viernes, 31 de julio de 2020

ALIMENTOS GRATIS: FABADA ASTURIANA O POTITOS


Difícil consolar nuestra hambre con un “potito”, (alimento infantil de elaboración industrial que consiste en una especie de puré envasado en un tarro de cristal herméticamente cerrado) por muy bueno y suculento que sea, cuando nuestra edad y energía nos demanda una “fabada asturiana” con todos sus aderezos, embutidos de chorizo y morcilla incluidos
Conformarse con “potitos” cuando nuestro corazón necesita la fuerza de una “fabada”, es semejante a un hombre/mujer que para realizar un trabajo de fuerza y energía no come o se mal-nutre con alimentos que no generan en su cuerpo lo que necesita para realizar ese trabajo… El resultado será cansancio, hastío, desaliento y sensación de fracaso por no cumplir su objetivo.

Nos ocurre algo similar, al potito y la fabada, en la vida del espíritu. Nuestro interior necesita de verdaderos alimentos que sacien nuestras necesidades reales. Ante tanto alimento que no sacia nuestra hambre y sed interior, Dios nos ofrece un alimento gratis que nos llena: SU PALABRA Y LA EUCARISTÍA. Esta sería la afirmación que puedo hacer y a la que me conduce las lecturas que, en este domingo XVIII del Tiempo Ordinario, son proclamadas.

Creo, que todos podemos reconocer, que hay bienes que no llenan nuestro corazón, que dejan nuestro interior insatisfecho, que no nos alimentan espiritualmente y que nos conducen a una sensación de “necesitar más” para calmar lo que desde el corazón se solicita.

En el camino hacia la tierra prometida, el pueblo hebreo debe de comprar los alimentos e inclusive el agua. La exhortación que encontramos en la primera lectura (Isaías 55, 1-3) a “recibir alimentos de balde”, recuerda a los israelitas que han vuelto a su tierra, donde el Señor les concede los bienes que les pertenece; bienes que no pueden recibir de los ídolos que ni pueden salvar ni pueden quitar el hambre.

La actitud para la búsqueda de estos bienes que merecen la pena es el esfuerzo. Por ello, la comparación que nos presenta el profeta Isaías es que el verdadero bien de Israel es la Alianza que Dios hace con el pueblo, invitando a dejar de lado todo lo que no es del Señor, a escuchar su palabra e interiorizar el pacto, de manera que puedan deleitarse en la abundancia y gozar de la vida en plenitud.

El evangelio que tenemos delante de nosotros este domingo es la “multiplicación de panes y peces(Mateo 14,13-21)
Este hecho de la vida de Jesús es de gran importancia para la primera comunidad cristiana ya que se lanza un mensaje profundo sobre Jesucristo, quien ha superado a los personajes y acontecimientos del Antiguo Testamento porque, al igual que Dios dio de comer el maná al pueblo en el desierto, Cristo alimenta a quienes le escuchan.
Los discípulos aparecen como intermediarios entre Jesús y la gente, aprendiendo de Jesús que Él está siempre presente a su lado y que nos les faltará su asistencia.
Finalmente, el relato posee rasgos que nos llevan a pensar en la Última Cena: “al anochecer”, “pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a sus discípulos” Sin duda los primeros cristianos vieron en este episodio una prefiguración de la EUCARISTÍA, que tiene como resultado que “comieron todos hasta quedar satisfechos

Reflexión: Se nos han presentado los alimentos necesarios para el caminar del discípulo misionero: PALABRA y EUCARISTÍA.
Ambos se convierten en necesidad para aquellos que queremos ser testigos de la persona de Jesús y evangelizadores del Reino.
Nuestro interior se debe de nutrir de estos alimentos que recibimos de manos de Dios. No accedemos a ellos por nuestros méritos, sino que son dones gratuitos de Dios que “nos da la comida a su tiempo… y que sacia de favores a todo viviente(Salmo Responsorial 144)

Igualmente, estamos llamados a ser mediadores entre Dios y los hombres, para ello la Palabra de Dios tiene que estar presente y crecer no tanto en nuestros labios como en nuestro corazón. Esta tarea puede que nos parezca difícil y que sintamos la tentación de despedir a la multitud que se ha congregado entorno a Jesús, pero el Maestro nos enseña que su presencia entre nosotros es presencia alentadora.

El Señor hace “Alianza perpetua” con todo el pueblo, una “promesa inquebrantable” hoy hace esa misma promesa de fidelidad contigo. Si te llenas de los alimentos de Dios quedarás satisfecho en tu corazón si, por el contrario, te conformas con los “potitos” tu interior no se habrá saciado abundantemente.

domingo, 26 de julio de 2020

LA PARROQUIA DE LA BEATA SE UNE A LA JORNADA DIOCESANA POR LOS AFECTADOS DE CORONAVIRUS


El pasado domingo, 26 de julio, dentro de la festividad de los abuelos de Jesús, San Joaquín y Santa Ana, nuestra parroquia de la Beata María de Jesús, celebró, unida a toda la Iglesia de España, una jornada de oración por los difuntos y afectados de la pandemia COVID-19.
Fue una celebración sencilla, presidida por José Ángel y Abilio, donde se ofreció la Eucaristía por todos los que fallecieron a lo largo de los días de pandemia, así como por sus familias y los enfermos.

Hubo una mención especial, en esta jornada, para los ancianos y abuelos, quienes celebraban el día de sus patronos y que sufrieron de forma especial las consecuencias del virus.

Igualmente se dio las gracias por la labor de solidaridad de tantas personas, que supieron poner corazón en esta situación dolorosa. 
Y desde esta opción solidaria y de caridad se pidió a toda la comunidad eclesial que siguiéramos ofreciéndonos para aprender de nuestros mayores y construir una sociedad basada no en principios económicos sino en aquellos valores y tesoros que poseemos y que surgen de la bondad del corazón.

Guardando todas las medidas de seguridad y cumpliendo con la distancia que se nos pide por medio de Sanidad, el coro parroquial se hizo presente y acompañó esta emotiva celebración con sus voces y guitarras, poniendo su granito de arena para ayudarnos en profundizar en la oración y meditación.

Por último, esta jornada también tuvo como objetivo pedir la luz necesaria, y el compromiso de la comunidad diocesana, para llevar a cabo iniciativas solidarias eficaces, ante la crisis social y económica provocada por la pandemia y el confinamiento.

jueves, 23 de julio de 2020

INFLUENCER

Definición de INFLUENCER: Persona que destaca en una red social u otro canal de comunicación y expresa opiniones sobre un tema concreto que ejercen una gran influencia sobre muchas personas.

No es descalabrado pensar que existan personas que tengan ilusiones, anhelos y deseos que superan y vayan más allá de lo puramente material. Podemos pensar o creer, si seguimos los dictámenes de la sociedad en la que nos movemos, que el dinero, el placer, la belleza corporal, el poder, el prestigio, la fama… y otras muchas cosas más, son lo verdaderamente importante, lo que se pretende y se busca y lo que oferta la auténtica alegría.
Y, sin embargo, nos topamos con hombres y mujeres que no buscan la riqueza material como objetivo principal de su vida, que no tienen como preocupación primera el ser reconocidos o famosos, ni el ser aplaudidos por la belleza de sus cuerpos, por el último modelo de teléfono móvil, por la marca de sus zapatillas o el maquillaje de su rostro…. Y, cuanto menos, nos asombramos ya que estamos en un mundo de “influencer”, de cuantificar lo importante por el número de seguidores en “Twitter” o “Instagram” u otras redes sociales.

Las lecturas que la Iglesia proclama, en este domingo XVII del Tiempo Ordinario, a mi modo de ver, re-coloca al cristiano, o al menos nos ayuda a buscar lo auténticamente bueno, grande y bello, a encontrarnos con el aplauso de Dios, antes que con el aplauso del mundo, a cuidar el interior, a no poner los ojos fijos en lo sucedáneo… y, por supuesto, a saber qué es lo que realmente nos hace ser personas que brillen por su alegría.

En la primera lectura (1ª Reyes 3,5.7-12) encontramos a Salomón que, en dialogo con Dios, responde a su invitación de pedir lo que desee, reconociéndose limitado. Por ello se encuentra necesitado de un corazón sabio y dócil para gobernar al pueblo y para discernir el mal del bien. 
No pide riqueza, ni larga vida, ni la muerte de sus enemigos… prefiere el don de la sabiduría y la capacidad de escucha antes que otros bienes.
Todos sabemos que el reinado de Salomón fue un reinado que destacó por la sabiduría en el arte de gobernar e impartir justicia, en saber hacer (especialmente la construcción del templo de Jerusalén) y en saber decir (actividad literaria y especialmente sapiencial)
Dios miró el deseo de su corazón y le cumplió su petición: “te doy un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti”

El evangelio (Mateo 13, 44-52) nos revela el misterio del Reino de Dios. Lo hace por medio de tres parábolas, propias de Mateo: El tesoro escondido, la perla, y la gran pesca.

Las dos primeras (Tesoro y Perla) el evangelista Mateo las une.

1.- El punto más destacable es: el descubrimiento de algo verdaderamente valioso, que provoca una reacción inmediata en los protagonistas de la historia. En el Reino de los cielos sucede lo mismo, una vez descubierto el valor, hay que tomar postura.
2.- Ambas parábolas se pueden situar en el contexto de la invitación de Jesús a dejarlo todo y seguirle.
3.- Una vez elegido el Reino hay que ser consecuente con esta elección y vivirla con alegría.
4.- Puedes rechazar la oferta del Reino de Dios, como hizo el joven rico, pero la actitud del verdadero discípulo, ante el descubrimiento del Reino de Dios, no puede ser otra que la conversión, el cambio de orientación de la propia vida que tiene lugar en un clima de alegría.

La parábola de la gran pesca (Mt 13,47-50) es muy semejante a la parábola de la semana pasada del Trigo y Cizaña que crecen juntas. La pesca representa la oferta del Reino que se hace a todos. Son muchos los que entran en él, pero la clave está en cómo se vive después y cómo se pone en práctica las enseñanzas de Jesús.

Reflexión: Encontrar y descubrir a Jesús supone una actitud de búsqueda que conlleva un esfuerzo. Hay que salir y buscar, explorar, sorprenderse y optar.
Reconocemos el valor del Reino por encima de otros bienes materiales y, ante este valor, tomemos postura de discípulos-influencer siendo consecuentes con la elección realizada e influir, ayudar, predisponer, redundar, proponer… para que otros descubran el mismo tesoro que tú.
También os invito a meditar que una consecuencia de nuestro encuentro con Jesús es la alegría. Una alegría que surge de haber encontrado un tesoro, una perla que para nosotros es el evangelio de Cristo.

Y por último, saborea el salmo 118. “más estimo yo las palabras de tu boca que miles de monedas de oro y plata”

lunes, 20 de julio de 2020

DESPIERTA... ÁBRETE A LA VIDA


1.- NO HAY DESTINO; SÓLO HAY AHORA.
Deja de fijarte en "lo que se ha ido" y en "lo que todavía no está aquí", no puedes controlarlos desde donde estás. Sal de esa historia que llamas "Mi vida" y déjate fascinar por lo que está vivo, aquí y ahora. Ahora es el único lugar del que pueden surgir verdaderas respuestas. El momento presente es tu verdadero hogar, antes del tiempo y el espacio. Es todo lo que hay; la calma en medio de la tormenta.

2. EL PENSAMIENTO Y LA RESISTENCIA CREAN SUFRIMIENTO
El dolor no es el verdadero problema; el verdadero problema es nuestro pensamiento sobre el dolor, nuestra resistencia al malestar, nuestro intento de escapar de todo esto y alcanzar un imaginado futuro. Masticamos las tristezas de ayer y de mañana, en lugar de explorar y experimentar directamente las experiencias de hoy a medida que llegan. Agregamos una capa innecesaria de cavilación y resistencia a la vida, y esto crea sufrimiento. ¿Qué hacer? Descubre la vida en bruto. Vive este momento tal y como es; míralo como un regalo. Se muestra agradable o desagradable, placentero o doloroso, no tiene intenciones ocultas.

3. LOS PENSAMIENTOS Y LAS SENSACIONES NO SON PERSONALES, NI LA VERDAD
Al igual que los sonidos que escuchamos, los pensamientos y sensaciones físicas surgen y desaparecen espontáneamente, como las olas en ese océano que eres Tú. No se pueden controlar, eliminar ni evitar. Acércate a tus pensamientos y sensaciones con una actitud de amabilidad y curiosidad. Míralos como invitados a los que das la bienvenida a tu presencia.

4. ERES EL ESPACIO PARA TUS PENSAMIENTOS, NO SU PENSADOR
Tus pensamientos no son tú, y no son realidad; son solo sugerencias, posibilidades, rumores, propaganda, juicios, voces, imágenes, que saltan hacia adelante y hacia atrás, que vienen y van: nubes en el inmenso cielo que eres tú. No intentes aplacarlos, silenciarlos o detenerlos, soltarlos, eliminarlos o controlarlos. ¡Sé el espacio para ellos, incluso si están muy activos ahora mismo! Eres el contenedor silencioso, no el contenido. Sé lo que eres.

5. RESPIRA TU DOLOR Y TU MALESTAR; HÓNRALOS
Respira tus sensaciones desagradables; dales dignidad. Hónralas en lugar de cerrarte a ellas, privarlas de tu calor. Durante la inspiración, imagina o siente el aire moviéndose hacia la zona afectada y sensible, infundiéndole vida y amor. Llena esa área incómoda de tu cuerpo con oxígeno, calor y dignidad. No intentes "curar" las sensaciones, ni siquiera "soltarlas".

6. LA ACEPTACIÓN NO ES ALGO QUE HAGAS, ES LO QUE ERES
La aceptación no significa que un pensamiento o sentimiento desagradable desaparecerá; puede que se quede un rato. ¡Trátalo como si fuera a quedarse para siempre! Esto elimina la presión del tiempo (tratando de hacer que desaparezca, preguntándote por qué "todavía está aquí"). ESTÁ aquí, ahora. Inclínate ante ESTA realidad. Sé curioso. Y permite que surja cualquier impulso, cualquier sentimiento de frustración, aburrimiento, decepción o incluso desesperación, y hazles hueco también. Todos son parte de la situación actual, no los bloquees. ¡Incluso un sentimiento de bloqueo es parte de la situación!

7. NO HAY "SIEMPRE" NI "NUNCA"
En realidad, no hay "siempre" ni "nunca". Sé consciente de estas palabras; son mentira y pueden crear un sentido de urgencia e impotencia; alimentan la historia de búsqueda y carencia. No hay "resto de mi vida", ni "durante años", ni "todo el día". Solo hay Ahora, tu único lugar de poder. A veces incluso pensar en el mañana es demasiado trabajo. Quédate aquí.

8. SOLO PODRÁS LLEGAR "ALLÍ" ESTANDO "AQUÍ"

A menudo nos enfocamos tanto en la meta o en el destino que olvidamos el viaje, nos desconectamos de cada precioso paso y creamos estrés, la sensación de que "Todavía No Hemos Llegado". Olvídate de los diez mil pasos que faltan, los diez mil pasos que aún no has dado, las diez mil cosas que faltan ahora mismo, y recuerda el paso actual, ese antiguo territorio vivo, tu propia e íntima presencia. Respira. Siente la vida en tu cuerpo. Hazte amigo de cualquier incertidumbre, duda, temor que sientas; aprende a amar este lugar sagrado sin respuestas. Está vivo, es creativo y está lleno de potencial.

9. ABRAZA TUS TROPIEZOS; SON PERFECTOS TAMBIÉN
¡No te castigues por olvidar, celebra tu capacidad de recordar! ¡Al momento no le importa que le hayas olvidado! Olvidar es una escena perfecta en la película. ¡Permítete olvidar, a veces! Deja que el viaje te enseñe humildad en lugar de tratar de ser "perfecto". La duda, la decepción y la desilusión serán constantes amigos en este camino sin sendero.

10. DEJA DE COMPARAR; ¡ERES LA VIDA MISMA!

Tú eres único; tu viaje es completamente original. ¡No te compares con nadie más! Cuando empiezas a comparar, devalúas tus propios e irremplazables dones, talentos y verdades únicas, y te desconectas de tu experiencia presente única. No compares este momento con ninguna imagen de cómo podría, debería o tendría que haber sido. La curación es posible cuando dices SÍ a donde estás ahora, aunque no sea donde soñaste que deberías estar "ahora". Confía, y confía a veces en que no puedes confiar. Quizás incluso tu incapacidad de confiar sea lo que es de confianza, e incluso la sensación de que no puedes soportar este momento sea el propio momento siendo soportado.
Si deseas leer estos principios completos de Jeff Foster lo puedes hacer en el enlace que te presento a continuación.

viernes, 17 de julio de 2020

PARECIDOS NO IGUALES


Me doy cuenta, que si estamos atentos a los acontecimientos del día a día, podríamos narrar “parábolas” que ofrecieran, a quienes nos escuchan y a nosotros mismos, una enseñanza, un mensaje que nos ayudaría a transmitir y comprender cómo actuar en nuestra vida y cuáles son las “señas de identidad” del humano-cristiano.
Con las parábolas que seriamos capaces de confeccionar, seguro que ayudaríamos al crecimiento de los valores de Jesús en nosotros, así como, de forma didáctica y con lenguaje adaptado a nuestros días, transmitiríamos el mensaje de forma más comprensible.

La intención de Jesús cuando narra una parábola es acercar el hombre a Dios y mostrarnos unas pautas de comportamiento mediante escenas de la vida cotidiana, que eran comprensibles y cercanas a quienes le escuchaban.
Por ello, creo yo, que las parábolas de Jesús hoy necesitan una explicación y una adaptación a los tiempos que corren, ya que en muchas ocasiones no se adecúan a nuestra vida cotidiana, ni a nuestro lenguaje habitual… y por ello se hacen extrañas y raras a nuestros oídos y experiencias de la vida.

En el evangelio de este domingo (Mateo 13, 24-30) nos encontramos con la parábola conocida como “El trigo y la Cizaña”. Como he dicho, al inicio de este artículo, en una parábola se narra una escena de la vida cotidiana: el dueño de un campo manda sembrar trigo y su enemigo trata de perjudicarle sembrando cizaña. Sorprende la respuesta del dueño a sus trabajadores: ¡dejad que ambas semillas crezcan juntas!
A los oyentes de Jesús les llamaría la atención la extraña decisión del dueño del campo y les llevaría a pensar si dicha decisión había sido acertada o no.
Es cierto que la cizaña puede impedir o dificultar el crecimiento del trigo, porque ambas espigas se parecen mucho al principio y se daba el peligro que mandando arrancar una también arrancaran la otra. Por ello invita el dueño del campo a esperar hasta el momento de la cosecha para separar trigo de cizaña, porque aunque son parecidas no son iguales.

Jesús era consciente que NO reunió una comunidad de puros sino que su mensaje era dirigido también a pecadores, por ello es posible que indicara a quien le escuchaba que hay tiempo para la conversión y para la misericordia porque, como nos dice la primera lectura (Sabiduría 12,13.16-19) “Dios juzga con moderación y nos gobierna con gran indulgencia”.

Reflexión: Siguiendo el razonamiento inicial, siento que una parábola no es una enseñanza cerrada a una sola interpretación oficial, sino que cada uno debe extraer el mensaje que, desde la parábola, se le lanza para su crecimiento personal y comunitario en el seguimiento fiel al Maestro.
No cierres la posibilidad de buscar tu propio sendero, pregúntate qué te dice a ti la parábola del “trigo y la cizaña” en este momento concreto de tu historia y de tu vida de fe en comunidad.

Por mi parte te muestro algunos caminos para tu meditación:

1.- Esta parábola puede ser una exhortación a prevenirte contra los juicios que con tanta facilidad emites. “Sembrar cizaña” es una expresión, insertada en nuestro lenguaje, que nos lleva  a pensar en hacer daño, esparcir rumores, crear enemistades, entorpecer relaciones…
- Ves trabajando tus palabras y acciones para que sean siempre “trigo limpio”

2.- Igualmente, la parábola te invita a meditar con claridad que el discernimiento final, el juzgar, no te corresponde a ti hacerlo, sino a Dios. Y ya sabes que Él tiene una peculiar forma de juzgar: “al final de los tiempos seremos examinado por el amor y desde el amor”. 
- Deja a Dios que actúe en tu vida. Deja a Dios ser Dios misericordioso

3.-  Otro sendero por el que puede transitar tu oración es que, desde esta parábola, reconocemos que todos los que somos miembros de la Iglesia somos imperfectos, pecadores. En todos nosotros hay cizaña del mal mezclada con la buena semilla del evangelio.
- Actúa con paciencia, date el tiempo necesario, que nada te turbe, no te inquietes, aprende a convivir con tus fallos, ves dando pasos en la confianza en Dios…

Perdona que insista tanto y me repita, a fuerza de ser pesado, pero personalmente creo que debes buscar tu interpretación y dar significado propio a expresiones que aparecen en el evangelio como: “buena semilla” “empezó a verdear” “almacenadlo en mi granero”… etc

domingo, 12 de julio de 2020

JORNADA DIOCESANA POR LOS AFECTADOS DE CORONAVIRUS


Nuestro obispo diocesano, Dº Atilano Rodríguez, ha determinado, en toda la diócesis de Sigüenza-Guadalajara, celebrar una jornada por los afectados de Covid-19. 
Tendrá lugar el día 26 de julio, fiesta de San Joaquín y Santa Ana, patronos de los ancianos, el grupo social más golpeado por la pandemia.

- El propio obispo presidirá ese día la misa, en la capilla de la Residencia de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Guadalajara, con esa intención. Además, el prelado celebrará previamente un funeral por los fallecidos a causa del Coronavirus, en la catedral de Sigüenza, el miércoles 22 de julio a las 8 de la tarde.

- Nuestra parroquia se une a la intención y deseo del Obispo diocesano y se celebrará esta jornada en la fecha establecida, en la Eucaristía del domingo 26 julio a las 12,30 h

1.- La Eucaristía de este día se ofrecerá en todas las parroquias de la diócesis por el eterno descanso de los difuntos pidiendo, además, el consuelo y la esperanza de sus familiares.

2.- Esta jornada servirá también para dar gracias por el trabajo realizado por tantas personas durante el tiempo de la pandemia y para rezar de una manera especial por los mayores y las residencias de ancianos.

3.- El último objetivo de la jornada es pedir la luz necesaria, y el compromiso de la comunidad diocesana, para llevar a cabo iniciativas solidarias eficaces, ante la crisis social y económica provocada por la pandemia y el confinamiento.

Os invitamos a participar de esta jornada en la que tendremos presente todas estas intenciones y objetivos.

jueves, 9 de julio de 2020

PALABRA


Aunque el refranero nos dice que “las palabras se las lleva el viento”, creo que es indudable el poder que ellas tienen. Dichas con honestidad y con sentimiento pueden guiar y dar luz. Y aunque muchos cuestionen, duden, desprecien o discutan el valor de las palabras… otros sentimos que una sugerencia, un relato, una confesión, una frase, un diálogo sincero… son un aporte indiscutible a la vida. No me digáis que nunca habéis deseado, en un momento determinado, unas palabras, un WhatsApp, una frase, una llamada, una carta, un e-mail… aunque sólo sean “palabras”, antes que el silencio o la ausencia de “hechos”.
Pero si me das a elegir, claro que prefiero las  obras que den pleno sentido a las palabras dichas, ya que éstas, por sí solas, hablan sin discusión y son enseñanza irrefutable. Por eso acudo al refranero popular de nuevo. “Obras son amores y no buenas razones

En este domingo (XV del Tiempo Ordinario) las lecturas, que se proclaman en la celebración de la Eucaristía, nos muestran la eficacia de la Palabra del Señor, que es como la lluvia-nieve que hace germinar la tierra o como la semilla que sembrada da fruto.
Ahora bien, no es automatismo, sino que la Palabra, una vez escuchada, debe tener una respuesta por parte del hombre. La Palabra no es una pócima mágica o un muelle elástico y mecánico, sino que es un acontecimiento dialogante que nos debe poner en pie y alerta para responder a ella, con sinceridad, desde nuestra actitud y vida.

En la primera lectura (Isaías 55, 10-11) el profeta se dirige al pueblo que vuelve del exilio de Babilonia. El pueblo se encuentra en una situación que parece contradecir las promesas divinas, ya que contemplan una tierra que debe ser reconstruida, con conflictos internos fuertes, con desánimo, fragilidad, desesperanza e impotencia…
Pero a esta situación del hombre se opone la fuerza y la fidelidad de la palabra divina. El profeta presenta la Palabra de Dios con el símbolo de la lluvia y de la nieve que bajan del cielo y vuelven a Él. Así como la lluvia desencadena el ciclo de la fertilidad en la naturaleza, la Palabra de Dios desencadena la salvación en la historia humana. Dios ha creado todo con su Palabra (Gen 1) y ahora puede volver a crear una nueva época para su pueblo.

Reflexión: Muchas veces también a nosotros nos cuesta creer que es posible volver a empezar. La palabra de Dios nos invita a confiar en Dios que hace todas las cosas nuevas (Ap 21,5) y que es capaz de transformar las situaciones más adversas y negativas.

Ahora bien, en el evangelio (Mateo 13, 1-23) se nos explicita que la Palabra, que es lluvia y nieve como nos decía la primera lectura o semilla como nos dice el evangelio, necesita caer en corazones que no rechacen sino que acojan a Jesús y su mensaje.
Si el agua, la nieve y la semilla caen sobre cemento o asfalto poco podrán hacer. Y sería injusto culpar al agua, la nieve o a la semilla de su infertilidad, más bien habría que culpar al cemento y al asfalto.

Reflexión: ¿Cómo traducir lo sembrado en tierra buena? Creo que es una exhortación a ti y a mí para que la acogida primera del evangelio no sea ahogada por las dificultades con las que nos encontramos. Es una invitación a responder a la semilla que cae en nuestros corazones (Palabra) poniendo en práctica las enseñanzas de Jesús (Obras)
Si nos sentimos discípulos, familia de Jesús, comunidad de fe presidida por la sencillez y el amor, abramos nuestros oídos para escuchar el mensaje del Maestro y abramos nuestros ojos para ver los signos y maravillas del Reino que Él realiza en medio de nosotros.
Pero, si por el contrario, nuestro corazón está embotado, nuestros oídos y ojos estarán cerrados. No podremos ni acoger, ni responder a la Palabra sembrada en nosotros, porque sencillamente ni el mensaje, ni las acciones de Jesús forman parte de nuestro interés.

Nos podríamos preguntar: ¿qué lugar ocupa en nuestra vida la Palabra de Dios. Es prioridad o secundaria? ¿Acogemos la Palabra y la hacemos vida? ¿Con qué actitudes escuchamos el mensaje de Cristo? ¿Entendemos, conocemos y ponemos en práctica las enseñanzas de Jesús?

sábado, 4 de julio de 2020

PARA TÚ REFLEXIÓN


10 CONSEJOS
1.- Pasa más tiempo contigo.
2.- No alimentos tus miedos.
3.- Sé conocido por amar.
4.- Ignora a la gente negativa.
5.- Confía en tus sueños.
6.- Nunca dejes de aprender.
7.- Ama las cosas sencillas.
8.- No dañes a otros.
9.- Aprende a dejar ir.
10.- No desperdicies tu tiempo.

jueves, 2 de julio de 2020

SENCILLAMENTE: SENCILLOS


Según vamos desgranando la Palabra de Dios, domingo tras domingo, nos vamos encontrando con actitudes que reflejan las características que deben poseer los discípulos de Jesús.
El seguimiento de la persona y mensaje del Señor, no es simplemente una adhesión a una serie de principios filosóficos éticos o morales, sino que es una respuesta generosa de nuestras personas a la llamada a seguirle en un nuevo estilo de vida que debe ir creciendo en nosotros y que se adquiere, con el paso del tiempo, en la meditación y la imitación de Aquel que anunciamos.

Estemos atentos a las “venidas de Cristo” a nuestras vidas por medio de su Palabra, la celebración de la fe, los que sufren, el prójimo, la belleza, los acontecimientos… nos ofrecerá la oportunidad de ir descubriendo qué quiere Dios de nosotros, en este momento actual (aquí y ahora) de nuestra historia personal y comunitaria, y de responderle como enamorados.

En este domingo (XIV Tiempo Ordinario, ciclo A) las lecturas que son proclamadas nos ponen, frente a frente, ante diversas y nuevas actitudes que debemos ir descubriendo y viviendo.

La primera lectura (Zacarías 9,9-10) describe la restauración del Reinado de Dios, que se inicia con la vuelta del rey victorioso. Alegría, felicidad, júbilo y hermosura se entremezclan. Pero lo que realmente destaca es que esa entrada triunfal del rey está presidida por la humildad y la paz.
Este texto no es extraño ya que es la profecía que los evangelistas aplican a Jesús cuando entra en Jerusalén el día de Ramos. Jesús no entra a la ciudad  montado en caballo, que podría simbolizar el poder, sino que lo hace montado en un borrico que simboliza la sencillez y humildad.

En el evangelio (Mateo 11,25-30) se invita, a la comunidad de Mateo y hoy a nosotros, a acoger la revelación del Padre que se manifiesta en las acciones y palabras de Jesús. Y para ello, sólo los pequeños y sencillos son capaces de aceptar al Maestro, frente a los sabios y entendidos (maestros de la ley y fariseos) que le rechazan.
La revelación a los sencillos consiste en reconocer y aceptar a Jesús como el Hijo amado de Dios que conoce al Padre.

En el trasfondo de este evangelio podemos encontrar la pregunta que realizan a Jesús «¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?» (Mateo 11,3) y las reacciones de incredulidad y rechazo de sus contemporáneos (Mateo 11,19.20-24; Mateo 12,38-45) De ahí, que en este texto se explicita que sólo los sencillos son capaces de acogerle, mientras que los estudiosos de la Ley de Moisés le han rechazado.

Reflexión: Jesús invita, como conclusión al texto evangélico que leemos, a que los sencillos sean sus discípulos. Es hoy nuestra llamada e invitación que surge del Señor: SEGUIDME.
La ley no es la norma de nuestra vida cuando esta ley no libera sino que es “pesado fardo para el pueblo” (Mateo 23,4). La invitación al discipulado, que se nos hace a nosotros, es seguir los pasos del Maestro en obediencia filial a la voluntad del Padre, porque estos pasos están presididos por la mansedumbre y la humildad de corazón.
Este texto nos invita a acoger con sencillez a Jesús y vivir unidos siempre a Él, teniéndole como modelo y maestro. Él es el camino que conduce al Padre. En Él encontraremos nuestra liberación.

Os invito a meditar y saborear el salmo 144, salmo responsorial de este domingo, en el que se bendice, alaba, ensalza y se da gracias a Dios, que ES AMOR.

Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey. Te ensalzaré, Dios mío, mi rey; bendeciré tu nombre por siempre jamás.  Día tras día, te bendeciré  y alabaré tu nombre por siempre jamás.

El Señor es clemente y misericordioso,  lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos,  es cariñoso con todas sus criaturas. 

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles. Que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. El Señor es fiel a sus palabras,  bondadoso en todas sus acciones.  El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan.