sábado, 11 de abril de 2020

RESUCITÓ. PONTE EN MOVIMIENTO


Un grito surge en la Iglesia y en los templos de nuestros corazones: “¡Aleluya, Cristo ha resucitado!” La muerte ha sido vencida, la muerte no tiene la última palabra. ¡Jesús vive, no es un Dios muerto, ha resucitado! Nuestra fe no es vana ni inútil, creemos en el Señor, que nos ofrece, con su resurrección, una VIDA NUEVA, creemos en Él como LUZ que nos ilumina, PUERTA que se nos abre a la esperanza, CAMINO en la mañana de Pascua y VERDAD que nos propone el reto de sentir la belleza de una ALEGRÍA renovada en nuestra vida.

La búsqueda del Resucitado, (como María Magdalena, Pedro y Juan) nos urge a ponernos en camino hacia el sepulcro, lo encontraremos vacío y nos invitará a ir hacia los hermanos para comunicarles que es cierto, que el Señor ha resucitado, que se nos ha presentado y que le podemos reconocer como Camino, Luz y Vida.

La primera lectura de este Domingo de Resurrección, (Hechos 10,34ª, 37-43) nos relata cómo la actividad misionera de Pedro se abre al mundo de los gentiles. Lo hace en casa del centurión romano Cornelio. Y allí se nos narra la proclamación del kerygma, es decir el primer anuncio de la Buena Noticia de Jesús.
Tras exponer la vida y misión del Maestro, la muerte en cruz y cómo Dios lo resucitó, el texto relata el envío a la misión, el encargo a los que han sido testigos de todo lo acontecido por Jesucristo para que lo transmitan a todos los pueblos.
Pedro se sabe portador de esta misión, recibida de Jesús, y manifiesta lo que “ha visto y oído”, como testigo que lo ha experimentado y no como mero espectador.

Reflexión: Nosotros, como los primeros apóstoles, también hemos de anunciar la Buena Noticia, es decir lo esencial de la vida, misión, muerte y Resurrección del Maestro de Nazaret.
Nuestras palabras y gestos tienen que estar sustentados por la actitud de “pasar haciendo el bien y curando toda dolencia” Pero no nos olvidemos que para predicar a Cristo y ser sus testigos antes hemos de experimentar en nosotros la Resurrección.

El evangelio (Juan 20,1-9) nos presenta a María Magdalena, símbolo de los buscadores de Jesús. Ella es la que se acerca al sepulcro de “madrugada y en la oscuridad”. Lo que ve es la piedra movida y esto le hace ponerse en movimiento e ir corriendo donde estaban los apóstoles reunidos y escondidos pensando que habían robado el cuerpo del Señor. Su desconcierto la dirige hacia la comunidad.
Ante la noticia de María Magdalena, Pedro y el discípulo amado también se ponen en movimiento, pero esta vez no para esconderse sino en dirección al sepulcro. Allí, nos narra el evangelio, el discípulo amado, que había estado a los pies de la cruz es el único que cree. Ante el signo del sepulcro vacío al único se le atribuye la fe es al discípulo amado.
El amor genera la fe. Él cree porque ama.

Reflexión: Para abrirnos a la fe de la resurrección, hemos de hacer nuestros propios recorridos, no podemos refugiarnos ni escondernos. Es un camino personal que debemos hacer desde el amor. Si amas serás capaz de confiar y capaz de fiarte de Aquel que es Resurrección y Vida.
La Resurrección de Jesús lleva a los discípulos a entender la Palabra de Dios. Nosotros tenemos 50 días para ir profundizando en esa Palabra que el Señor de la vida va a dirigirnos.

El salmo 117 es un salmo de acción de gracias. La Iglesia se alegra ante el sepulcro vacío de Cristo. De esta vaciedad del sepulcro de Jesús, mana nuestra salvación. “Este es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo

jueves, 9 de abril de 2020

EL LIBRO DEL AMOR

Este es el libro del amor mas grande

Viernes Santo, día de silencio interior y contemplación. En el centro la Cruz, que no es sólo sombra, es también luz. La Biblia ve la cruz como signo de muerte, pero sabe verla, además, como signo de vida y de victoria.
La cruz, signo de suprema humillación es a la vez signo de suprema salvación. La cruz es signo de la acogida de Dios, una acogida a todos los hombres, sin reservas limitadas y con amor paternal. En la cruz de Jesús contemplamos la hondura del amor de Dios por nosotros y nos manifiesta hasta qué punto Dios nos ama, hasta la entrega de su propio Hijo para nuestra salvación. 
La cruz es locura de amor de un Dios Padre, porque en su Hijo roto y muerto nos muestra el gran amor que nos tiene. La cruz es el libro del amor más grande. Jesús crucificado, con los brazos extendidos, entregado hasta la muerte por nosotros… es la expresión del mayor de los amores. No se puede amar más.

La cruz es signo de la vida cristiana porque nos recuerda que la pasión sigue, que Cristo continúa sufriendo en los que sufren, que Cristo sigue crucificado en los oprimidos y menospreciados, que Cristo extiende su agonía en los enfermos y en los descartados, en los que se encuentran en el abismo del sufrimiento y del dolor.

Amigos, hoy es viernes santo, día en que los cristianos recordamos la Pasión y Muerte del Señor. No es una fecha de luto y tristeza que nos lleva a la desesperanza y a la angustia, sino que es una ocasión para proclamar juntos el amor de Cristo crucificado y adorarlo en su cruz. "Te adoramos y te bendecimos porque por tu cruz redimiste al mundo"

En la cruz de Jesucristo está nuestra salvación, nuestra vida y nuestra resurrección. Contemplando la cruz de Jesús debemos repetirnos en el corazón aquella expresión de San Pablo: “Me amó hasta entregarse por mí”.

No sólo, el Señor, nos dio cosas tan importantes como su Palabra o todo el ejemplo de su vida… Se dio así mismo, no se reservó nada para Él, nos dio su propia vida. Y con la entrega de su vida nos dio testimonio para que nosotros sepamos morir a todo aquello que nos impide seguirle en fidelidad. 
Cargar con la cruz y morir en ella abrazados, es saber decir NO a todo lo que nos separa del amor del Maestro, es saber decir SI a todo lo que nos exige ser sus discípulos.

Hoy os invito:
- En primer lugar a leer la Pasión del Señor. Descubrir en ella el misterio que se narra. La pasión, además de mostrar la entrega total de Jesús, tiene un contenido catequético ya que nos muestra cómo nos situamos ante el misterio de Dios: unos huyen, otros se burlan, otros cuestionan, otros justifican, otros condenan... y otros en silencio sólo siguen y contemplan.
- En segundo lugar, adoremos la cruz en el mayor de los silencios y en actitud de agradecimiento pongamos nuestro corazón en Cristo crucificado. "Mirad el árbol de la cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo. Venid adorarlo"
- Por ultimo, os invito a meditar postrados ante la cruz y para ello os ofrezco esta canción:  
https://www.youtube.com/watch?v=TCo9FkW7O7Q

La parroquia Beata Mª de Jesús os desea un feliz Viernes Santo.

miércoles, 8 de abril de 2020

HASTA EL EXTREMO

Este es el día de la entrega

Antes de que Judas quisiera entregar a Jesús a las autoridades, Cristo se entregó voluntariamente a nosotros. Lo hizo porque amó primero. Y así lavó los pies a sus discípulos en un gesto de humildad, servicio y amor; gesto cargado de simbolismo, porque significa lavar los pies de toda la humanidad, representada en aquellos que estaban allí con Él a la mesa.
El gesto que da a esta Cena un especial significado es el de Jesús postrado lavando los pies de los discípulos y ofreciéndose en el Pan y el Vino de la Eucaristía, signo de la presencia de Jesús hecho entrega. 

El Maestro, en efecto, no ha venido para dominar, sino para servir y dar la vida en rescate por muchos. Sólo un amor así libera, despierta la confianza en el amado y purifica el corazón.

Dios lava los pies de los hombres, como signo de la hondura de su amor y de cómo nos hemos de amar entre nosotros. El amor no es posesión. El amor es servicio. Este gesto de Cristo se prolonga cuando nosotros, imitando al Maestro, nos lavamos los pies unos a otros, es decir, servimos con disponibilidad al prójimo desde la pequeñez. No consiste sólo en amar sino en amar como Él nos ha amado.

Este es el día de la entrega. Jesús nos entregó cuanto tenía: su Palabra, y su Cuerpo y Sangre. En la Última Cena, antes de partir hacia el Huerto de los Olivos, instituye la Eucaristía como alimento para la Vida Eterna y necesidad para la vida terrena. Él se ofrece en comida y bebida. El amigo da la vida por el amigo. Su locura de amor le lleva a hacerse Eucaristía, comida partida y compartida.

Hoy, Jueves Santo, es el día de la entrega. Es el día del amor fraterno. Cristo nos deja su testamento: Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros como yo os he amadoVivamos en el amor. Urge extender el sentido de este día al mundo.

Vivamos este Jueves Santo con el compromiso de amar y servir como Cristo lo hizo. Que no pase de largo este día sin aprender la lección magistral de Jesús. Hagamos de nuestra vida diaria un compromiso auténtico de su enseñanza. Pidamos al Señor que abra nuestro corazón a su palabra, gestos y amor, de tal manera que estemos dispuestos a partirnos, gastarnos, despojarnos de nuestros mantos y postrarnos ante tantos pies desnudos de afecto, amor, dignidad... Y, desde la mayor pequeñez, aprendamos a dejarnos amar, dejarnos lavar, saber recibir agradecidos el cariño y servicio del "otro"... porque esta experiencia de sentirse amado nos ayudará a despojarnos de ropajes que nos impiden ser nosotros mismos.


Oración-Bendición en la cena de hoy.  

Gracias Señor, porque nos amaste hasta el final, hasta el extremo que se puede amar: dar la vida por otro.
Gracias Señor, porque en la última cena partiste tu pan y vino, para saciar nuestra hambre y nuestra sed...
Gracias Señor, porque en la Eucaristía nos haces UNO contigo, nos unes a tu vida, en la medida en que estamos dispuestos a entregar la nuestra...
Gracias Señor, porque en el pan y el vino nos entregas tu vida y nos llenas de tu presencia.
Gracias Señor, porque quisiste celebrar tu entrega, en torno a una mesa con tus amigos, para que fuesen una comunidad de amor.

Bendice nuestra cena, Señor; bendice a nuestros hermanos más frágiles y enfermos con quienes hoy nos sentimos especialmente unidos; que la fraternidad alumbre para ellos la esperanza. AMEN.

CANTO: Amando hasta el extremo


LA IGLESIA SIGUE ABIERTA Y ACOMPAÑANDO A LOS FIELES EN CASA

SI NECESITAN CUALQUIER AYUDA PUEDEN LLAMAR
AL TELÉFONO DE LA PARROQUIA
SANTI 616 54 96 14

martes, 7 de abril de 2020

SENTADO A LA MESA


Cuando los hombres y mujeres nos sentamos a la mesa para comer no estamos ante un mero hecho fisiológico o biológico, también es un hecho cultural. Uno se sienta a comer con los que considera “suyos”. En el pueblo de Israel, obsesionado con las normas de pureza y de no mezclarse con otros pueblos, esto lo llevaban hasta el extremo.

Jesús, sin embargo, no tiene inconveniente de sentar a su mesa a todo tipo de personas, come con fariseos y también lo hace con publicanos y pecadores… de hecho esto le traerá, en más de una ocasión, conflictos con las autoridades legítimamente constituidas: “Solían acercarse a Jesús todos los publicanos y pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escriban murmuraban, diciendo: este acoge a los pecadores y come con ellos” (Lc 15,1-2)

Jesús va a hacer de sus comidas SIGNO DEL REINO y expresión de la FRATERNIDAD. Por ello no excluye a nadie, lo mismo sienta a sus discípulos, que a pecadores, que a fariseos, que a sus amigos… La aceptación del Reino se traduce necesariamente en hospitalidad y apertura de la propia mesa.

En la Última Cena, en la institución de la Eucaristía, tras el gesto y las palabras con el pan y el vino, Jesús encomienda a sus discípulos una misión: “Haced esto en memoria mía”.
No es repetir el rito simplemente sino que es una invitación a hacer lo mismo de forma existencial, es decir invitación a entregarse, como Él se entregó.
Memorial no es sólo un recuerdo de palabras y gestos. Es una actualización en el presente que se proyecta al futuro. Los discípulos han de hacer realidad en sus personas, la misma forma de relacionarse de Jesús: ENTREGA.
Eucaristía y caridad van de la mano. Celebrar y participar en la Eucaristía es asumir la responsabilidad de una misión de servicio, perdón y reconciliación.

Si aceptamos la invitación de sentarnos a comer con Jesús, bien en la Eucaristía o bien en otra mesa en la que Él esté presente, podemos concluir que participar y celebrar una comida con Jesús tienen un componente inmenso de COMPROMISO. Sentarnos a la mesa con el Maestro debe ser expresión de fraternidad e invitación a darnos, entregarnos.

La palabra compromiso tendrá que estar acompañada por la actitud y por las obras, que nos lleven a apostar por Jesús y su mensaje.

- Compromiso con nuestra FE: siendo apóstoles que arriesguen su vida por el evangelio. “Subir a la barca y remar, sin miedo, mar adentro”.
- Compromiso con la ESPERANZA: siendo hombres y mujeres que nos sintamos felices y dichosos porque hemos encontrado la luz del evangelio que da sentido a nuestras vidas.
- Compromisos con la CARIDAD: siendo cristianos que adoptemos el apellido de Dios Padre: “Misericordia”.

Por el hecho de sentarnos a la mesa con Jesús, el cristiano está llamado, al compromiso y a transmitir, como testigo, el mensaje del Señor, al mundo de hoy. Un mensaje comprensible, creíble y que deje huella

lunes, 6 de abril de 2020

VÍDEO MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA SEMANA SANTA 2020


"La fe de que Cristo resucitado venció a la muerte alimenta nuestra esperanza", afirmó el Papa Francisco en un vídeo mensaje dirigido a las familias para esta Semana Santa marcada por la pandemia del coronavirus COVID-19.
“En Jesús resucitado, la vida ha vencido a la muerte. Esta fe pascual alimenta nuestra esperanza. Me gustaría compartirla con vosotros esta noche. 
Es la esperanza de un tiempo mejor, en el que también nosotros podamos ser mejores, finalmente liberados del mal y de esta pandemia. Es una esperanza: la esperanza no defrauda; no es una ilusión, es una esperanza”, afirma el Pontífice en su vídeo mensaje difundido este viernes 3 por la Santa Sede.

El texto completo de las palabras del Papa Francisco y el video de este mensaje lo podéis encontrar en esta dirección de internet:

domingo, 5 de abril de 2020

CAMINO DE LA CRUZ: BREVE VÍA CRUCIS PARA REALIZAR EN ESTOS DÍAS DE SEMANA SANTA


CAMINO DE LA CRUZ
“DEJA TODO LO QUE TIENES, TOMA TU CRUZ
 VEN Y SÍGUEME


1.-  Jesús es condenado a muerte.
Dice Pilatos: ¿A vuestro Rey voy a crucificar?
Replican los Sumos Sacerdotes: No tenemos más rey que el César. Entonces Pilatos se lo entregó para que lo crucificaran.
Reflexión: Señor enséñame a llevar la cruz.

2.- Jesús carga con la cruz.
Sobre la cruz pusieron una inscripción que decía: “Jesús el Nazareno, el rey de los judíos”
Reflexión: Se aprende a cargar con la cruz abrazándose a ella.

3.- Jesús cae en el camino.
El sufrimiento del huerto de los Olivos, la noche en vela, los juicios, traslados, la violencia, el odio…. hace que Jesús se desplome.
Reflexión: No cargo con la cruz en soledad, Jesús me acompaña.

4.- Jesús encuentra a María.
Se entrecruzan las miradas del hijo y de la madre. Ella es consuelo del que sufre, alivio del afligido.
Reflexión: En mi sufrimiento María Madre se hace presente

5.- Jesús es ayudado por el Cirineo.
Un hombre, natural de Cirene, que venía de trabajar en el campo, ayuda a Jesús a llevar la pesada cruz hasta el monte Calvario.
Reflexión: En la vida, camino con los hermanos. Soy unas veces cirineo, otras necesito de cirineos.

6.- Jesús es enjugado por la Verónica.
En este caminar hacia la entrega total de Jesús, Él encuentra un lienzo limpio cargado de ternura, emoción y amor.
Reflexión: La marca de la cruz es el mandamiento del amor.

7.- Jesús cae de nuevo en el camino.
Parece que todo está terminado, pero El Maestro nos da una nueva lección, se levanta, coge la cruz y retoma su camino.
Reflexión: La cruz no es para ti si miras para atrás y te lamentas.

8.- Jesús consuela el lloro de unas mujeres.
No lloréis por mí, dice Jesús, llorad por vosotras y por vuestros hijos. Si esto hacen con el árbol verde ¿qué harán con el seco?
Reflexión: El camino de la cruz se hace siendo consuelo del afligido, paño que enjuga las lágrimas del hermano.

9.- Jesús cae una tercera vez.
Nueva caída y nuevo ponerse en pie. La misión de Jesús es dar la vida para que el ser humano tenga Vida Verdadera. Todo en Jesús es misericordia
Reflexión: Sin misericordia y perdón no tiene sentido que agarre la cruz.

10.- Jesús es despojado de sus vestiduras.
Sin apego a nada material nació Jesús y un madero es el lugar escogido para su entrega suprema. Todo en Jesús es generosidad, desprendimiento.
Reflexión: La cruz es libertad. Nada y nadie me ata. La cruz me lleva a vivir y hablar en libertad.

11.- Jesús es crucificado.
Llegados al Calvario crucifican a Jesús. Y de los labios de Cristo salen palabras de perdón para aquellos que le han crucificado.
Reflexión: La cruz no entiende de etiquetar a personas. El perdón es universal.

12.- Jesús muere.
Inclinando la cabeza, entregó el espíritu. Todo está cumplido.
Reflexión: La cruz es muerte a todo lo que me impide ser autentico y fiel discípulo, porque la cruz no es muerte sino Vida.

13.- Jesús es colocado en brazos de su madre.
María recibe en sus brazos a su hijo. No hay mayor dolor para una madre que acariciar el cuerpo sin vida del hijo.
Reflexión: En los brazos de María encuentro el reposo a mis sufrimientos y mi cruz

14.- Jesús es sepultado.
Pusieron el cuerpo del Nazareno en un sepulcro nuevo escavado en la roca. El mismo sepulcro que María Magdalena encontró al tercer día con la piedra movida.
Reflexión: Tras la cruz y la muerte… la RESURRECCIÓN Y LA VIDA y por su puesto el TESTIMONIO. “Id por todo el mundo y anunciad a toda la gente el Evangelio”

sábado, 4 de abril de 2020

PALMAS CONFECCIONADAS EN CASA


Celebramos el Domingo de Ramos, este año de una manera distinta. Ya sabéis la mejor manera de vencer al covid-19, es quedándose en casa. Pero no, porque tengamos que estar en casa, dejamos de participar en la tradición de bendecir los ramos del domingo. Para ello hemos enviado a nuestros niñ@s un video explicativo de cómo confeccionar unos ramos caseros.
Os animo a que lo intentéis en casa y si lo hacéis podéis enviarme una foto para publicarla.
Os facilito fotos de las palmas caseras que han enviado.
FELIZ DOMINGO DE RAMOS

FOTO: Ramo de casa de Alonso

FOTO: Ramos de casa Lorena y Gabriel

FOTO: Ramo de casa Santy


 
FOTO: Ramos de casa Carolina, Yolanda y Nerea


FOTO: Ramos de casa de Lucía y Paula


FOTO: Ramo de casa Gabriel


FOTO: Ramo de casa Gloria


FOTO: Ramo Papás


FOTO: Ramo casa de Ainhoa

FOTO: Ramo casa Alejandra

BAJAR PARA SUBIR


Con el Domingo de Ramos comienza, para el cristiano, la Semana Santa; tiempo en el que se nos invita a contemplar el misterio de nuestra fe. Tiempo para escuchar la “música de Dios” y no dejarnos arrastrar por “el ruido” ensordecedor que envuelve, en muchas ocasiones, nuestra vida. Tiempo de oportunidad para descubrir y experimentar la grandeza del amor del Dios. Tiempo para reconocer a Jesús que se presenta como Rey humilde dispuesto a dar la vida por ti y a darte Vida
Cualquier otra clave que queramos buscarle a la Semana Santa no creo que sea válida. Seguir estos pasos de entrega de Cristo debe ser el hilo conductor de nuestra vida.

La primera lectura Isaías 50,4-7, es conocida como el tercer canto del siervo, reclama la atención en la persona del siervo y en su ministerio. El Señor es el que llama al hombre, le invita y le moldea para ser su mensajero: “le da lengua de iniciado, le abre el oído”  y el mensaje que proclama de parte de Dios es de esperanza: “decir al abatido una palabra de aliento
A esta invitación se responde con prontitud “no me resistí ni me eché atrás”. El ministerio que realiza el siervo conlleva sufrimiento, pero en medio de ellos experimenta la ayuda del Señor que lo hace más fuerte que el dolor: “El Señor me ayuda por eso no sentía los ultrajes, por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado

Reflexión: Parémonos un momento para caer en la cuenta de cuántas persona hay en nuestro alrededor que necesitan una palabra alentadora; tal vez necesitan de nosotros esa "lengua de discípulo". Para ello abramos nuestros oídos a la voz de Dios y pidámosle que nos despierte ante el sufrimiento de los herman@s.

San Pablo, en la carta a los Filipenses 2,2-11 (2ª lectura), nos describe magistralmente el camino de Jesús y, por tanto, el de todo cristiano que quiera serlo de verdad. En este texto se expresa el significado más profundo de la persona y de la obra de Cristo
Solamente mediante la humildad, el rebajamiento, se consigue la exaltación.
- En la primera parte del texto es Jesús el sujeto de todas las acciones, Él se despoja de todo porque no hay otra manera de revelar el proyecto de Dios. Con la palabra “siervo” se expresa la forma concreta de hacerse hombre.
- En la segunda parte del texto el sujeto es Dios. Es Dios quien exalta a Jesús resucitándolo y dándole el lugar que le corresponde: “Jesucristo es el Señor” que expresa la realidad de Cristo glorificado.

Reflexión: El estilo de Jesús era, cuanto menos, diferente, inesperado y sorprendente. Él habla de “hacerse el ultimo” para poder ser “el primero”, porque la única manera de subir al Padre es por el camino de la pequeñez, la humildad.
Creo que tú y yo tenemos que invertir el orden de nuestra vida y pensar que es evangelio el que cuanto más se abaja uno, más alto sube a los ojos de Jesús.
Y nuestro vivir tiene que ser no buscando el aplauso del mundo, sino la pertenencia al Reino, que es el aplauso de Dios.
Esta lectura hay que leerla despacio para comprender el camino que siguió Cristo hasta llegar a la exaltación del Señor Resucitado.

Y como telón de fondo, la Pasión de Jesús. Son días de meditar sin prisas la pasión de Cristo buscando identificarnos.
Vivamos la pasión no como un relato de lo que le sucedió a Cristo, sino como una proclamación de lo que sigue pasando a cada hombre y mujer que sufre. Jesús sigue sufriendo en cada ser humano torturado por el paro, la enfermedad, el dolor, la tristeza, el hambre, la violencia…

Reflexión: Entremos en la Semana Santa como un cristiano de fe que se acerca a vivir, un año más, el misterio y la paradoja de Cristo muerto y resucitado, que sigue muriendo y resucitando en los seres humanos de nuestro tiempo.

miércoles, 1 de abril de 2020

LA REVOLUCIÓN DE LA TOALLA


A lo largo de nuestra vida hemos oído hablar de muchas revoluciones. Una revolución marca un antes y un después en la historia de la humanidad, nada será igual, nada volverá a ser como antes. Conocemos por la historia la revolución francesa, la rusa, la industrial… pero, a mi modo de ver, la más revolucionaria de todas fue la revolución de la toalla.

No sé si la conoces. La protagonizó Jesús, el Señor. Estando sentado a la “Mesa”, junto a sus apóstoles, en un momento de la “Cena”, se levantó, se quitó el manto, tomó una toalla y empezó a lavar los pies a sus discípulos.
Fue un gesto profético que anunciaba la entrega total, el amor incondicional de Jesús al ser humano de toda condición, raza, lengua y nación. 
Entrega sin etiquetar a las personas por su condición social, política, económica u opción sexual. Entrega sin discriminar a nadie, simplemente don, regalo al ser humano.

Él se dio y se da, porque en esta revolución de la toalla, a sus discípulos, es decir a nosotros, después de lavarles los pies les dice y nos dice: “¿Habéis visto lo que he hecho? Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis”

Muy parecido a los flores de los Alpes suizos, que se encuentran a más de 2.000 metros de altura, que comparten su belleza y perfume, tanto con el millonario como con el mendigo, con la misma generosidad. El don de estas flores es incondicional, ¡ellas no saben poner etiquetas a las personas!
Tampoco conocen las vacaciones ni los días de descanso: truene o luzca el sol, nieve o llueva… son fieles a su tarea, dando, dando, dando… sin cesar.  Es más, el don gratuito de estas flores es no-violento, son sumamente resistentes, si caminas por encima de ellas y las aplastas, tras un instante, volverán a extender sus pétalos  porque no entienden de resentimiento ni cólera.
Se dan con naturalidad porque su esencia es ser don gratuito de perfume y hermosura. (Libro: El arte de bendecir de Pierre Pradervand)

Si comprendiéramos que el fondo de nuestro ser más auténtico es el amor, entonces sabríamos amar de la misma forma que las flores alpinas dan su belleza y aroma. No mediríamos con cuentagotas nuestra entrega porque sería empobrecernos.

La revolución de la toalla continúa tanto en cuanto, nosotros, discípulos de Jesús, nos levantemos para encontrarnos con el otro, nos quitemos el manto, es decir nos despojamos de aquello que nos sitúa en poderes y prestigios, sean sociales o eclesiales y nos agachemos para amar al ser humano, desde abajo, poniéndonos con humildad a su servicio y disponibilidad.

Muy importante, en la revolución de la toalla lavar los pies supone acoger y aceptar la historia recorrida por esos pies en el camino de la vida, es hacernos cargo de sus heridas sin juzgar, sólo entregando el bálsamo del agua.
Cuanto más lavemos los pies más se irán difuminando y reduciendo los juicio sobre el otro.
Al final me doy cuenta que lavar los pies no es una revolución para el otro, ni para el mundo, sino principalmente para mi corazón.