sábado, 4 de julio de 2020

PARA TÚ REFLEXIÓN


10 CONSEJOS
1.- Pasa más tiempo contigo.
2.- No alimentos tus miedos.
3.- Sé conocido por amar.
4.- Ignora a la gente negativa.
5.- Confía en tus sueños.
6.- Nunca dejes de aprender.
7.- Ama las cosas sencillas.
8.- No dañes a otros.
9.- Aprende a dejar ir.
10.- No desperdicies tu tiempo.

jueves, 2 de julio de 2020

SENCILLAMENTE: SENCILLOS


Según vamos desgranando la Palabra de Dios, domingo tras domingo, nos vamos encontrando con actitudes que reflejan las características que deben poseer los discípulos de Jesús.
El seguimiento de la persona y mensaje del Señor, no es simplemente una adhesión a una serie de principios filosóficos éticos o morales, sino que es una respuesta generosa de nuestras personas a la llamada a seguirle en un nuevo estilo de vida que debe ir creciendo en nosotros y que se adquiere, con el paso del tiempo, en la meditación y la imitación de Aquel que anunciamos.

Estemos atentos a las “venidas de Cristo” a nuestras vidas por medio de su Palabra, la celebración de la fe, los que sufren, el prójimo, la belleza, los acontecimientos… nos ofrecerá la oportunidad de ir descubriendo qué quiere Dios de nosotros, en este momento actual (aquí y ahora) de nuestra historia personal y comunitaria, y de responderle como enamorados.

En este domingo (XIV Tiempo Ordinario, ciclo A) las lecturas que son proclamadas nos ponen, frente a frente, ante diversas y nuevas actitudes que debemos ir descubriendo y viviendo.

La primera lectura (Zacarías 9,9-10) describe la restauración del Reinado de Dios, que se inicia con la vuelta del rey victorioso. Alegría, felicidad, júbilo y hermosura se entremezclan. Pero lo que realmente destaca es que esa entrada triunfal del rey está presidida por la humildad y la paz.
Este texto no es extraño ya que es la profecía que los evangelistas aplican a Jesús cuando entra en Jerusalén el día de Ramos. Jesús no entra a la ciudad  montado en caballo, que podría simbolizar el poder, sino que lo hace montado en un borrico que simboliza la sencillez y humildad.

En el evangelio (Mateo 11,25-30) se invita, a la comunidad de Mateo y hoy a nosotros, a acoger la revelación del Padre que se manifiesta en las acciones y palabras de Jesús. Y para ello, sólo los pequeños y sencillos son capaces de aceptar al Maestro, frente a los sabios y entendidos (maestros de la ley y fariseos) que le rechazan.
La revelación a los sencillos consiste en reconocer y aceptar a Jesús como el Hijo amado de Dios que conoce al Padre.

En el trasfondo de este evangelio podemos encontrar la pregunta que realizan a Jesús «¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?» (Mateo 11,3) y las reacciones de incredulidad y rechazo de sus contemporáneos (Mateo 11,19.20-24; Mateo 12,38-45) De ahí, que en este texto se explicita que sólo los sencillos son capaces de acogerle, mientras que los estudiosos de la Ley de Moisés le han rechazado.

Reflexión: Jesús invita, como conclusión al texto evangélico que leemos, a que los sencillos sean sus discípulos. Es hoy nuestra llamada e invitación que surge del Señor: SEGUIDME.
La ley no es la norma de nuestra vida cuando esta ley no libera sino que es “pesado fardo para el pueblo” (Mateo 23,4). La invitación al discipulado, que se nos hace a nosotros, es seguir los pasos del Maestro en obediencia filial a la voluntad del Padre, porque estos pasos están presididos por la mansedumbre y la humildad de corazón.
Este texto nos invita a acoger con sencillez a Jesús y vivir unidos siempre a Él, teniéndole como modelo y maestro. Él es el camino que conduce al Padre. En Él encontraremos nuestra liberación.

Os invito a meditar y saborear el salmo 144, salmo responsorial de este domingo, en el que se bendice, alaba, ensalza y se da gracias a Dios, que ES AMOR.

Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey. Te ensalzaré, Dios mío, mi rey; bendeciré tu nombre por siempre jamás.  Día tras día, te bendeciré  y alabaré tu nombre por siempre jamás.

El Señor es clemente y misericordioso,  lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos,  es cariñoso con todas sus criaturas. 

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles. Que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. El Señor es fiel a sus palabras,  bondadoso en todas sus acciones.  El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan.

domingo, 28 de junio de 2020

ORACIÓN... ADORA Y CONFÍA (Teilhard de Chardin, sj )


No te inquietes por las dificultades de la vida,
por sus altibajos,
por sus decepciones,
por su futuro más o menos sombrío.

Desea aquello que Dios desea.
Ofrécele en medio de inquietudes y dificultades
el sacrificio de tu alma sencilla que,
pese a todo, acepta los designios de su providencia.

Poco importa que te consideres un frustrado,
si Dios te considera plenamente realizado; a su gusto.
Entrégate con confianza ciega en este Dios que te quiere para Él.
Y que llegará hasta ti, aunque no le veas nunca.

Piensa que te encuentras en sus manos,
más fuertemente sostenido,
cuando más decaído y triste te encuentres.

Vive feliz. Te lo suplico.
Vive en paz.
Que nada te turbe.
Que nada sea capaz de quitarte tu paz.
Ni el cansancio psíquico. Ni tus fallos morales.

Haz que surja,
y conserva siempre sobre tu rostro, una dulce sonrisa, 
reflejo de aquello que el Señor continuamente te dirige.

Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada, 
como fuente de energía y criterio de verdad, 
todo aquello que te llene de la paz de Dios.

Recuerda: Todo aquello que te reprima e inquiete es falso.
Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida y de las promesas de Dios.
Por eso, cuando te sientas afligido, triste, adora y confía.
(Teilhard de Chardin, sj )

viernes, 26 de junio de 2020

TODOS EN MISIÓN


Las lecturas, que en este domingo (XIII Tiempo Ordinario. ciclo a) la Iglesia proclama, están ambientadas en un contexto de “misión”. Las palabras que se nos ofrecen debemos aplicarlas a todos los miembros de la comunidad cristiana, no sólo a los apóstoles, porque la tarea de anunciar el evangelio pertenece a toda la comunidad.
Sería un grave error que pensáramos que nuestra actitud de bautizados es pasiva, es decir esperar de brazos cruzados a qué otros, especialmente los sacerdotes y/o religios@s, nos anuncien la Buena Noticia del Reino sin nosotros mover un dedo. 
Más bien, entandamos que, desde el bautismo, somos elegidos por Jesús para ser profetas, apóstoles y misioneros de su propio mensaje en donde nos encontremos y con los carismas que poseemos.
Padres y madres, hij@s, matrimonios, abuelos y jóvenes, sacerdotes y seglares…. Todos somos “discípulos misioneros” en los ambientes de familia, trabajos, colegio – institutos, amistades…

Sólo se nos pedirá encontrarnos con Jesús y con la alegría que proporciona su mensaje para ser “PROFETA no de desventuras sino testigo y heraldo de alegría. Una alegría que hay que compartir con los demás; una alegría contagiosa que hace menos fatigoso el camino de la vida(Papa Francisco Ángelus 17 diciembre 2017)

En la primera lectura de este domingo (2ª Reyes 4, 8,11.14-16) encontramos al profeta Eliseo, carismático y milagrero, en el que se cumple la antigua ley de la hospitalidad, que consistía en acoger en casa a los “hombres de Dios” y que ocho siglos más tarde lo recogerá san Mateo en su evangelio capítulo 10: “El que recibe a un profeta por ser profeta tendrá paga de profeta...”

El evangelio (Mateo 10,37-42) tiene dos partes bien diferenciadas.

a) La primera de ellas (versículos 37-39) nos habla de las exigencias para ser apóstol. Lo hace bajo la frase “no es digno de mi” que es manifestada tres veces a modo de estribillo.
Se plantea la alternativa de tener que elegir entre Jesús y la propia familia, las propias seguridades y nuestros propios valores. Son exigencias dolorosas y arriesgadas porque se nos invita a imitar la entrega de Jesús para poder alcanzar así una vida en plenitud. “Tomar la cruz y seguirle” simboliza el comprender el seguimiento del Maestro como un camino de unión con Jesús que lleva incluso a participar de su entrega pascual. Y para ello tendremos la exigencia de cambiar nuestra escala de valores

b) La segunda parte del evangelio (versículos 40-42) se refiere a la recompensa que obtendrán los que reciben a Jesús y a sus mensajeros. Lo engloba en cuatro grupos de personas: apóstoles, profetas, justos y pequeños. A través de ellos podemos descubrir las personas que formaban la comunidad de Mateo.
Apóstoles: son los mensajeros del evangelio que continuaban la misión de Jesús. No solo enviados del Señor sino sus representantes, ya que quien los recibe a ellos recibe a Jesús.
Profetas: eran los que ejercían la misión itinerante de predicar.
Justos: designaba probablemente a los cristianos procedentes del judaísmo que vivían en el seno de la Iglesia su fidelidad a la ley de Moisés.
Pequeños: podría designar al grupo de discípulos en procesos de maduración, débiles en la fe y fáciles de escandalizar

Reflexión: Los enviados a la misión, no sólo son los apóstoles, sino también los profetas, justos y pequeños que forman la comunidad. No restrinjamos a los curas y monjas de nuestra Iglesia la misión de enseñar y proclamar el mensaje de Cristo. La tarea y misión, que es de todos los que formamos la comunidad, es la misión de Jesús que tiene como fundamento la entrega generosa.
Todos somos discípulos porque todos somos Iglesia. Ahora bien, discípulos que asumimos la exigencia de ser “otros cristos en el mundo”.
No anunciamos dogmas, ni vidas de santos, ni milagros… sino que anunciamos a Jesús y lo hacemos enviados por Él. 
Ahora bien, para anunciar al Señor hay que identificarnos con Él. Dice un proverbio rabínico: “el enviado de un hombre es como si fuera el mismo”, pero recordemos que no somos nosotros la luz, sino mensajeros de la luz.

Os invito a meditar estos puntos:

ü Jesús nos ha visitado y redimido con una fuerza de salvación que nos libera desde la misericordia.
ü La liberación que nos ofrece Jesús nos debe llevar a anunciarla a todos los pueblos, preparando su camino.
ü Jesús es el sol que ilumina nuestras sombras y nos guía.

miércoles, 24 de junio de 2020

HORARIOS DE MISA DE VERANO UDAP


Las parroquias que formamos UDAP (San Juan de Ávila, San Pascual Bailón y Beata María de Jesús) como en años anteriores, cambiamos los horarios de las celebraciones de la Eucaristía, a lo largo de los meses de verano, con el fin de facilitar a los fieles la participación en la celebración.

Estos horarios tienen validez desde el día 1 de julio hasta el 13 de septiembre ambos incluidos.

PARROQUIA SAN PASCUAL BAILÓN

De lunes a sábado: 20,00 h
Domingos y festivos: 10,30 h

PARROQUIA SAN JUAN DE ÁVILA

De lunes a sábado: 10,30 h
Domingos y festivos: 11,30 h

PARROQUIA BEATA MARÍA DE JESÚS

De lunes a viernes: 11,00 h
Sábados y vísperas de fiesta: 20,00 h
Domingos y festivos: 12,30 h

NOTA: Continuamos siendo prudentes y por ello pedimos que aquellas personas que acudan a las celebraciones en las parroquias tengan en cuenta las medidas de seguridad:

1.-Lavarse las manos en casa aunque se ofrezca gel hidroalcohólico a la entrada.
2.- Usar mascarilla.
3.- No tocar nada y menos aún la cara.
4.- Guardar la distancia

viernes, 19 de junio de 2020

QUE EL MIEDO TE TENGA MIEDO


El miedo es definido como “la sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario”. Igualmente podría decir que miedo es el movimiento interior que se produce ante un mal probable e inmediato.
Creo que esta sensación de angustia todo hombre y mujer la hemos percibido a lo largo de nuestra vida aunque se manifieste de diversas formas, tantas como seres humanos existen.
No quiero, ni pretendo en este articulo, definir las clases de miedos y sus consecuencias psicológicas. Pero sí reconozco que existe miedo provocado por diversas causas como: la soledad, lo desconocido, el futuro, la grave responsabilidad, tomar decisiones equivocadas o a fallar en la vida; tal vez miedo al fracaso, a las malas interpretaciones de los demás, a que te hieran o te traicionen; o miedo a tu propia debilidad, al sufrimiento, a la enfermedad, al dolor, a la muerte... Y miedo a la misión de apóstoles
Por último, personalmente pienso, dado que no soy un especialista en la materia, que el miedo tiene el poder de paralizarnos hasta el punto de no avanzar, ni echar un pie adelante, porque quedamos en situación de: estancados en chock

Las lecturas de hoy son toda una provocación ya que nos gritan “No tengas miedo” ¡Cuidado no nos equivoquemos!, NO nos gritan que eres creyente – cristiano y en tu vida no se van a dar las dificultades, los problemas, las situaciones paralizantes, las contrariedades… SINO QUE nos invitan a afrontar la vida con una actitud nueva que pueda vencer el miedo.

En la primera lectura (Jeremías 20,10-13) nos encontramos con el profeta inmerso en un desgarro sicológico, ya que crece la oposición contra él. La vocación de Jeremías como anunciador de desgracias solo le ha ocasionado burlas, oprobio y desprecio.
¿Por qué no abandona entonces esta misión? Sencillamente porque no puede. Tan vivo es el fuego de la presencia de Dios en su interior que no puede suprimirlo: su vida es ser profeta.
Jeremías está viviendo una crisis existencial, de sentido de su vida.
Sin embargo Jeremías, en esta situación, (versículos 11-13) hace un himno de alabanza al Señor que salva. No nos ofrece un final feliz al momento del dolor, sino que es una expresión del momento real de crisis en el que se encuentra, sabiendo que el Señor sondea el corazón afligido y tienes planes de salvación.

El evangelio (Mateo 10,26-33) hay que encuadrarlo en una ambientación misionera. El “no temáis”, que parece en este texto tres veces, son palabras de consuelo que Jesús dirige a sus discípulos para que superen el miedo y la angustia que trae consigo la persecución. Va acompañada de tres motivaciones.

1) El miedo no debe impedir la proclamación abierta del mensaje que Jesús les ha encargado anunciar, porque este mensaje será conocido por todos (versículos 26-27)
2) Lo decisivo no es que los hombres puedan quitarles la vida, sino que arruinen la Vida definitiva. (versículo 28)
3) La última motivación se encuentra en la confianza que los discípulos tienen que tener en Dios, a quien reconocen e invocan como Padre.
La solicitud de este Padre llega hasta extremos insospechados y para ilustrarlo Jesús pone el ejemplo del Padre que cuida de los pájaros más pequeños e insignificantes y que tiene contados hasta los cabellos de los discípulos por los que ni ellos mismos se preocupan.

Reflexión: Para afrontar la vida sin miedos, Jesús nos ofrece, en primer lugar, la visión de Dios como Padre que nos cuida y se ocupa de nosotros. No sólo somos criaturas suyas, sino que tenemos  los creyentes la certeza de ser hijos de Dios.
Y esta certeza es lo que fundamenta la misión y hace que ésta no se detenga ante las dificultades

En segundo lugar, Jesucristo nos anima a la confianza como el arma para vencer miedos que nos paralizan. Vuelvo a repetir lo dicho en otros artículos de este blog, descubrir la actuación de Dios en nosotros y cómo Él nos ha ido bendiciendo a lo largo de nuestra historia, va ayudarnos a superar los miedos porque descubriremos que Dios está presente, nos acompaña, camina con nosotros y nos libera.

En tercer lugar contemplemos que Dios es pastor que apacienta, reúne, toma en brazos. Que Dios sondea el corazón del afligido y que como una madre nos acaricia y nos sienta en sus rodillas…
Por ello, el salmo responsorial nos invita a la oración y a sentir que nuestra súplica es escuchada por el Señor compasivo, fiel, bondadoso… y Él hará revivir nuestros corazones.

miércoles, 17 de junio de 2020

FUNAMBULISTA


1.- El “Funambulismo” es el arte de caminar a lo largo de un delgado alambrecuerda o similar mínima superficie de apoyo. Proviene del latín «funámbulos», de «funís» -cuerda-, y «ambulare» -andar. Podemos dar a este término el sentido comúnmente aceptado de “andar por la cuerda floja” que utilizado de forma metafórica hace referencia a alguien que corre peligro en diversos aspectos de su vida.
El sentido del equilibrio es pieza esencial para poder realizar esta actividad. Y para no perder el equilibrio, el funambulista, se ayuda, de una barra que le hace no tambalear y caer.

2.- “De un tiempo a esta parte” noto, con cierto estupor, como el teléfono móvil se me ha “petao” de whassap, imágenes, audios, vídeos… dónde el equilibrio brilla por su ausencia, pasando del blanco al negro sin contemplar la mínima posibilidad de la variada gama de colores. Y me he acordado del funambulista, de su barra y de su equilibrio imprescindible para andar por el alambre.
El sano equilibrio, para mí, es  una necesidad que tiene que surgir en el corazón del ser humano mientras caminamos por la vida. Y no descarto de esta afirmación al cristiano que, como ser humano que es, necesita del equilibrio para ser y obrar como tal.
Personalmente pienso que ese equilibrio humano y espiritual nos proporcionará una madurez que nos llevará a acercar al hombre y mujer de nuestro tiempo hasta el Dios del Amor.

3.- Los pensadores y filósofos antiguos ya hablaban del “Aurea mediocritas” ("dorado término medio", o "dorada medianía" o "moderación") Algo así como que el centro es el lugar de la virtud. Alcanzar el punto medio entre los extremos alejando cualquier tipo de exceso.
Y esto es por lo que yo abogo en este artículo, no por la mediocridad y sí por la moderación, no por el extremo sino por el equilibrio, no por las posturas talibanes sino por el dialogo y el encuentro; no por el vocear sino por el escuchar; no por el restar sino por el sumar; no por mi verdad sino por contemplar la verdad del otro; no por mi “yo” sino por el ponerse en el lugar de…

4.- Debe ser que me estoy haciendo mayor y empiezo a sentir ciertos miedos que en otra época de mi vida igual estaban pero no me percataba de ellos. Ahora soy consciente que tengo aún oportunidades para crecer en lo humano y en lo espiritual, y todo lo que supone “extremo” y “beligerancia” no me ayuda ni a ser mejor persona ni, mucho menos, a ser mejor cristiano.

5.- La apuesta es sencilla, vivamos el equilibrio del funambulista. No metamos el dedo en heridas porque con esa actitud no vamos a sanar sino a dañar. No impongamos sino que propongamos. No ladremos sino, más bien, hablemos. No “olisquees” la vida del prójimo sino ponte sus zapatos.

Con todo sigo viviendo en la esperanza de que podemos construir y no destruir, ser puente y no muro, acoger en vez de rechazar, comprender y no despreciar…
Igual para todo esto, empezando por mí, habrá que desinstalarse de los pedestales en los que nos encontramos, bajar a la tierra, pisar suelo y mancharnos de barro.
Aquello del Papa Francisco de “prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrase a las propias seguridades” 

En fin, ya sabéis que son cosas de Santy que le bullen. Hacedlas el caso equilibrado y justo