jueves, 8 de enero de 2026

SIN FECHA PARA NAVIDADES

 

Bautismo de Jesús

Si preguntas, entre el común de los mortales, por el día que termina el tiempo de Navidad, muchos te responderán que finalizan las fiestas navideñas con la celebración de los Reyes Magos. Y, aunque el ambiente externo así lo determina porque se quitan las decoraciones, los espumillones, los árboles, las bolas, los belenes del hogar y los envoltorios de regalos y juguetes… lo correcto es anunciar que es la fiesta del Bautismo del Señor (domingo siguiente a Epifanía o Reyes Magos) la que pone broche final al tiempo de Navidad. Y digo al tiempo litúrgico, porque como bien sabes, la verdad de la Navidad no tiene fecha concreta en el calendario, sino que la puedes celebrar cada día y en cada momento.

Entrando en el texto que se nos presenta en esta celebración del Bautismo del Señor (ciclo a) descubro que, oculto para unos y desconocido para muchos, “Dios está con nosotros”. Y esta es la verdad que te decía que no se termina en las navidades, sino que la puedes celebrar cada día. Y lo haces siempre que dejas nacer a Dios en tu vida compartiendo con los descartados, abriendo el corazón para dar consuelo, dejándote bautizar por el Espíritu o caminando en la presencia de Jesús.

El evangelio (Mateo 3,13-17) nos ofrece este momento del Bautismo de Jesús. El evangelista lo divide en dos partes, la primera de ellas es un dialogo entre Juan bautista y Jesús (propio sólo del evangelio de Mateo) y la segunda es la manifestación de Jesús como Hijo de Dios.

¡Qué desconcertante tuvo que ser este momento para el bautista! que desea disuadir al Maestro de la idea de ser bautizado por él: «soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?» Este dialogo inicial, entre Jesús y Juan, pretende, por un lado, ensalzar la figura de Jesús como Mesías, frente a Juan que es precursor y, por otro lado, mostrar que la misión del Mesías es adherirse al proyecto del Padre cumpliendo su voluntad: «Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia»

La identidad de Jesús como “Hijo de Dios” se manifiesta en los sucesos que siguen a su bautismo: se abre el cielo, desciende el Espíritu y una voz declara su identidad más profunda: ser el Hijo de Dios. Esta declaración se hace con una fórmula tomada de uno de los canticos del siervo de Yahvé (Isaías 42,1) que puedes encontrar en la primera lectura «Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, en quien me complazco. He puesto mi espíritu sobre él, manifestará la justicia a las naciones»

Isaías 42,1-7 es el primero de los poemas llamados “Canticos del Servidor del Señor” que la liturgia cristiana, siguiendo el Nuevo Testamento, ha asumido y aplicado a Jesús. El texto, que se proclama en la primera lectura de este domingo, presenta a un personaje ligado estrechamente al Señor. Él lo sostiene y lo ha elegido para “constituirlo alianza del pueblo y luz de las naciones”, “para traer e implantar la salvación a los hombres”

Reflexión: El Bautismo de Jesús, narrada por los evangelios sinópticos, es una noticia revolucionaria para los primeros creyentes y también para ti y para mí. Dios ya no guarda silencio, ni tú tienes que caminar triste y sin rumbo. El Espíritu de Dios desciende, Dios está con nosotros, sin fechas concretas de calendario, y Jesús nos abre un horizonte infinito de alegría y de presencia de Dios en nuestras vidas. Ese mismo Espíritu animará al Maestro a comenzar una vida nueva, totalmente entregado al anuncio del Reino de Dios. Con su Bautismo Jesús inicia su vocación profética.

Amig@, el “bautismo en el Espíritu” es el momento para descubrir tu vocación. Preguntémonos cuál es la razón última de nuestro existir, de nuestro vivir diario y para qué comenzamos un nuevo día. Por qué vivimos, para qué vivimos, hacia donde vivimos… Todos tenemos una vocación, todos somos llamados por Dios, en todos vive el Espíritu, en todos Dios es y está. ¿Cuál es la vocación a la que eres llamado? Con una actitud de búsqueda, disponibilidad y apertura, y en la medida en que vayamos respondiendo a nuestra misión, descubriremos todo el horizonte que se abre a nuestra vida humana vivida desde este Dios con nosotros.

Ser cristiano, no es creer que Dios existe, sino que Dios te ama incondicionalmente tal cual eres. Esta es la experiencia fundamental que me gustaría que en este día sintieras; porque esta es la experiencia del Espíritu que recibiste el día de tu bautismo. Si no conocemos esta experiencia de ser amados por Dios, desconocemos lo decisivo de nuestra fe y pierde sentido la vida entera del creyente. Saberse amado por un Dios que habita y hace morada en y con nosotros, Emmanuel, no es cuestión de una fecha concreta del calendario de diciembre sino de cada instante de vida. 

Ahora comprenderás por qué yo no quito el Belén de mi casa.

lunes, 5 de enero de 2026

FESTIVIDAD DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR: SER ESTRELLA

 

Con la fiesta de la Epifanía queda subrayada la claridad de Jesús frente a la oscuridad. En momentos de desconcierto, incertidumbre, oscuridad… Cristo es luz y manifestación de amor.

Cuando observamos a los Magos, que se ponen en camino, vemos que no tienen la seguridad exacta y precisa de hacía donde les llevará la estrella; pero en ellos hay confianza y esperanza. Esta misma actitud la podemos adivinar, hoy, en muchas personas que buscan el sentido de sus vidas. Son personas que han perdido las referencias tradicionales de su fe, aunque desean dar un significado a su historia personal y buscan algo que les llene de verdad.

La fiesta de la Epifanía es la fiesta de la manifestación de Dios a todos los seres humanos que lo buscan desde el corazón. La luz de la Palabra de Dios será la “estrella” necesaria para guiar sus búsquedas y llevarlos al Dios con nosotros. También la parroquia, debe ser “estrella” que acerque a los buscadores de Dios a Jesús.

A quien busca el sentido de su vida le es extraordinariamente útil ver que quien proclama que su vida tiene sentido lo manifiesta de manera creíble. Así, nuestra vida es testimonio y tiene sentido. Por ello, si crees que Cristo da sentido a tu vida debes mostrarlo al mundo, como la estrella que ilumina.

sábado, 3 de enero de 2026

DIOS DENTRO DE CASA

 

Domingo II de Navidad 

Creo que no es necesario que te explique cuál es la diferencia de estar dentro de casa a quedarse en la puerta. La puerta es lo que marca la frontera entre el interior y el exterior. Quien se queda en la puerta se queda fuera, en el umbral, esperando a alguien que entre o salga, pero sin entrar dentro. Quien está en la puerta, está en la barrera o en el límite que no se cruza, posiblemente porque no tiene en esa casa nada ni nadie que le haga cruzar o pasar. Los de la puerta no forman parte de la casa, los de dentro están en el hogar.

En este segundo domingo de Navidad (ciclo a) celebramos que Dios no se ha quedado, como un espectador más, en la puerta de nuestras casas, sino que se ha metido dentro de nosotros, dentro de nuestra débil carne humana, dentro de nuestra historia, aunque esta contenga páginas tristes de violencias e injusticias… Es lo que nos dice Juan en su prólogo: “acampó”.

A través del acampar de Dios, Él se ha hecho cercano y hemos recibido su plenitud, gracia, ternura y lealtad. Dios se ha hecho uno de nosotros, con nuestras fragilidades y fuerzas, asumiendo nuestra carne. Este es el misterio de la “Palabra hecha carne”.

El evangelio (Juan 1,1-18) conocido como el prólogo de San Juan, es un himno cristológico de la Iglesia primitiva con el que se celebraba, anunciaba y expresaba la fe. Un himno que ya existía en las comunidades de Juan antes de que se escribiera el evangelio. Con un pequeño retoque y adaptándolo sirvió como presentación a toda la narración de su evangelio. Los grandes temas que San Juan desarrollará a lo largo de su evangelio, en el prólogo están presentados en pequeñas dosis.

Estos dieciochos versículos se inician expresando la divinidad de la Palabra, que no es creada sino creadora y que participa de todos los poderes y atributos de Dios: “En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho”

La Palabra (“logos” en griego, “verbo” en latín) manifiesta la presencia de Dios en la historia, tema central en la biblia, que alcanza su plenitud en la encarnación que celebramos en Navidad. “La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros”

Además, muestra la capacidad que tiene de dar vida, orientando a toda persona que se acerca a ella.

A partir del versículo 11, el autor nos introduce en el tema central del prólogo: “Vino a su casa”; “se hizo carne”; “acampó entre nosotros”. Dios habita en nuestra historia y asumió nuestra condición humana incluso en lo que tiene de más frágil. La presencia de Dios y su cercanía (la encarnación) no es ninguna apariencia. Creemos en un Dios encarnado, en un Dios que ha puesto su morada entre nosotros, en nuestra historia. Es un Dios que se ha hecho semejante en todo a nosotros, menos en el pecado que diría San Pablo.

“Acampó entre nosotros” (v.14) Esta bella imagen está tomada del Antiguo Testamento. La sombra de la Tienda de la Alianza, en el desierto, da reposo, ánimo y sentido a la marcha. La presencia de la Tienda da la posibilidad al ser humano de encontrarse con Dios. Ahora es Dios mismo hecho hombre quien ofrece al ser humano la posibilidad no sólo de encontrarse con Él, sino de ser hijos e hijas de Dios. Mediante la acogida de la Palabra “les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre”

Reflexión: El tiempo de Navidad es una invitación a celebrar el compromiso de Dios con la historia humana. Es un tiempo para reconocer que Dios ha traspasado las fronteras de nuestras puertas y hace morada en nosotros, en nuestra historia y en nuestro mundo. Dios no se ha quedado fuera, ante la puerta. Él se ha metido dentro de nuestras casas. A través de Jesús, que acampó entre nosotros, Dios se ha hecho cercano porque Jesús es el retrato de Dios acercado a los hombres. Dios se hace inteligible en Jesús.

Cuando decimos que es Navidad, estamos proclamando que la Palabra, es decir, Jesús, se ha hecho carne y Dios mismo está en el mundo. Ni Dios se queda en tu puerta, ni tú debes quedarte en la puerta de Dios. Dios al cruzar el umbral y entrar dentro de casa hace posible el intercambio de un Dios que se hace hombre y un hombre que se hace hijo suyo. Con otras palabras, lo expresa el Prefacio III de Navidad: “Gracias a Jesús hoy resplandece ante el mundo el maravilloso intercambio de nuestra salvación; pues al revestirse el Hijo de nuestra frágil condición nos hizo partícipes de su eternidad”

Amig@, acepta dentro de tu casa a Dios, acepta su paternidad, es fruto de su ternura, es el verdadero y auténtico regalo de Navidad sin envoltorios de papel de regalo.

lunes, 29 de diciembre de 2025

MARIA MADRE DE DIOS, 1 DE ENERO.

 

El evangelio (Lucas 2,16-21) como puedes observar es la continuación del proclamado en la Eucaristía de Nochebuena. Si recuerdas, el ángel da una señal a los pastores que no contiene signos espectaculares, ni irrupciones gloriosas del Mesías. Dios se manifiesta en un niño desvalido al que sus padres tienen que recostar en un pesebre de una cuadra. Dios se hace cercano, presente en lo cotidiano, en lo simple y vulgar de la vida. Y esta es la paradoja y la novedad que celebramos en Navidad.

Los pastores, motivados y animados por el anuncio del ángel, se ponen inmediatamente en camino con la intención de comprobar con sus propios ojos lo que el ángel acababa de anunciar. (“Los pastores fueron corriendo hacia Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre”)

El evangelista Lucas nos narra, en estos versículos, la actitud de los pastores. Para ello utiliza diversas expresiones: fueron corriendo, comunican lo sucedido, glorifican y alaban a Dios por lo que han visto y oído… Es decir: escuchan el anuncio, se ponen en camino, comprueban, creen, gozan, alaban y anuncian. ¿Te parece poco?

Junto a Jesús, acostado en el pesebre, nos dice Lucas, se encuentra María y José. Los pastores cuentan lo que se les había anunciado sobre ese niño y aquellos que escuchan sus palabras se admiran. Mientras María, la madre, “conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”. María practica “zen” porque mantiene su mente abierta y tiene la actitud de aceptación ante los acontecimientos que vive. Bien sabe Ella, por lo ya experimentado, que no se va a ahorrar situaciones difíciles y dolorosas, pero comienza a mirar los acontecimientos desde otra perspectiva. Una vez más, como el día de la anunciación, Ella escucha a Dios, ahora por boca de los pastores, en los acontecimientos y guarda en la profundidad de su fe todo lo que está viviendo.

La actitud de María como madre-mujer creyente, que ha iniciado un camino de profundidad, le hace estar atenta y meditar en su interior lo que sucede y se dice de Jesús en su entorno. María, desde este recordar, meditar, profundizar, revivir o hacer memoria, se convierte para ti y para mí, para todos los cristianos, en modelo de fe.

viernes, 26 de diciembre de 2025

“TEJER RELACIONES”

 

Domingo de la Sagrada Familia

Pienso que “estar en familia” no es exclusivamente cuando nos rodean padres, hermanos, hijos, abuelos… sino cuando estamos con un grupo humano con el que has creado relaciones tan profundas y vivas como las familiares. Sea como fuere, la familia es el ámbito por excelencia de aprendizaje y crecimiento de las relaciones entre personas.

Por ello, creo que una de las grandes labores que tenemos que realizar es “tejer relaciones” que pasan desde el agradecimiento de lo recibido y el cuidado mutuo hasta todos y cada uno de los valores que nos habla la segunda lectura de hoy, la Carta a los Colosenses 3,12-21, y de los cuales nos debemos vestir, haciendo explicito el perdón, cuando la fragilidad o debilidad humana aparece.

La Eucaristía de este domingo de la Sagrada Familia (ciclo a) es una oportunidad para mirar a la Familia de Nazaret y contemplar como ellos tejían relaciones, en el día a día, viviendo en pobreza, sencillez y obediencia. No nos colocan frente a ellos para examinar nuestros comportamientos, sino “en ellos” para estimular nuestra vida, especialmente la vida familiar.

El evangelio (Mateo 2, 13-15. 19-23) nos presenta a la familia de Jesús huyendo de la crueldad de Herodes y de su sucesor Arquelao. A través de sueños que, en lenguaje bíblico, son revelaciones de Dios, José recibe un mandato: «Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo» Dios invita a la familia a que huya para librarla del perseguidor. El texto evangélico nos explica que José obedece y marcha a Egipto «José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes»

Asi, la familia de Nazaret con José a la cabeza, aparece, ante nuestros ojos, como una familia dócil a la escucha de la Palabra de Dios y a su cumplimiento. Dos de las acciones que todo discípulo debe vivir en su vida de seguimiento. «Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de mi padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre» (Mt 12,49-50)

Con Jesús se amplía el concepto de su familia. La verdadera familia de Jesús la constituyen aquellos discípulos comprometidos con cumplir la voluntad del Padre. En esta “nueva familia de Jesús”, quienes la forman, comparten con Él la misión e incluso la persecución (Mt 1o,16-25) En el contexto cultural de nuestro país es posible que no nos persigan con la espada como Herodes, pero sí con la mofa, la burla, el descredito.

Para Mateo, Jesús, Dios con nosotros, experimenta desde pequeño una existencia débil, sin embargo, este retrato de fragilidad tiene su profundidad. El lector es animado a reconocer que Dios es el auténtico guía de los designios de la historia: es Dios mismo quien envía al ángel para evitar la muerte del niño y es el propio Dios quien cumple sus profecías de modos inesperados. Tanto la huida como la vuelta de Egipto son interpretadas en el evangelio en relación a la profecía, revelando así el plan divino prometido desde antiguo.

Mateo nos hace ver la historia de la Sagrada Familia sujeta no al azar de los poderes adversos, sino en consonancia a un plan divino que tiene en el horizonte la esperanza y la salvación.

Reflexión: Amig@, formas parte de la familia de Jesús y has de estar atento a la Palabra de Dios, como José, para descubrir lo que el Señor te va pidiendo en cada momento. Dios se te revela a través de la Palabra que Él te dirige, asi como los acontecimientos que vives.

La nueva familia de Dios ha de distinguirse por vivir los valores y actitudes que nos propone Pablo en la Carta a los Colosenses. Debemos vestirnos con los valores de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión… nos permitirá mostrar la común-unión como primer anuncio de la construcción del Reino.

Pero también estas llamado a ensanchar las paredes de la casa y abrir las puertas a otros. La nueva familia de Jesús tiene que ser espacios abiertos de caridad que den respuesta y acojan a las personas que llamen a la puerta. Creo que si te dejas guiar por el Espíritu puedes entender, descubrir y experimentar los caminos de Dios, su salvación y la liberación que te ha prometido. Nuevamente te invito a la sencillez porque sigo encabezonado que los humildes son los que mejor captan el mensaje de Dios y su presencia.

Ahora nos toca, imitando a la Familia de Nazaret, realizar el plan de Dios en nosotros. También Él tiene un proyecto de amor contigo. Escucha y estate atento para saber discernir lo que Dios te dice en sueños.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

FELICITACION NAVIDEÑA DE LA PARROQUIA BEATA MARIA DE JESÚS


Todos los que formamos la parroquia Beta María de Jesús os deseamos una feliz Navidad, que viváis estos días y siempre cerca de Belén.

lunes, 22 de diciembre de 2025

NACIMIENTO DE JESUS.

Foto: Belén parroquial 2025

Si te adentras en el evangelio (Lucas 2,1-14) puedes observar miles de detalles. Por ejemplo, que el anuncio del tesoro del Mesías está destinado explícitamente y en primer lugar a los pastores: personas que, en aquel tiempo, eran marginadas social y religiosamente. 

Igualmente puedes descubrir que el poder del Salvador muestra un camino nuevo, no ligado al poder humano, ni a la riqueza ni a lo espectacular. También puedes contemplar que la señal para encontrar al Mesías es una señal tan cotidiana y normal, tan sencilla y pequeña, que no está al alcance de los que buscan acontecimientos extraordinarios y exclusivos. “Aquí tenéis la señal, encontrareis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”

“Os anuncio una buena Noticia, que será la gran alegría para todo el pueblo, hoy os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor.” La Buena Noticia del nacimiento de Jesús va a depender de la mirada de quien lo contempla. Algunos podrán mirar sin descubrir nada y otros si la verán porque su mente y su corazón están abiertos a la capacidad de asombro de un Dios cercano, sencillo que forma parte de nuestra historia.

Reflexión: Belén se convierte en una escuela. Volver a Belén continuamente, en nuestra vida de discípulos y no en unos días concretos del calendario, es una necesidad para comprender, mirar y sentir la bondad de Dios para contigo y conmigo.

No es difícil encontrar al Niño la noche de Navidad. Lo difícil es continuar el encuentro, convertirlo en el punto de referencia donde se oriente nuestra existencia. Lo difícil es dejarle que acampe entre nosotros cada día, acogerlo, aceptarlo como eje y motor de nuestra vida. Lo difícil es encontrar al Maestro, que ya no está en Belén, sino en nuestro mundo de inteligencia artificial, de ordenadores, de murallas que separan y olvidan, de seres humanos descartados, de desigualdades, de conflictos y guerras… Por eso hay que seguir buscándolo. No podemos perder la vocación de exploradores porque tenemos la misma señal: “Encontrareis un niño”

Amig@s la Navidad viene a nuestras vidas como noticia de gozo, también como encrucijada y como tiempo propicio para tomar decisiones. Nuestra actitud es la de los pastores que buscan y se ponen en camino, que cuentan y anuncian lo que han visto y oído, que se levantan y exploran… Sólo después de encontrar un tesoro podemos disfrutar de él… Eso sí, tiene su riesgo: hay que exponerse, arriesgarse, mancharse y acercarnos a los lugares donde el Niño en silencio está envuelto en pañales y en un pesebre.

DIOS SE ACERCA, DIOS NOS AMA

 

Audiovisual: Dios se acerca, Dios nos ama.

En nuestra parroquia se ha presentado el tiempo de Navidad bajo el lema: “Dios se acerca, Dios nos ama”. Así se ha querido dar a conocer cuál es el mensaje central de este tiempo de Navidad que comenzará a partir del 25 de diciembre.

Con esta finalidad, se ha realizado un audiovisual, con imágenes del Belén parroquial, donde se expresa el mensaje navideño: Dios tiene como único interés el amarnos y muestra su rostro en su Hijo Jesús.

¡Ojalá! comprendamos la novedad de la Navidad y reconozcamos el amor de Dios que se hace presente en nuestra historia, para liberarnos y construir fraternidad.

viernes, 19 de diciembre de 2025

EL NOMBRE DICE MUCHO

 

4º domingo de Adviento

No es extraño que busquemos en “google” el significado de nuestro nombre. Allí podrás encontrar todas las posibles variantes para que elijas la que más te guste o ninguna. Por ejemplo, si buscas el significado de Santiago, google te dirá que en hebreo significa: “El que sostiene por el talón” o “sostenido por el talón”. Y si afinas más y preguntas por el significado de Santi google te dice que para algunos filólogos es un nombre teofórico en el sentido de “Dios protege” … no sé qué decirte, pero no hagas mucho caso, porque si sigues buscando en otras páginas dice que Santiago o Santi o Santy significa "Recompensado por Dios" o bien "El que cambia", dependiendo de la cultura…. Aunque lo que más me mola es cuando google me ha dicho que: “lo sentimos, pero no hemos encontrado ningún significado para este nombre”

Vivimos el cuarto domingo de adviento (ciclo a) y encuentro que el evangelista Mateo muestra el significado del nombre de Jesús adelantando así cuál es su misión. Como en google tiene dos variantes una de ellas referida a Jesús y otra a “Emmanuel” … ahora comprendo porque una de mis comadres cuando se refiere a Jesús le nombre cariñosamente como “Manolito”

Si te adentras en el evangelio de este domingo (Mateo 1,18-24) te darás cuenta que el fragmento no intenta darnos a conocer detalladamente el nacimiento de Jesús sino, más bien, adelantarnos el alcance salvífico de la misión del Maestro, es decir su verdadero ser. El nombre de Jesús envuelve toda la narración y nos aclara que se le pondrá por nombre Jesús que significa Dios salva y que su misión será “salvar a su pueblo de los pecados”

Igualmente, al citar el evangelista a Isaias 7,14 Mateo subraya el nombre del niño que nacerá: “Emmanuel, que significa Dios con nosotros”. Se reafirma así la certeza que tienen los destinatarios de este evangelio que, en Jesús, Dios se hace y se ha hecho cercano.

Con dos pinceladas Mateo nos ha presentado en unos pocos versículos a Jesús como Mesías prometido, Hijo de Dios a través de la acción del Espíritu en María, Salvador y presencia cercana de Dios entre nosotros. Divinidad, mesianismo, misión… todas las promesas que Dios había hecho a su pueblo y habían sido anunciadas por los profetas en Jesús se hacen realidad.

Todo el mensaje del evangelio entero y de este texto concreto, que nos presenta la liturgia en este domingo, tiene un mensaje que nos llena de esperanza y alegría: Dios está cerca, Dios está con nosotros. Dios está allí donde tú te encuentres, muy cerca de ti, con tal que te abras al Espíritu como lo hizo María. Ese Dios lejano al cual parece que no teníamos acceso se hace humano y su cercanía te envuelve… por ello en cada uno de nosotros puede nacer Dios, en cada uno de nosotros puede acontecer una verdadera Navidad.

Reflexión: A mí me pusieron el nombre de mi abuelo materno y mi hermano mayor lleva el nombre heredado de mi padre… No había más roturas de cabeza. Y si no se tiraba de calendario y si habías nacido el 26 de julio pues tenías muchas posibilidades de llamarte Ana y si eras del 21 de enero, Fructuoso. Sin embargo, para la mentalidad semita el nombre no es algo indiferente y casual, sino que expresa el ser mismo de la persona, su misión, su destino. Por ello los primeros cristianos descubrieron en el nombre arameo de Jesús (Yehosua: “Yahveh salva”) el contenido profundo de su vida y misión.

Te invito que, desde el nombre que a José se le indica que ponga a su hijo, consideres, por un lado, que a Dios le interesas y que se preocupa por “salvarte” de tus esclavitudes y, por otro lado, siente que tu nombre está inscrito en el corazón de este Dios Amor que quiere compartir contigo tu vida. Si realmente crees en la Navidad, más allá de fiestas, regalos, comidas, champagne… considera que para Dios no eres una pieza de repuesto o un simple número. Eres irrepetible, único e insustituible. Te conoce y te llama por tu propio nombre.

Ser cristiano es descubrir con gozo que “Dios está con nosotros”, que Dios está y es en el corazón de nuestra historia personal y comunitaria, que comparte nuestros problemas y aspiraciones, que convive contigo y conmigo, que no caminamos solos, que es “Emmanuel”, que no es un tipo lejano y extraño… Él es quien sostiene nuestra existencia y en ello volcamos nuestra esperanza del adviento y nuestra alegría verdadera-auténtica de la navidad.

Aunque han cambiado profundamente entre nosotros los criterios para elegir los nombres que llevan nuestros hijos, dos cosas siguen siendo ciertas. La primera es que Dios te quiere a rabiar y la segunda que por muy locos que sean los nombres que ponemos a nuestros hijos a nadie se le ocurre llamarles Caín u Holofernes. Aún no hemos perdido el norte del todo.