domingo, 19 de septiembre de 2021

HORARIOS DE INVIERNO A PARTIR DEL 20 DE SEPTIEMBRE (INCLUIDO)

 

A partir del lunes 20 de septiembre (incluido) cambian los horarios de las celebraciones de la Parroquia BEATA MARÍA DE JESUS, adecuándonos al 

HORARIO DE INVIERNO

De lunes a viernes: 11,00 h

Jueves y viernes: 11,00 h y 19,00 h

Sábados y víspera de fiesta: 19,00 h

Domingos y festivos: 12,00 h y 19,00 h

A partir del jueves día 23 de septiembre (incluido) tendremos la oración ante el Santísimo a las 18,30 h.

PRIMERA COMUNION DE MARGA Y SARA

 

Todo tiempo es precioso para recibir a Jesús en la Eucaristía. El encuentro con el Señor no está reservado para el mes de mayo, sino que cualquier día del año es ideal para que dejar que Dios entre en la vida de cada uno de nosotros y actúe con su fuerza.

El sábado día 18 de septiembre, Marga López Blay y Sara Ortego Morales, dos niñas pertenecientes a nuestra parroquia de la Beata María de Jesús, recibieron al Maestro en su corazón por primera vez, acompañadas de sus padres, familiares y amigos.

Fue una celebración sencilla, emotiva y cercana para que todos los presentes conectaran con Dios que es Amor, que entrega a su Hijo para nuestra salvación y que se queda con nosotros en la Fracción del Pan.

Deseamos que este día sea el día feliz que Sara y Marga han estado esperando desde hace tres años. Que el encuentro con la Eucaristía les llene de fuerzas para ser mensajeras y discípulas del Evangelio de Jesús.

Una vez más agradecer a todos los que han hecho posible esta Eucaristía, este encuentro con Jesús, con su Palabra y con su Cuerpo y Sangre. No podemos olvidar a las catequistas, Inma y Susana, que han puesto al servicio de estas niñas su tiempo, sabiduría y cariño. Igualmente agradecemos al coro parroquial su presencia en la celebración.

lunes, 13 de septiembre de 2021

LECCIÓN MAGISTRAL PARA EL APRENDIZ-DISCÍPULO

 

Estoy convencido que tenemos algunas lecciones bien aprendidas. Puede que nos las enseñara el profesor/a de la infancia, del instituto o de la universidad… puede que la lección nos viniera presentada por nuestros padres o por cualquier familiar por pequeña que sea su edad… también las amistades y las personas con las que nos relacionamos ejercen de maestros y nos enseñan lecciones que no hemos olvidado… e incluso la vida misma, que es una gran educadora en más de una circunstancia, nos da una o varias lecciones… lo cierto es que podemos ser “sabios” si nuestra actitud en todas las facetas de la vida es la de “aprendiz” y no la del “sabelotodo”

Estas lecciones bien aprendidas, por el que quiere crecer y está en actitud permanente de mejorar, nunca se olvidan por mucho tiempo que pase. Y se ponen en práctica en miles de circunstancias porque se tienen frescas y muy presentes a lo largo de la vida.

La Palabra de Dios es siempre enseñanza y en este domingo 25 del Tiempo Ordinario (ciclo b) el evangelio (Marcos 9,9-37) nos presenta a Jesús en una actitud claramente magisterial, ejerce de Maestro con el grupo de los Doce a quienes les enseña lo central del seguimiento ante la diversidad de sus preocupaciones.

Al igual que en el domingo pasado, aunque usando otras expresiones, Jesús habla a sus discípulos y les instruye sobre su camino de entrega: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.»  Los discípulos, mientras tanto, andan en lo suyo, en este caso: «discutían quién era el más importante» Por ello urge, ante la discusión que los Doce han mantenido por el camino, una lección magistral del Maestro: LA DEL SERVICIO.

El Señor muestra con dos sentencias la exigencia dura del discipulado. Atacando de raíz el afán de orgullo y de poder, la primera sentencia señala donde está la verdadera grandeza. Sin excepciones ni restricciones, grande es solamente aquel que, en actitud de servicio se interesa por el prójimo de manera afectiva y efectiva. «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.» Queda así invertido el orden de valores que tantas veces prevalece entre los seres humanos.

La segunda sentencia, con la presencia de un niño, símbolo de lo insignificante y pequeño, explicita y completa la primera. Uno es grande no cuando se ocupa un puesto de relevancia, sino cuando en la vida se hace sitio para quien no tiene grandeza. «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»

Jesús mismo y Dios, a través de Él, se encarna en el que no goza de relieve ni prestigio, en el débil e indefenso.

Reflexión: La instrucción de Jesús a sus discípulos, es también para nosotros oyentes y lectores de evangelio. Tienen que calar dentro del corazón las palabras del evangelio de este domingo para así poder transformar la vida. Quien quiera ser el primero sea el último de todos y el servidor de todos. El que acoge a un niño como este me acoge a mí y el que me acoge a mí acoge a quien me ha enviado… es decir: SERVICO- ACOGIDA, un tándem que no puede estar ausente en aquel que quiera seguir a Jesús y ser su discípulo.

Se nos brinda por parte del Maestro la posibilidad de un cambio en nuestras preocupaciones. Se nos invita a un cambio desde Dios, es decir mirar con los ojos de Dios y así podremos convertirnos de la injusticia a la justicia, del abuso al servicio de los demás, de la infidelidad a la fidelidad, del odio al amor, de la venganza al perdón, de la cultura de muerte a la cultura de la vida, del descarte a la fraternidad...

Es comprensible la actitud primera de los Doce, ellos siguen sin comprender y son víctimas del miedo, no se atreven a contradecir a Jesús (como lo hizo Pedro el domingo pasado) ni tampoco se atreven a preguntarle. Este miedo revela que carecen de una fe sólida y que aún necesitan un adecuado conocimiento de la persona de Jesús. La lección que ellos reciben hoy no se les olvidará y a lo largo de su vida mostrarán que el servicio, la entrega y la acogida son pilares esenciales del cristiano.

Como personas en aprendizaje, como discípulos y no maestros, recibimos de Jesús la lección del SERVICIO. Es el camino que emprendió el Señor y que le llevó a dar su vida para sanar la nuestra. Ahora somos nosotros, si la lección la hemos aprendido bien, los que estamos llamados e invitados a servir a los hermanos/as para sanar también sus heridas. Quien busque el servirse del prójimo y no el servir al prójimo ha errado su camino, no podrá llamarse cristiano y debería pasarse por la escuela del evangelio donde recibirá una lección que nunca podrá olvidar.

UNA LECCION DE LA VIDA

 

El semáforo se puso amarillo justo cuando él iba a cruzar en su automóvil y, como era de esperar, hizo lo correcto: se detuvo en la línea de paso para los peatones, a pesar de que podría haber rebasado la luz roja, acelerando a través de la intersección.

La mujer que estaba en el automóvil de atrás de él estaba furiosa. Le toco la bocina por un largo rato e hizo comentarios negativos e insultos en alta voz, ya que por culpa suya no pudo pasar. En medio de su enfado, oyó que alguien le tocaba el cristal del lado. Allá, parado junto a ella, estaba un policía mirándola muy seriamente. El oficial le ordenó salir de su coche con las manos arriba, y la llevo a la comisaría, le tomaron fotos, las huellas dactilares y la pusieron en una celda.

Después de un par de horas, un policía se acercó a la celda y abrió la puerta. La señora fue acompañada hasta el mostrador, donde el policía que la detuvo estaba esperando con sus efectos personales:

Señora, lamento mucho este error, le explicó el policía. Le mandé bajar del coche mientras usted se encontraba tocando la bocina fuertemente, queriendo pasarle por encima al automóvil del frente, maldiciendo, gritando improperios y diciendo palabras soeces. Mientras la observaba, me percaté que en su retrovisor cuelga un rosario, que su coche tiene una pegatina que dice ¿Qué haría Jesús en mi lugar?, además tiene otra pegatina que dice “sígueme el domingo a la Iglesia” y, finalmente, vi un crucifijo en el salpicadero y el emblema cristiano del pez en la bandeja del maletero. Como es de esperarse, supuse que el coche era robado.

Moraleja: Esta historia muestra la importancia de ser coherentes entre lo que creemos y lo que hacemos. Para ser cristiano no basta con ir a Misa los domingos o leer la Biblia de vez en cuando, porque el cristianismo es un estilo de vida: el estilo de vida de Jesús.

Así que la próxima vez que vayas en el coche, o de compras al supermercado, o te encuentres atendiendo algún cliente, recuerda que el mundo te está mirando y espera ver a Jesús en ti.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

ENCUENTRO DE PROGRAMACION DE MANOS UNIDAS

El martes 7 de septiembre, Manos Unidas Guadalajara, se reunió en su sede, con el fin de programar y dar los primeros pasos del nuevo curso pastoral 2021/22.

Después de los iniciales saludos y reencuentros de todos los miembros presentes, se puso en manos de Dios la labor del grupo en el nuevo tiempo que se abre. Se interiorizó el texto del evangelio de Lucas 6,12-16 meditando sobre nuestra misión y la disposición de dones y talentos para conseguir el fin de Manos Unidas.

En este primer encuentro se perfiló el calendario de reuniones de trabajo y formación para el nuevo curso pastoral, así como las actividades posibles para realizar a lo largo del año. Igualmente se concretaron las personas que en cada sector de trabajo son las responsables:

Comunicación y presencia pública: Pilar Simón.  

Administración de recursos y personas: Elena Garvía.

Educación para el desarrollo: Elvira Carretero.

Departamento de proyectos: Paz Torres.

Gestión Financiera: Felix Muñoz.

Seguimos pidiendo al Espíritu de Dios que nos acompañe en este camino y reto nuevo que se abre ante nuestros ojos. Y que sepamos, cada uno desde su vida, ser “luz y sal”; apóstoles especialmente con los que más sufren en este mundo, promoviendo sensibilidades y acciones en favor de la dignidad del ser humano, la fraternidad y la justicia en la tierra.

lunes, 6 de septiembre de 2021

COMPARTIMOS MISIÓN Y CAMINO

 

“Cargar con la cruz”… ¡Uf! vaya expresión. En muchas ocasiones se nos ha traducido cruz por enfermedad. Y creo que esto es descafeinar la propuesta del Maestro y hacer un reduccionismo de las palabras del Evangelio.

Tomar la cruz para el discípulo, primeramente, es convertirse de raíz, renunciando a los propios criterios y asumir los criterios de Dios, que a menudo no concuerdan con nosotros, ni con nuestros juicios, gustos y valoraciones. En un segundo lugar, diría que cargar con la cruz es apostar por una vida de entrega y solidaridad. El discípulo que apuesta toda su existencia por el “tener” queda empobrecido. La vida en plenitud es donación del amor. Y en tercer lugar, cargar con la cruz, es dar testimonio de la fe, incluso cuando ello te acarre desprecios, burlas, incomprensiones….

Desde estas propuestas comprenderás las exigencias y la dificultad que el camino del seguimiento de Jesús comporta. Pero si eres fino de vista y oído asimilarás su belleza. Las lecturas de la Palabra de Dios de este domingo 24 del Tiempo Ordinario (ciclo b) nos ofrecen la identidad y misión del Mesías, que es también la  nuestra de discípulos.

La imagen que nos ofrece la primera lectura (Isaías 50, 5-9a) sugiere la de un prisionero, que después de haber sido maltratado (“ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos”) espera el momento del juicio. Pero, por la mañana, temprano, se ha despertado con la seguridad de que Dios lo ayudará y ahí encuentra su fuerza. Espera el momento del juicio con esperanza porque siente “cerca al defensor”, el Señor mismo se hará cargo de su defensa. Este personaje es consciente de su misión y de su destino.

En el evangelio (Marcos 8,27-35), tras la confesión de Pedro del mesianismo de Jesús, se nos presenta la misión y el destino del Mesías. Es el primer anuncio de la pasión y resurrección, la primera enseñanza sobre la verdadera naturaleza de su mesianismo. Es una instrucción clara no una mera “conversación de pasillo”.

La enseñanza es iluminadora. El camino que debe recorrer Jesús es: pasar por la cruz-muerte (padecer, ser condenado, ejecutado…) para resucitar, triunfar y ser glorificado.

Normal que Pedro no esté dispuesto a aceptarlo, lo considera una ocurrencia poco acertada y se siente en la obligación de expulsar y desterrar esta idea de Jesús. La actitud de Pedro le hace merecedor de una dura recriminación con una orden tajante y un calificativo severo. (Ver NOTA del comentario)

A mi corto entender creo que Jesús coloca a Pedro en el puesto de discípulo y que como tal ha de seguir al Maestro. Jesús está mostrando no solo su misión y destino sino también la de aquellos que le sigan.

Reflexión: Se muestra la dificultad que entraña la visión de un Mesías sufriente. Este es el espejo donde tiene que mirarse todo creyente. Para ti y para mi resulta difícil aceptar aquello que no es de nuestro agrado o que desbarata nuestros sueños e ilusiones. No nos pongamos las manos en la cabeza por la actitud de Pedro porque también es la nuestra.

Jesús nos enseña y nos prepara a acompañarlo con “nuestras cruces” en su camino. Nos prepara a ser “cirineos” que le ayuden a llevar su cruz. Nuestra vida cristiana no es solo algo externo espiritual y bueno, sino que es seguimiento por encima de todo. La salvación que nos ofrece Jesús es seguirle en su mismo camino, esta es nuestra identidad y misión. Por ello puedo concluir diciéndote que: El camino del Mesías es el camino del discípulo. No inventemos otro distinto.

Por ello, iniciaba esta reflexión proponiéndote, a mi modo de ver cuáles, eran, desde el texto del evangelio de hoy, las exigencias de este camino por el que debe transitar el discípulo:

1.- “Negarse a sí mismo”. 2.- La vida es donación no posesión. 3.- Testimoniar valientemente su fe.

La propuesta de Jesús es: llegar a la Resurrección por el camino de la Cruz, por Getsemaní. ¿Quieres ser discípulo mío?, pues toma tu cruz y sígueme; ¿quieres ser grande? pues hazte pequeño y servidor de los demás; ¿quieres ser el primero? pues sé el último; ¿quieres tenerlo todo? pues vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y sígueme.

Tras estas exigencias se nos añade una promesa consoladora: «El que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará.» Es decir gustar aquí y ahora del Reino de Dios.

miércoles, 1 de septiembre de 2021

ANTÍDOTOS CONTRA LA PARÁLISIS DEL CORAZÓN

 

Ocurre, en algunas ocasiones, que mientras todo el que te rodea sigue adelante con su vida, tú te sientes paralizado. Eres conocedor de que posees la fuerza para ponerte en camino, pero tu espíritu no responde. Caes en el “bucle de la desesperanza”, comienzas a creer que nada cambiará jamás y comienzan a deteriorarse las relaciones con los demás. Vives sumergido en una “montaña rusa” de emociones que o bien te inmovilizan o bien no controlas.

Esto te lleva al enfado contigo mismo, al enojo, te sientes débil, cansado y pocas o ninguna cosa te entusiasman. El agotamiento mental, físico y emocional aparece. Te sientes “seco”.

Creo que la Palabra de Dios de este domingo 23 del Tiempo Ordinario (ciclo b) son una respuesta para superar las parálisis del corazón del cristiano. En estas ocasiones en que te sientes cojo, ciego, mudo o sordo espiritualmente no todo está perdido. El mensaje de la Escritura es esperanzador y puede ayudar a liberarte.

El relato del evangelio, nos presenta la curación de una persona sordomuda (Marcos 7,31-37) Es el mejor representante del paganismo: sordo respecto a Dios e incapaz de alabarlo. No obstante también sobre él recae el poder liberador de la palabra de Jesús, que sana la sordera espiritual y suelta la traba de la lengua para la alabanza divina.

Finaliza el texto con una exclamación del pueblo “Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos”. Con ella se expresa el reconocimiento de Jesús como aquel que inaugura el tiempo de salvación anunciado por los profetas, como bien nos expresa la primera lectura de este domingo (Isaías 35,4-7a) “Dios viene en persona, resarcirá y os salvará. Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán” 

Isaías anuncia un tiempo de alegría y ánimo; lo fundamenta en la cercanía de Dios, que está próximo y viene a salvar. La parálisis del corazón impide al ser humano emprender alguna acción porque la desesperanza hace aparición en la vida e incapacita. Sin embargo el anuncio de la cercanía del Señor lo despierta de su parálisis espiritual y hace que se ponga en camino.

En ese momento hasta los “cojos” llevados por el entusiasmo y por la ayuda de los demás pueden mantener el ritmo de la marcha. Y todos los que hasta ahora eran “ciegos” y “sordos” pueden ver y comprender lo que está ocurriendo. Y los “mudos” cantaran y alabaran la presencia salvadora de Dios; presencia que es identificada con el “agua abundante”. (La salvación implica convertir el desierto en tierra de agua. Y la abundancia de agua significa que las promesas de un nuevo tiempo comienzan a cumplirse)

Para el lector cristiano el anuncio del tiempo de salvación que se expresa en estos textos de la Escritura constituye un motivo seguro de esperanza. Dios, cercano y sanador, llevará a término la obra que en Jesús ha comenzado.

Reflexión: «Effetá» (significa: Ábrete) Esta es la palabra que Jesús utiliza con la persona sordomuda para que se obre el milagro, para que quede sano el enfermo y para que recupere su dignidad aquel habitante de la Decápolis. Todos participan, también los paganos, de la salvación que Jesús ofrece. La Buena Noticia del Reino que el Maestro predica con hechos y palabras es accesible a todo ser humano sin discriminación.

Dios se abre y se pone en comunicación con la humanidad, sale a nuestro encuentro y se hace hombre, se hace presente en la persona del Hijo, el cual es el gran «constructor de puentes» entre Dios y el hombre, incluso El mismo se hace «gran puente de la comunicación plena con el Padre» Esta cercanía de Dios es antídoto contra nuestra parálisis espiritual. Él quiere realizar alianza de bodas con el hombre y la mujer de todos los tiempos. Su regla es la ternura. La fidelidad será su propuesta.

En la celebración del sacramento del bautismo, se encuentra el mismo gesto y la misma palabra de Jesús “Effetá”. El ministro del sacramento tocando con el dedo los oídos y la boca del bautizado dice: “El Señor Jesús, que hizo oír a los sordos y hablar a los mudos, te conceda, a su tiempo, escuchar su Palabra y proclamar la fe, para alabanza y gloria de Dios Padre”

“Hemos sido curados de la sordera del egoísmo y del mutismo de la cerrazón y del pecado y hemos sido incorporados en la gran familia de la Iglesia; podemos escuchar a Dios que nos habla y comunicar su Palabra a cuantos no la han escuchado nunca o a quien la ha olvidado y sepultado bajo las espinas de las preocupaciones y de los engaños del mundo” (Papa Francisco. Ángelus 6 septiembre 2015)

Nuestra parálisis es consecuencia, a menudo, de estar replegados y encerrados en nosotros mismos, y crear muchas islas inaccesibles e inhóspitas. La apertura podría abrir ojos, labios, oídos y corazón e instalarnos en la esperanza de un Padre que cumple sus promesas.