
Domingo de la Sagrada Familia
Pienso que “estar en familia” no es
exclusivamente cuando nos rodean padres, hermanos, hijos, abuelos… sino cuando
estamos con un grupo humano con el que has creado relaciones tan profundas y
vivas como las familiares. Sea como fuere, la familia es el ámbito por
excelencia de aprendizaje y crecimiento de las relaciones entre personas.
Por ello, creo que una de las grandes labores
que tenemos que realizar es “tejer relaciones” que pasan desde el
agradecimiento de lo recibido y el cuidado mutuo hasta todos y cada uno de los
valores que nos habla la segunda lectura de hoy, la Carta a los Colosenses 3,12-21, y
de los cuales nos debemos vestir, haciendo explicito el perdón, cuando la
fragilidad o debilidad humana aparece.
La Eucaristía
de este domingo de la Sagrada
Familia (ciclo a) es una
oportunidad para mirar a la Familia de Nazaret y contemplar como ellos tejían
relaciones, en el día a día, viviendo en pobreza, sencillez y obediencia.
No nos colocan frente a ellos para examinar nuestros comportamientos,
sino “en ellos” para estimular nuestra vida, especialmente la vida
familiar.
El evangelio (Mateo 2, 13-15. 19-23) nos presenta a la
familia de Jesús huyendo de la crueldad de Herodes y de su sucesor Arquelao. A
través de sueños que, en lenguaje bíblico, son revelaciones de Dios, José
recibe un mandato: «Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto;
quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para
matarlo» Dios invita a la familia a que huya para librarla del perseguidor.
El texto evangélico nos explica que José obedece y marcha a Egipto «José se
levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta
la muerte de Herodes»
Asi, la familia de Nazaret con José a la
cabeza, aparece, ante nuestros ojos, como una familia dócil a la escucha de la
Palabra de Dios y a su cumplimiento. Dos de las acciones que todo discípulo
debe vivir en su vida de seguimiento. «Estos son mi madre y mis hermanos. El
que haga la voluntad de mi padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi
hermana y mi madre» (Mt 12,49-50)
Con Jesús se amplía el concepto de su familia.
La verdadera familia de Jesús la constituyen aquellos discípulos comprometidos
con cumplir la voluntad del Padre. En esta “nueva familia de Jesús”, quienes la
forman, comparten con Él la misión e incluso la persecución (Mt 1o,16-25)
En el contexto cultural de nuestro país es posible que no nos persigan con la
espada como Herodes, pero sí con la mofa, la burla, el descredito.
Para Mateo, Jesús, Dios con nosotros, experimenta
desde pequeño una existencia débil, sin embargo, este retrato de fragilidad
tiene su profundidad. El lector es animado a reconocer que Dios es el auténtico
guía de los designios de la historia: es Dios mismo quien envía al ángel para evitar
la muerte del niño y es el propio Dios quien cumple sus profecías de modos
inesperados. Tanto la huida como la vuelta de Egipto son interpretadas en el
evangelio en relación a la profecía, revelando así el plan divino prometido
desde antiguo.
Mateo nos hace ver la historia de la Sagrada
Familia sujeta no al azar de los poderes adversos, sino en consonancia a un
plan divino que tiene en el horizonte la esperanza y la salvación.
Reflexión:
Amig@, formas parte de la familia de Jesús y has de estar atento a la Palabra
de Dios, como José, para descubrir lo que el Señor te va pidiendo en cada
momento. Dios se te revela a través de la Palabra que Él te dirige, asi como
los acontecimientos que vives.
La nueva familia de Dios ha de distinguirse por
vivir los valores y actitudes que nos propone Pablo en la Carta a los
Colosenses. Debemos vestirnos con los valores de la misericordia entrañable,
bondad, humildad, dulzura, comprensión… nos permitirá mostrar la común-unión
como primer anuncio de la construcción del Reino.
Pero también estas llamado a ensanchar las
paredes de la casa y abrir las puertas a otros. La nueva familia de Jesús tiene
que ser espacios abiertos de caridad que den respuesta y acojan a las personas
que llamen a la puerta. Creo que si te dejas guiar por el Espíritu puedes
entender, descubrir y experimentar los caminos de Dios, su salvación y la
liberación que te ha prometido. Nuevamente te invito a la sencillez porque sigo
encabezonado que los humildes son los que mejor captan el mensaje de Dios y su
presencia.
Ahora nos toca, imitando a la Familia de
Nazaret, realizar el plan de Dios en nosotros. También Él tiene un proyecto de
amor contigo. Escucha y estate atento para saber discernir lo que Dios te dice
en sueños.