comunidad en las personas que acuden desde nuestra parroquia.

DOMINGO 6 DICIEMBRE: IV JORNADA DIOCESANA DE LA DISCAPACIDAD

Con ocasión del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, tres asociaciones diocesanas, Fe y Luz SIN BARRERAS”, CECO y Juan XXIII, proponen la IV Jornada Diocesana de la Discapacidad. Será el domingo 6 de diciembre y queda reducida a la eucaristía que se celebrará a las 12:00 del mediodía en el templo de San Antonio de Padua. Por las circunstancias de pandemia se han anulado este año los actos de encuentro y convivencia de ediciones anteriores.

El Día Internacional de las Personas con Discapacidad 2020 se celebra el 3 de diciembre con el lema "Un día para todos", tema de campaña para considerar que la discapacidad forma parte de la condición humana y cae dentro del campo de experiencia de todas las personas.

miércoles, 2 de diciembre de 2020

SOMOS LOS TELONEROS

 

Cuando acudes a un espectáculo musical, por ejemplo a un concierto, en algunas ocasiones, actúa antes del grupo principal o del cantante que hayas ido a disfrutar, un grupo o cantante al que se le conoce como “telonero”. La actuación del artista telonero tiene como propósito preparar a la audiencia que se está congregando para que sea más receptiva al artista principal. Por lo general la actuación del telonero no supera los 50 minutos, ya que su misión es calentar y animar el ambiente, no suplantar a los artistas principales.

Ser teloneros es la propuesta de la reflexión de las lecturas de este domingo 2º de Adviento (ciclo b)… Debemos destacar en la misión de ser teloneros de Jesús. Invitar y animar, a quienes están en tu entorno, al seguimiento de la persona del Maestro y realizarlo con tu estilo de vivir y actuar en el mundo. Sin suplantar nunca al artista principal (Cristo). Si quieres te lo expreso con palabras más “en modo cristiano”: estás invitado a ser “profeta” desde el día de tu bautismo en el que entraste a formar parte del pueblo de Dios y fuiste crismado para siempre como miembro de Cristo, sacerdote, profeta y rey.

La primera lectura de Isaías (40,1-5.9-11) nos presenta al pueblo en una situación de angustia y culpa, de pobreza extrema y en el exilio. Frente a esta situación aparece la figura del profeta que lanza un mensaje de consolación. La misión del profeta no es consolar, porque ésta es la misión de Dios, sino que su misión es comunicar al pueblo que la consolación del Señor está próxima y que por ello hay que preparar el camino para su llegada. Es decir el profeta invita a que el pueblo se comporte de tal manera que permita al Señor acercarse nuevamente a él. Con otras palabras, preparar el espíritu para recibir al Señor.

Este mensaje no es solamente para los habitantes de Jerusalén sino para todas las ciudades de Judá que han participado del mismo sufrimiento. Hoy también es mensaje para ti y para mí: preparemos nuestro interior para recibir al Señor que llega a consolarnos.

En el evangelio (Marcos 1,1-8) nos encontramos con Juan Bautista, último profeta, que tiene la misión de la preparación de una nueva era, la MESIANICA. Y, como buen telonero y precursor del Mesías, aparece para desaparecer de inmediato, actúa en referencia a otro y en función de otro: JESÚS.

Juan predica una llamada a la conversión en el desierto, lugar donde el pueblo se había puesto a prueba. Su estilo de vida y su modo de vestir, además de reflejar austeridad y renuncia, recuerda al profeta Elías (ver 2Reyes 1,8) que es tenido como el mayor profeta de Israel, aquel que debía volver en los albores de la era mesiánica.

Juan es “Elías de los últimos tiempos” que anuncia la llegada del Señor Jesús como Mesías esperado, que viene con fuerza y bautiza con el don del Espíritu.

Reflexión: La gran y alegre noticia a la que estás llamado es: comunicar, ser la voz, de la llegada-presencia de Jesús en el mundo como Mesías e Hijo de Dios, que trae la sanación y salvación del ser humano. No eres el Mesías sino la voz que anuncia al Mesías. Tu misión, mi misión y la misión de todo creyente es semejante a la de Isaías y la del Bautista: “preparad el camino al Señor, allanad sus senderos”

No preparamos un camino físico sino interior y espiritual. Invitamos a la preparación del corazón para recibir al Señor; para ello es necesaria la actitud de escucha, de búsqueda y de no instalarnos en la comodidad. Es necesario un cambio, una conversión que sea capaz de  transformarnos.

Seamos “teloneros” como lo fue Juan Bautista. No seamos ingenuos el cambio de la mentalidad vieja por la nueva, de quien espera al Señor que viene, no es tan fácil. Seamos conscientes que anunciamos algo grande, porque no nos anunciamos a nosotros mismos sino al Señor, que será capaz de transformarnos.

Seamos también sinceros. No somos los dueños del mensaje, no somos el Mesías, incluso ni somos quien para desatarle las sandalias (ver nota) Somos responsables de preparar el camino, pero no somos el camino.

lunes, 30 de noviembre de 2020

LOS PREFACIOS DE ADVIENTO UNA OPORTUNIDAD PARA ORAR

 

Lo que conocemos como plegaria eucarística comienza tras el “amen” de la oración de las ofrendas, realizada en el ofertorio del pan y del vino, y termina con el “amen de la doxología”, inmediatamente antes de la invitación del sacerdote al rezo del padre nuestro.

Llamamos “PREFACIO” a la primera parte de la plegaría eucarística.

1.- Comienza con un dialogo entre el sacerdote y los fieles:

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario 

2.- Prosigue con una manifestación del sacerdote de que es justo dar gracias a Dios. Por ejemplo: “En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo Señor nuestro” (Prefacio1º)

3.- A continuación el sacerdote expone los motivos concretos por los quedamos gracias a Dios en esa celebración. En este tiempo de Adviento, que estamos viviendo, os presento los motivos, por los que alabamos a Dios y le damos gracias.

PREFACIO 1: (Jesús vino y vendrá)

Él vino por primera vez en la humildad de nuestra carne, para realizar el plan de redención trazado desde antiguo, y nos abrió el camino de la salvación; para que, cuando venga por segunda vez
en el esplendor de su grandeza, podamos recibir los bienes prometidos que ahora aguardamos en vigilante espera.

PREFACIO 2: (Jesús viene en el presente)

Tú has querido ocultarnos el día y la hora en que Cristo, tu Hijo, Señor y Juez de la Historia, aparecerá sobre las nubes del cielo revestido de poder y de gloria.

En aquel día, tremendo y glorioso al mismo tiempo, pasará la figura de este mundo y nacerán los cielos nuevos y la tierra nueva.
El Señor se manifestará entonces lleno de gloria, el mismo que viene ahora a nuestro encuentro en cada hombre y en cada acontecimiento, para que lo recibamos en la fe y para que demos
testimonio por el amor, de la espera dichosa de su reino

PREFACIO 3: (Preparar el nacimiento de Jesús)

A Él que había sido anunciado por los profetas, la Virgen Madre lo llevó en su seno con amor inefable; Juan Bautista proclamó la inminencia de su venida y reveló su presencia entre los hombres.

El mismo Señor nos concede ahora preparar con alegría el misterio de su nacimiento, para que su llegada nos encuentre perseverantes en la oración y proclamando gozosamente su alabanza.

PREFACIO 4: (María madre de Jesús)

Del antiguo adversario nos vino la ruina, pero en el seno virginal de la hija de Sión recibió la vida aquél que nos nutre con el pan de los ángeles, y surgieron para todo el género humano la salvación y la paz.
La gracia que perdimos por Eva nos fue devuelta en María; su maternidad redimida del pecado y de la muerte, se abre al don de una vida nueva, para que, donde abundó el pecado sobreabundara tu misericordia por Cristo, nuestro Salvador.

4.- Termina el prefacio invitando a los fieles a proclamar juntos la santidad de Dios y alabarle en comunión con la Iglesia y los coros de los ángeles. Por ejemplo: Por eso nosotros, mientras esperamos la venida de Cristo, unidos a los ángeles y a los santos, cantamos el himno de tu gloria. (Prefacio4º)

Os invito, desde este artículo, a meditar cada uno de los prefacios para poder saber qué es lo que vivimos en Adviento, cuál es el don de Dios que recibimos y qué actitud de vida tenemos que tener partiendo de una acción de gracias sincera del corazón.

sábado, 28 de noviembre de 2020

CORONA DE ADVIENTO EN LA PARROQUIA DE LA BEATA

Foto: Corona de Adviento. Parroquia Beata María de Jesús 2020

Comienza en la Iglesia el tiempo fuerte de Adviento. Equivale a los cuatro domingos anteriores a la festividad del Nacimiento de Jesús. En nuestro templo parroquial, como en años anteriores, se ha colocado el símbolo, de este tiempo fuerte de la Iglesia, conocido como: CORONA DE ADVIENTO.

Conocer el significado de este símbolo nos ayudará, no sólo a apreciar la dedicación y el tiempo de la persona que lo ha realizado, sino también a dar la importancia que tiene este símbolo en nuestra comunidad parroquial.

Con la Corona de Adviento se quiere anunciar, a quienes se acercan a nuestra parroquia, que un momento de gracia y regalo de Dios está cercano.

Las cuatro velas simbolizan los cuatro domingos del Adviento. El color morado de tres de las velas significa que se trata de un tiempo de conversión, de cambio y de transformación interior. Una vela, sin embargo, lleva un color atenuado, el rosado: representa el tercer domingo de Adviento  llamado domingo “Gaudete” o domingo de la alegría.

Cada domingo se irán encendiendo progresivamente una vela, que permanecerá encendida en todas las celebraciones que se realicen en la parroquia… así hasta el cuarto domingo que estarán todas las velas encendidas. Encender una vela tiene el significado de que la “luz” va disipando la “oscuridad”. Jesús es la gran luz del mundo que es esperada y anunciada en el tiempo de Adviento.

Nosotros, en la Corona de Adviento de la parroquia de la Beata, hemos querido tener presente de forma especial la mirada al Nacimiento de Jesús, por ello se ha puesto una cuna al final de este camino ascendente que es significado por las velas que se irán iluminando domingo tras domingo. Cada domingo se pondrá una imagen simbólica del evangelio que se proclame.

1.- Candelabro de luz: “Velad porque no sabéis el día ni la hora”

2.- Megáfono: “Voz que grita en el desierto”

3.- Maquina apisonadora: “Preparad y allanad los senderos”

4.- El SI: “Hágase en mi según tu palabra”

Un año más, tenemos la corona de Adviento en nuestro templo parroquial. Que este símbolo nos ayude a vivir este tiempo de gracia del Señor y que nos preparemos a su venida por medio de la oración, la caridad, la lectura de la Palabra y la Eucaristía. 

CUENTO CON MORALEJA: LA VACA

Un maestro samurái paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un caserío de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar.

Se aproximó al padre y le preguntó: “En este lugar ¿cómo hacen para sobrevivir?"

El señor respondió: “Tenemos una vaca que da leche. Una parte la vendemos o cambiamos por otros alimentos en la ciudad vecina y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc., para nuestro consumo. Así es como vamos sobreviviendo.”

Cuando el maestro y su fiel discípulo  prosiguieron su camino, éste le dijo:

– Maestro, qué buena gente, compartieron con nosotros lo poco que tenían. Y qué pobres son.

¡Me gustaría ayudarlos! ¿No podemos hacer nada por ellos?

El maestro, sin pensarlo, contestó:

– ¿Quieres ayudarlos? Vuelve y empuja la vaca por el barranco.

– Pero, maestro, ¡es su única fuente de alimento! Esa vaca es el único medio de subsistencia de aquella familia.

– Haz lo que te digo.

El discípulo pensó que el maestro había enloquecido, pero no tenía más remedio que obedecer, y así lo hizo.

Aquella escena quedó grabada en la memoria de aquel joven.

Pasado unos años el joven agobiado por la culpa decidió regresar a aquel lugar. Quería confesar a la familia lo que había sucedido, pedirles perdón y ayudarlos. A medida que se aproximaba al lugar, veía todo muy bonito, árboles floridos, una bonita casa con un coche en la puerta y algunos niños jugando en el jardín. El joven se sintió triste imaginando que aquella humilde familia hubiese tenido que vender el terreno para sobrevivir.

El joven preguntó por la familia que vivía allí hacia unos cuatro años, le respondieron que seguían viviendo allí. Espantado, el joven entró corriendo en la casa y confirmó que era la misma familia que visitó hacia algunos años con el maestro.

Elogió el lugar y le preguntó al padre “¿Cómo hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?” El señor le respondió: “Nosotros teníamos una vaca que cayó por el precipicio y murió. Nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos. Así alcanzamos el éxito que puedes ver ahora.”

Moraleja: Hay cosas que nos proporciona algún beneficio, pero que a la larga nos hacen ser dependientes de ellas y no nos dejan avanzar. Nuestro mundo se reduce a lo que la vaca nos brinda. Las vacas son cosas que dependen de nosotros mismos y que no cambiamos aunque nos gustaría mejorarlas, nos conformamos por miedos que nos llevan a acomodarnos, a estancarnos. ¿Tenéis vacas en vuestra vida? ¿Cuáles son?…

¿Cuántas veces nos pasa que intentando mantener lo que tenemos nos quedamos estáticos frente a nuevas posibilidades?

Qué bueno sería intentar salir de nuestra zona de confort enfrentándonos a la incertidumbre de lo desconocido. Para ello será necesario descubrir cuales son aquellas «vacas» que nos impiden avanzar dándonos un falso sentido de bienestar para luego dejarlas atrás y avanzar hacia todo lo bueno que quizás haya más adelante.

En cada uno de nosotros está esa decisión, será cuestión de animarse y empujar la «vaca» (o al menos hacerla a un lado) para continuar con nuestro crecimiento.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

EL ADVIENTO NOS ADVIERTE CON IMPERATIVOS

 

Usamos, en la escritura y en nuestras palabras o conversaciones, la forma verbal del imperativo para hacer una sugerencia o una propuesta, para dar una orden, un mandato, para hacer una petición o un deseo o un ruego. Un verbo en imperativo siempre puede acompañarse con palabras de cortesía, como «por favor». No obstante, no hay que olvidar que en español el tono en el que se dice algo comunica casi tanto como el contenido del mismo enunciado.

A lo largo del tiempo de adviento, que iniciamos este domingo, las lecturas de los textos evangélicos, nos presentaran diversos imperativos: “mirad”, “vigilad”, “velad”, “preparad”, “allanad”…todos ellos son invitaciones y propuestas, que nos hace el evangelista, para adquirir actitudes de vigilancia y atención para no dejarnos sorprender, ni por un mal o peligro que llegue inesperadamente a nuestras vidas, ni por un bien que pase de largo y no podamos disfrutarlo.

El Adviento nos advierte que debemos estar a punto, atentos y que debemos darnos cuenta de que cada instante de nuestra vida se convierte en oportunidad para acoger el don de la presencia del Señor. Dios viene a nuestro encuentro a cada momento y en todas las situaciones de nuestra vida

El evangelio que se proclama este domingo, primero de adviento (ciclo b) Marcos 13,33-37, nos presenta una gran lección reducida al imperativo “VELAD”. Nos ofrece una pequeña parábola: el dueño de una casa que se marcha por largo tiempo, reparte las tareas y responsabilidades a los sirvientes, encargando al portero que velara, que no durmiera sino que se mantuviera despierto, que luchara contra el sueño y el adormecimiento que sobreviene, especialmente fruto del cansancio y de la llegada de la noche.

El dueño de la casa, de la parábola, es Jesús y los que hemos recibido responsabilidades, encargos, los sirvientes y el portero… somos nosotros, su pueblo, la Iglesia del presente, de la actualidad que vivimos esperando la venida salvadora del Señor y sus venidas concretas a nuestras vidas en el hoy y ahora.

A la pregunta del “¿cuándo?” Jesús responde con un lenguaje parabólico y simbólico. Desde la parábola, antes mencionada, se nos lanzan tres sentencias:

1.- Ignorancia: No sabemos el momento concreto de esa vuelta del Señor, ni de esa venida en el presente.

2.- Certeza: Creemos que vendrá porque así nos lo ha anunciado el propio Señor… y creemos y confiamos en su palabra.

3.- Vigilancia: que excluye: la impaciencia, el temor, el sueño y la relajación y que implica: lucha, esfuerzo y valor para evitar el estancamiento presente.

Reflexión: Se nos describe la misión de la comunidad cristiana en el presente, a la que escribe el evangelista Marcos, pero que se extiende a “todos” los que formamos la Iglesia, como nos señala el final del evangelio (“Lo que os digo a vosotros, os lo digo a todos”)

No es una misión fácil, se necesita aliento y estimulo. Mantenerse despierto y estar vigilante son actitudes fundamentales en las que se debe ejercitar el discípulo de Cristo.

Urge la fidelidad, el coraje y la vigilancia presente… pero con la mirada puesta en el futuro, porque Él prometió volver, aunque no preciso cuando.

El desconocimiento del día y de la hora de su venida, así como la advertencia de que vendrá inesperadamente, invita al discípulo de Cristo a permanecer siempre en espera, a estar preparado ahora y en todo momento, y a vivir en la esperanza.

El evangelio de este domingo nos pone en la tesitura de vivir dormido y descuidando el imperativo “velad” o asumiendo las responsabilidades encomendadas por el Señor, no descuidando ni abandonando nuestras tareas cotidianas pensando que el dueño tarda en llegar y que habrá tiempo para prepararse más adelante. Tú y yo debemos, en este tiempo de adviento, anhelar, esperar y prepararnos para el encuentro con Jesús en el hoy, como en el futuro. Y hacerlo con la misma intensidad con la que el profeta Isaías anhelaba que Dios se hiciese presente en medio de su pueblo, como nos indica la primera lectura (Isaías 63,16-17.19; 64,2-7)

Si como discípulo de Jesús andas mirando el reloj y despreciando los imperativos que nos advierten y nos ponen en vela… ya te digo yo, que el Señor no sabe dónde ha puesto su reloj, que el suyo no marca las horas como los nuestros y que posiblemente nadie se lo regale en este BLACK FRIDAY, ni tampoco para la noche de Reyes… Así que a otra cosa mariposa.