martes, 5 de abril de 2022

DIA SEÑALADO PARA ESTRENAR

 

Aún hoy, se escucha un refrán que me hace cierta gracia. Hace referencia a estrenar alguna prenda de ropa en el Domingo de Ramos. Bajo el dicho. “Domingo de Ramos, quien no estrena no tiene manos” se consideraba este día como una fecha especial en la que cada uno aprovechaba para lucir sus mejores galas, e incluso, estrenar ropa de la nueva temporada. Parece que este refrán quería significar que quien no tenía manos, no tenía trabajo, o no sabía coser... era considerado tan pobre que no podía estrenar.

Con la festividad de hoy, Domingo de Ramos (ciclo c), comienza la semana grande de nuestra fe. Las lecturas de este día nos invitan a “estrenar” una vestimenta nueva, pero NO para el lucimiento externo, SINO como traje nuevo para el corazón: humildad, pequeñez, paz, confianza… son las prendas con las que nos tenemos que vestir en esta semana y a lo largo de nuestra vida de discipulado.

La primera lectura (Isaías 50,4-17) es reconocida como el tercer poema del “Siervo del Señor”. Se habla de un personaje anónimo, que sugiere la imagen de un prisionero que, después de ser maltratado, espera el momento del juicio. Tiene en sus manos la defensa pero, plenamente consciente de su misión y de su destino, pone su confianza y su defensa en manos del Señor “El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado”

En la segunda lectura (Filipenses 2,6-11) el centro del texto y la clave para interpretarlo es Jesús, quien es la imagen a quien sus seguidores deben asemejarse. Nos habla de diversas prendas esenciales que deben vestir el corazón del discípulo, en este caso el desprendimiento, el altruismo, el servicio y sobre todo la humildad. Son los valores que el Maestro ha encarnado en su vida y son el camino para quienes seguimos sus huellas.

El ejemplo de Cristo es invocado por San Pablo para urgir a los filipenses a que se comporten de manera humilde y servicial. Describe, con dos afirmaciones, el camino recorrido por Jesús para llegar a la glorificación: “Se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo” y “Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre” Este camino de humillación-exaltación tendrá que ser vivido por el cristiano si quiere aspirar a ser coronado de gloria.

Por último os doy unas breves pinceladas sobre el evangelio que se lee antes de la procesión de ramos (Lucas 19,28-40) En este relato Jesús aparece como el Mesías pacífico y humilde de Zacarías 9,9-10, frente al Mesías triunfal que era esperado por la mayoría del pueblo. La entrada del Rey-Mesías en Jerusalén no es como la de un guerrero conquistador sino como rey de la paz.

Esta realeza del Maestro, manifestada de forma sorprendente, se expresa en el clima de alegría y en el extender los mantos al paso de Jesús. Es un anuncio simbólico de lo que se producirá en su resurrección, en la que Dios le hará Señor y Mesías. (“al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre”)

Reflexión: Sin querer viene a mi memoria aquel texto de la carta a los efesios capítulo 4, en la que se nos pide, a los que queremos pertenecer al Reino, la necesidad de revestirnos de Cristo. Comienza invitándonos a: “proceder con toda humildad y modestia, con paciencia, soportándoos unos a otros con amor, esforzándoos a mantener la unidad del espíritu con el vínculo de la paz…” Y concluye proponiéndonos: “Alejad de vosotros toda amargura, cólera, gritos, insultos y cualquier tipo de maldad. Sed amables y compasivos unos con otros. Perdonaos, como Dios os ha perdonado en Cristo”

Atrás debemos dejar conductas pasadas y apostar por vivir renovados en el espíritu y corazón. Para ello nos hemos ido preparando a lo largo del tiempo de cuaresma, por medio de la oración y de la caridad. Ahora, en este día y semana, que se abre ante nosotros, deberemos hacer una lectura profunda de los acontecimientos que vivimos y descubrir el paso del Señor por nuestra historia personal y comunitaria.

El “traje del corazón”, que nos pide la celebración del Domingo de Ramos y nuestra fe, puede que no sea muy apreciado en muchos de nuestros ambientes contemporáneos; pero sin embargo, son los valores que Jesús ha querido encarnar mientras compartió nuestra existencia. Tú y yo, si queremos ser imagen de Jesús en medio de nuestro mundo, tenemos que optar por el estilo del Maestro. Otro traje para nuestro corazón de discípulo-testigos distinto al que Jesús nos presenta no es posible.

Estamos llamados e invitados a estrenar en Domingo de Ramos. El  modelo y el escaparate siempre será el Señor y la tienda donde te proporcionas traje siempre la meditación de la Palabra de Dios.

martes, 29 de marzo de 2022

NINGUNA PIEDRA QUE LANZAR

 

Estamos en la recta final de este tiempo de gracia, celebramos el 5º domingo del tiempo de Cuaresma (ciclo c) y se presenta, en las lecturas de hoy, la novedad del mensaje de nuestra fe. “Algo nuevo surge y ya está brotando”: un Dios que transforma las situaciones injustas, que necesita de nuestras actuaciones para reaccionar ante los abusos y las injusticias que producen los poderosos y sacar de la postración a los señalados con el dedo. Y para ello sobran piedras y falta compasión para ponerte en el lugar del otro.

Empieza a ser algo familiar que en los evangelios “las personas de Dios por oficio, escribas y fariseos” están dispuestas a acusar, juzgar y condenar…«La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras... Le preguntaban esto para poder acusarlo.» mientras que Jesús, el Hijo de Dios, se presenta compasivo y siempre dispuesto al perdón. «Tampoco yo te condeno»

En el evangelio (Juan 8,1-11) este estilo de actuar del Maestro claramente lo vemos en la escena de la mujer adúltera. Jesús no emplea muchas palabras para anunciar la Buena Noticia de Dios a aquella mujer y a aquellos escribas y fariseos que quieren apedrearla. Con su actuación valiente Jesús desenmascara la hipocresía de los acusadores, se opone a una ley inhumana, evita una injusticia, defiende a una mujer acosada por todos, ofrece el perdón de Dios e invita a la acusada a una vida más digna.

Podemos dividir este texto en dos escenas. En la primera se encuentra la mujer adúltera, Jesús y los acusadores. Jesús primeramente guarda silencio, escribe en la tierra. Los acusadores, como moscas cojoneras, vuelven a la carga y es cuando Jesús se incorpora y responde: «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra» Ahora la pelota está en el tejado de los acusadores, quienes reaccionan marchándose. Inmediatamente seguido da comienzo una segunda escena, donde solo aparecen Jesús y la mujer. La conversación final se resuelve con dos afirmaciones: «Tampoco yo te condeno» y «Anda, y en adelante no peques más»

Y es que lo que esta mujer necesitaba no eran piedras, sino alguien que le ayudara y le ofreciera la posibilidad de rehabilitarse, salir de su postración y ser liberada. Menos resentimiento, ira o agresividad y más compasión, perdón y acogida. Menos dedos hipócritas y acusadores y más experiencia verdadera y sincera de perdón.

El contenido del evangelio de esta semana es claro: invita a no hacer juicios sobre los demás y menos aún a declarar culpable a nadie. Jesús vino a salvar al ser humano en su fragilidad, no a perderlo, ni condenarlo. Por ello, el Maestro, rompiendo los moldes del puritanismo de la época, deja libre a la mujer y le concede el perdón y un nuevo camino de vida.

Reflexión: El pueblo de Israel (1ª lectura) y la mujer presentada y acusada ante Jesús como pecadora (evangelio) pueden gritar, con toda su fuerza, la antífona del salmo responsorial: “El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres”

Dios te ha abierto “un camino por el desierto y corrientes en el yermo” y Jesús te ha liberado y sanado, ha puesto luz en medio de tus oscuridades, te ha salvado y NO CONDENADO a pesar de los dedos acusadores y de las piedras que quieren lanzarte. La gran pregunta que tengo, que a mí mismo me hago, es si tú también respondes a la acción de Dios en tu vida y en tu historia con satisfacción, gozo y alegría.

Pero la Palabra de Dios de este domingo, no sólo nos pide agradecimiento y alegría por el perdón recibido, hoy es más exigente y nos reta a que apostemos por una actitud de misericordia y no de juicio sobre nuestros prójimos. La compasión con la que actúa Dios en nuestra vida nos tiene que llevar a hacer experiencia de la bondad de Dios, a responder con agradecimiento a esa bondad y, también, a tratar a los demás con el mismo amor con que Dios nos ha tratado. Sólo así se reconocerá a una persona de Dios autentica, si nuestro empeño es en salvar y no en condenar, en sanar y no ajusticiar, en perdonar y no en lapidar.

¡Qué fácil es descubrir lo malo en los demás! ¡Qué fácil es entrar en la vida de los demás sin haber pasado antes por la nuestra! Para acusar es preciso conocernos a nosotros mismos, lo que cada uno somos por dentro. Para tirar la primera piedra es necesario reconocer y saber cuántas deberían caer sobre nosotros. Para condenar y juzgar a los demás nuestra primera mirada debe ser a nuestro corazón. Quien no se conoce en sus propias debilidades difícilmente podrá comprender las de los demás.

Desde un corazón limpio puedes ver mejor al otro. Cuanto más amor hay en nuestro corazón más fácilmente sabrás amar al caído.

Opta por el perdón que hace revivir al hermano, condenar es relativamente sencillo, perdonar y comprender, ponerse en el lugar del otro, calzarse sus zapatos… eso es de héroes. Estoy pensando que mejor que lanzar piedras a alguien nos las metamos en nuestras botas, igual así comprendemos que no deberían existir piedras que lanzar.

domingo, 27 de marzo de 2022

ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DE ANTONIO

 

El próximo sábado día 2 de abril, en la parroquia de San Pascual Bailón, a las 19,00 h, se celebrará la Eucaristía rogando al dueño de la mies por el sacerdote y amigo Antonio de Gregorio Ruiz que durante varios años atendió pastoralmente esta comunidad parroquial. Hace un año que partió a la casa del Padre. Quienes le queremos nos unimos en oración junto a su familia y amigos. 

No podemos olvidar a quien nos mostró el rostro de Dios en su sencillez y alegría.

miércoles, 23 de marzo de 2022

POR FAVOR, DÉJAME QUE SEA PADRE

 

Celebramos el domingo 4º del tiempo de Cuaresma (ciclo c) y se nos presenta, en forma de parábola, el mensaje central del cristiano sobre Dios. Si alguien nos pidiera una fotografía de Dios o que en pequeños rasgos le definiéramos, no dudéis ni un instante, ofrecerle este evangelio, que se empape de tu Dios-Padre/Madre y de lo que Él es: amor de verdad, amor a lo grande, amor con intensidad e inmensidad

El evangelio (Lucas 15,1-3.11-32) posiblemente sea uno de los textos más conocidos por todos. Lo hemos denominado como la parábola del hijo prodigo, aunque para mi es, más bien, la parábola del padre bueno, ya que nos muestra la bondad del padre que olvida todo lo que hizo el hijo. Una bondad incomprendida por el hijo mayor, que representa a escribas y fariseos.

Esta parábola es propia de Lucas, aunque tiene una posible analogía en Mateo 21,28-32. En ella, encontramos el tema de la alegría como en las parábolas anteriores: la oveja perdida y la moneda encontrada (Lucas 15,24-32) pero, principalmente, se fija en la figura del padre y su bondad que perdona. No podemos olvidar, aunque no es el centro de la parábola, el proceso de conversión del hijo menor que le hace dirigirse hacia el padre aunque se sienta indigno de él: “ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros"

Lo grande de este texto es que el Padre, sin saber nada de la actitud del hijo, se adelanta y lleno de emoción le abraza, besa y perdona: “cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos” La consecuencia de esta iniciativa del padre se simboliza en el anillo que es signo de autoridad, en las sandalias que es el calzado del hombre libre y en la túnica que devuelve la dignidad a quien venía harapiento y desnudo… Solo así puede entrar al banquete

Encontramos una segunda parte en la parábola (Lucas 15,25-32) dirigida, concretamente, a los fariseos quienes como el hijo mayor pretendían dar a conocer que habían cumplido todas las exigencias de la Ley. Se invita a este colectivo a que aprendan a acercarse a los pecadores y necesitados, como Jesús lo hacía y de esta manera participen de la bondad y de la alegría del Padre Dios.

Reflexión: Amig@s, como os he dicho en diferentes ocasiones, la Palabra de Dios está viva y es actual. Es una Palabra en continuo movimiento, siempre nueva y siempre alumbrándonos los pasos del sendero de la vida. Por ello, aunque hayamos leído este texto en muchas ocasiones, siempre encontraremos una novedad para nuestro vivir aquí y ahora.

El evangelio de este domingo me anima a invitarte a que experimentes el amor de Dios que siempre precede a nuestra conversión. Igualmente quiere ser una invitación a que descubras en el amor del padre de la parábola la bondad y el abrazo de perdón de Dios: es una invitación a dejarse arrastras por su dinámica de amor y a participar de su alegría.

Jesús nos ha revelado como es el corazón de Dios. El padre es amor. Amor alegre. Cuando el hijo se va, se le parte el corazón, pero no lo puede impedir. Ha rechazado su protección y la casa paterna, donde había seguridad y bienestar… Cuando regresa rebosa de alegría por el hijo encontrado. Le da un trato que supera todo lo imaginable. Sale a su encuentro porque el hijo corre el peligro de que sus paisanos, al verlo venir, reaccionen en su contra, apedreándolo, ya que ha puesto en entredicho el honor de su padre, al pedirle la herencia en vida. Su padre sale a protegerlo y, al, ponerle el anillo, traje y sandalias, lanza a todos los presentes el mensaje de que su hijo está de nuevo bajo su protección: vuelve a ser un hijo más en la casa. El ternero que mata en su honor lo tenía especialmente cebado y guardado para las grandes ocasiones.

Desde la justicia estricta de los hombres no podrás comprender este movimiento del padre, como no lo comprendía el hermano mayor, que representa a los cumplidores estrictos de la justicia implacable de Israel. Sólo desde un Dios que es acogida podremos entender que abrace y perdone al hijo perdido, fracasado y arruinado.

A ti y a mí nos interpela esta parábola y nos pregunta sobre cuál es nuestra visión de Dios y qué relación tenemos con Él. ¿Es el Padre de la parábola que se alegra y abraza o es el hermano mayor observante y hasta ejemplar, pero sin entrañas de bondad

Aviso a navegantes: El padre le dijo: "Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado"…Ante el deseo de un Dios intransigente Él nos pide que le dejemos ser Padre.

viernes, 18 de marzo de 2022

ACTIVIDADES PARROQUIALES SEMANALES. BEATA MARÍA DE JESÚS

  ACTIVIDADES PARROQUIALES SEMANALES.
BEATA MARÍA DE JESÚS

 ACTIVIDADES PARROQUIALES-SEMANALES. 

BEATA MARÍA DE JESUS.

VERANO DEL MES DE JULIO A SEPTIEMBRE (incluidos)

LUNES:

  9,30 h: Apertura del Templo.

11,00 h: Celebración de la Eucaristía.

MARTES:

  9,30 h: Apertura del Templo.

11,00 h: Celebración de la Eucaristía.

16,00 h: Limpieza del Templo.

17,30 h: Caritas Parroquial

MIERCOLES:

  9,30 h: Apertura del Templo.

11,00 h: Celebración de la Eucaristía 

JUEVES:

  9,30 h: Apertura del Templo.

11,00 h: Celebración de la Eucaristía.

VIERNES:

  9,30 h: Apertura del Templo.

11,00 h: Celebración de la Eucaristía.

12,00 h: Visita a enfermos.

SÁBADO:

20,00 h: Celebración de la Eucaristía

DOMINGO DÍA DEL SEÑOR:

12,00 h: Celebración de la Eucaristía

 

DE LUNES A VIERNES ESTARÁ ABIERTO EL TEMPLO

MAÑANA de… 9,30 a 13 h 

miércoles, 16 de marzo de 2022

LA EXPERIENCIA DE REDESCUBRIRNOS


En el ecuador del tiempo de Cuaresma, celebramos el domingo 3º (ciclo c) Las lecturas proclamadas son una nueva invitación a REDESCUBRIRNOS. A la conversión en positivo, es decir no sólo es conversión de lo “malo” que nos retiene y no nos deja crecer, sino también es descubrir en nosotros la fuerza del amor, de las “semillas de bien” que Dios ha plantado en nuestros corazones y que son potencial para dar fruto abundante y a su tiempo.

La actitud de Moisés que escucha y se pone al servicio del proyecto de Dios, y la insistencia de Jesús de dar frutos nuevos, nos guían en este domingo, para tomar la decisión de bendecir al Señor con una vida “colmada de gracia y de ternura

En la primera lectura (Éxodo 3,1-8ª.13-15) lo que comenzó siendo un día normal en la vida de Moisés se convirtió en una experiencia revolucionaria. Dios se hace presente, le revela su plan  y le envía a ser portavoz de la liberación de la opresión que sufre el pueblo de Israel y a conducirle en esta alianza que Dios quiere hacer con él.

Una “zarza que ardía sin consumirse” llama la atención de Moisés, descubre en ella la presencia de Dios que sale a su encuentro por la palabra. Dios llama a Moisés y éste responde «Aquí estoy» Al mandato de descalzarse Moisés obedece y por su cuenta se tapa la cara y escucha en silencio. Dios toma la iniciativa y entra en la historia para rescatar al pueblo que estaba oprimido y Moisés acepta el reto «Mira, yo iré a los israelitas y les diré: "El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros."»

El evangelio (Lucas 13, 1-9) lo podemos dividir en dos partes. En los versículos 1-5 Jesús, por medio de dos ejemplos históricos que no conocemos con exactitud, refuta la doctrina judía de la retribución según la cual el que era alcanzado por una desgracia era culpable de algún gran pecado. Esta manera de pensar establecía una estrecha relación entre pecado y castigo. En lugar de ello, Jesús ofrece la enseñanza de que ante Dios todos los hombres necesitamos convertirnos a sus caminos.

Los versículos 6-9 (parábola de la higuera estéril) conecta con los versículos anteriores. La parábola ilustra las oportunidades que Dios ofrece al ser humano para la conversión y, además, nos enseña la paciencia de Dios.

Se respira en este texto una urgencia a la conversión y a dar frutos (“Tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala”) que se entremezcla con las oportunidades y paciencia de Dios con el ser humano ("Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas") En el fondo de esta parábola hay una nota de esperanza, Jesús confía todavía en que la respuesta final del pueblo de Israel a su misión sea positiva.

Reflexión: Cuando el ser humano se redescubre como hombre nuevo que tiene corazón de carne y no de piedra, experimenta los valores y potencialidades que posee. Redescubrirse es poner en valor lo que aparece cubierto y tapado, pero que sin embargo es fruto de ser uno con Jesús y el Padre. Creo que sólo podemos redescubrirnos dejando al Espíritu que obre en nosotros.

El encuentro con Dios es una apuesta, un riesgo y un acontecimiento salvador que llama a una vida nueva. Así lo experimentó Moisés, quien, tras la experiencia del Monte Horeb, nada permaneció igual en su vida.

Por ello, cuando sientas que Dios hace morada en ti y experimentes que camina contigo, que te acompaña en tu misión y que es el protagonista que da éxito a tu vida… comprenderás que te invita a abandonarte en sus manos, a dar fruto abundante y a poner tu vida en dirección a Él.

Vivimos en el tiempo de la paciencia de Dios. Él actuará dándonos oportunidades, cuidándonos, como el viñador de la parábola hace con la higuera… para que en tiempo oportuno demos fruto de buenas obras.  Es importante que bucees dentro de ti y descubras que Dios, como buen agricultor, derrama sobre ti “semillas de bien” que hace fecunda nuestra vida y que nos invita a colaborar con Él sembrando también nosotros obrando el bien.

Todos los gestos de bondad que realizamos en nuestra vida cotidiana, por pequeños que sean, son luz. En el día a día, de mil formas se nos puede presentar la desilusión y, ante ella, tenemos la “tentación de encerrarnos en el propio egoísmo individualista o de refugiarnos en la indiferencia”. La tentación de no dar fruto puede ser una constante en nuestra vida… En esos momentos pongamos la esperanza en el Señor y en su resurrección pues será el motor para generar una vida nueva, dejemos al Maestro, agricultor paciente y constante, que trabaje en el campo del corazón y seamos positivos con nosotros mismos descubriendo que tenemos sembrado en el interior valores de luz y brillo que nos brindan la oportunidad de ser hijos de Dios llenos de ternura y amor.

martes, 15 de marzo de 2022

DÍA DEL SEMINARIO 2022

 

«Sacerdotes al servicio de una Iglesia en camino» es el lema que centrará este año el Día del Seminario, que nosotros en Beata-San Pascual celebraremos el domingo 20 de marzo.  

Se presenta la vocación sacerdotal como servicio. En el seminario, «los seminaristas aprenden a vivir el servicio y a servir a los hermanos, como parte integrante y fundamental de la vocación. Los intereses egoístas y el provecho propio han de desterrarse y deben dejar lugar al desarrollo de una vocación recibida para ser entregada. Solo desde la entrega la vocación recibe todo su sentido».

Como resumen de esta jornada 2022 podemos decir: «que si la fraternidad sacerdotal constituye un impulso para los jóvenes que se plantean la vocación sacerdotal, también podemos afirmar que el testimonio de una vida entregada en el servicio infunde ánimos en el corazón de los jóvenes, deseosos de entregarse por completo a una tarea apasionante»

Os ofrezco este enlace para que conozcáis la monición introductoria a la celebración y las peticiones de esta jornada.

https://www.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/02/SUBSIDIO-LITURGICO-DIA-DEL-SEMINARIO_subsidio-monitor-2022_web.pdf