lunes, 6 de abril de 2020

VÍDEO MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA SEMANA SANTA 2020


"La fe de que Cristo resucitado venció a la muerte alimenta nuestra esperanza", afirmó el Papa Francisco en un vídeo mensaje dirigido a las familias para esta Semana Santa marcada por la pandemia del coronavirus COVID-19.
“En Jesús resucitado, la vida ha vencido a la muerte. Esta fe pascual alimenta nuestra esperanza. Me gustaría compartirla con vosotros esta noche. 
Es la esperanza de un tiempo mejor, en el que también nosotros podamos ser mejores, finalmente liberados del mal y de esta pandemia. Es una esperanza: la esperanza no defrauda; no es una ilusión, es una esperanza”, afirma el Pontífice en su vídeo mensaje difundido este viernes 3 por la Santa Sede.

El texto completo de las palabras del Papa Francisco y el video de este mensaje lo podéis encontrar en esta dirección de internet:

domingo, 5 de abril de 2020

CAMINO DE LA CRUZ: BREVE VÍA CRUCIS PARA REALIZAR EN ESTOS DÍAS DE SEMANA SANTA


CAMINO DE LA CRUZ
“DEJA TODO LO QUE TIENES, TOMA TU CRUZ
 VEN Y SÍGUEME


1.-  Jesús es condenado a muerte.
Dice Pilatos: ¿A vuestro Rey voy a crucificar?
Replican los Sumos Sacerdotes: No tenemos más rey que el César. Entonces Pilatos se lo entregó para que lo crucificaran.
Reflexión: Señor enséñame a llevar la cruz.

2.- Jesús carga con la cruz.
Sobre la cruz pusieron una inscripción que decía: “Jesús el Nazareno, el rey de los judíos”
Reflexión: Se aprende a cargar con la cruz abrazándose a ella.

3.- Jesús cae en el camino.
El sufrimiento del huerto de los Olivos, la noche en vela, los juicios, traslados, la violencia, el odio…. hace que Jesús se desplome.
Reflexión: No cargo con la cruz en soledad, Jesús me acompaña.

4.- Jesús encuentra a María.
Se entrecruzan las miradas del hijo y de la madre. Ella es consuelo del que sufre, alivio del afligido.
Reflexión: En mi sufrimiento María Madre se hace presente

5.- Jesús es ayudado por el Cirineo.
Un hombre, natural de Cirene, que venía de trabajar en el campo, ayuda a Jesús a llevar la pesada cruz hasta el monte Calvario.
Reflexión: En la vida, camino con los hermanos. Soy unas veces cirineo, otras necesito de cirineos.

6.- Jesús es enjugado por la Verónica.
En este caminar hacia la entrega total de Jesús, Él encuentra un lienzo limpio cargado de ternura, emoción y amor.
Reflexión: La marca de la cruz es el mandamiento del amor.

7.- Jesús cae de nuevo en el camino.
Parece que todo está terminado, pero El Maestro nos da una nueva lección, se levanta, coge la cruz y retoma su camino.
Reflexión: La cruz no es para ti si miras para atrás y te lamentas.

8.- Jesús consuela el lloro de unas mujeres.
No lloréis por mí, dice Jesús, llorad por vosotras y por vuestros hijos. Si esto hacen con el árbol verde ¿qué harán con el seco?
Reflexión: El camino de la cruz se hace siendo consuelo del afligido, paño que enjuga las lágrimas del hermano.

9.- Jesús cae una tercera vez.
Nueva caída y nuevo ponerse en pie. La misión de Jesús es dar la vida para que el ser humano tenga Vida Verdadera. Todo en Jesús es misericordia
Reflexión: Sin misericordia y perdón no tiene sentido que agarre la cruz.

10.- Jesús es despojado de sus vestiduras.
Sin apego a nada material nació Jesús y un madero es el lugar escogido para su entrega suprema. Todo en Jesús es generosidad, desprendimiento.
Reflexión: La cruz es libertad. Nada y nadie me ata. La cruz me lleva a vivir y hablar en libertad.

11.- Jesús es crucificado.
Llegados al Calvario crucifican a Jesús. Y de los labios de Cristo salen palabras de perdón para aquellos que le han crucificado.
Reflexión: La cruz no entiende de etiquetar a personas. El perdón es universal.

12.- Jesús muere.
Inclinando la cabeza, entregó el espíritu. Todo está cumplido.
Reflexión: La cruz es muerte a todo lo que me impide ser autentico y fiel discípulo, porque la cruz no es muerte sino Vida.

13.- Jesús es colocado en brazos de su madre.
María recibe en sus brazos a su hijo. No hay mayor dolor para una madre que acariciar el cuerpo sin vida del hijo.
Reflexión: En los brazos de María encuentro el reposo a mis sufrimientos y mi cruz

14.- Jesús es sepultado.
Pusieron el cuerpo del Nazareno en un sepulcro nuevo escavado en la roca. El mismo sepulcro que María Magdalena encontró al tercer día con la piedra movida.
Reflexión: Tras la cruz y la muerte… la RESURRECCIÓN Y LA VIDA y por su puesto el TESTIMONIO. “Id por todo el mundo y anunciad a toda la gente el Evangelio”

sábado, 4 de abril de 2020

PALMAS CONFECCIONADAS EN CASA


Celebramos el Domingo de Ramos, este año de una manera distinta. Ya sabéis la mejor manera de vencer al covid-19, es quedándose en casa. Pero no, porque tengamos que estar en casa, dejamos de participar en la tradición de bendecir los ramos del domingo. Para ello hemos enviado a nuestros niñ@s un video explicativo de cómo confeccionar unos ramos caseros.
Os animo a que lo intentéis en casa y si lo hacéis podéis enviarme una foto para publicarla.
Os facilito fotos de las palmas caseras que han enviado.
FELIZ DOMINGO DE RAMOS

FOTO: Ramo de casa de Alonso

FOTO: Ramos de casa Lorena y Gabriel

FOTO: Ramo de casa Santy


 
FOTO: Ramos de casa Carolina, Yolanda y Nerea


FOTO: Ramos de casa de Lucía y Paula


FOTO: Ramo de casa Gabriel


FOTO: Ramo de casa Gloria


FOTO: Ramo Papás


FOTO: Ramo casa de Ainhoa

FOTO: Ramo casa Alejandra

BAJAR PARA SUBIR


Con el Domingo de Ramos comienza, para el cristiano, la Semana Santa; tiempo en el que se nos invita a contemplar el misterio de nuestra fe. Tiempo para escuchar la “música de Dios” y no dejarnos arrastrar por “el ruido” ensordecedor que envuelve, en muchas ocasiones, nuestra vida. Tiempo de oportunidad para descubrir y experimentar la grandeza del amor del Dios. Tiempo para reconocer a Jesús que se presenta como Rey humilde dispuesto a dar la vida por ti y a darte Vida
Cualquier otra clave que queramos buscarle a la Semana Santa no creo que sea válida. Seguir estos pasos de entrega de Cristo debe ser el hilo conductor de nuestra vida.

La primera lectura Isaías 50,4-7, es conocida como el tercer canto del siervo, reclama la atención en la persona del siervo y en su ministerio. El Señor es el que llama al hombre, le invita y le moldea para ser su mensajero: “le da lengua de iniciado, le abre el oído”  y el mensaje que proclama de parte de Dios es de esperanza: “decir al abatido una palabra de aliento
A esta invitación se responde con prontitud “no me resistí ni me eché atrás”. El ministerio que realiza el siervo conlleva sufrimiento, pero en medio de ellos experimenta la ayuda del Señor que lo hace más fuerte que el dolor: “El Señor me ayuda por eso no sentía los ultrajes, por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado

Reflexión: Parémonos un momento para caer en la cuenta de cuántas persona hay en nuestro alrededor que necesitan una palabra alentadora; tal vez necesitan de nosotros esa "lengua de discípulo". Para ello abramos nuestros oídos a la voz de Dios y pidámosle que nos despierte ante el sufrimiento de los herman@s.

San Pablo, en la carta a los Filipenses 2,2-11 (2ª lectura), nos describe magistralmente el camino de Jesús y, por tanto, el de todo cristiano que quiera serlo de verdad. En este texto se expresa el significado más profundo de la persona y de la obra de Cristo
Solamente mediante la humildad, el rebajamiento, se consigue la exaltación.
- En la primera parte del texto es Jesús el sujeto de todas las acciones, Él se despoja de todo porque no hay otra manera de revelar el proyecto de Dios. Con la palabra “siervo” se expresa la forma concreta de hacerse hombre.
- En la segunda parte del texto el sujeto es Dios. Es Dios quien exalta a Jesús resucitándolo y dándole el lugar que le corresponde: “Jesucristo es el Señor” que expresa la realidad de Cristo glorificado.

Reflexión: El estilo de Jesús era, cuanto menos, diferente, inesperado y sorprendente. Él habla de “hacerse el ultimo” para poder ser “el primero”, porque la única manera de subir al Padre es por el camino de la pequeñez, la humildad.
Creo que tú y yo tenemos que invertir el orden de nuestra vida y pensar que es evangelio el que cuanto más se abaja uno, más alto sube a los ojos de Jesús.
Y nuestro vivir tiene que ser no buscando el aplauso del mundo, sino la pertenencia al Reino, que es el aplauso de Dios.
Esta lectura hay que leerla despacio para comprender el camino que siguió Cristo hasta llegar a la exaltación del Señor Resucitado.

Y como telón de fondo, la Pasión de Jesús. Son días de meditar sin prisas la pasión de Cristo buscando identificarnos.
Vivamos la pasión no como un relato de lo que le sucedió a Cristo, sino como una proclamación de lo que sigue pasando a cada hombre y mujer que sufre. Jesús sigue sufriendo en cada ser humano torturado por el paro, la enfermedad, el dolor, la tristeza, el hambre, la violencia…

Reflexión: Entremos en la Semana Santa como un cristiano de fe que se acerca a vivir, un año más, el misterio y la paradoja de Cristo muerto y resucitado, que sigue muriendo y resucitando en los seres humanos de nuestro tiempo.

miércoles, 1 de abril de 2020

LA REVOLUCIÓN DE LA TOALLA


A lo largo de nuestra vida hemos oído hablar de muchas revoluciones. Una revolución marca un antes y un después en la historia de la humanidad, nada será igual, nada volverá a ser como antes. Conocemos por la historia la revolución francesa, la rusa, la industrial… pero, a mi modo de ver, la más revolucionaria de todas fue la revolución de la toalla.

No sé si la conoces. La protagonizó Jesús, el Señor. Estando sentado a la “Mesa”, junto a sus apóstoles, en un momento de la “Cena”, se levantó, se quitó el manto, tomó una toalla y empezó a lavar los pies a sus discípulos.
Fue un gesto profético que anunciaba la entrega total, el amor incondicional de Jesús al ser humano de toda condición, raza, lengua y nación. 
Entrega sin etiquetar a las personas por su condición social, política, económica u opción sexual. Entrega sin discriminar a nadie, simplemente don, regalo al ser humano.

Él se dio y se da, porque en esta revolución de la toalla, a sus discípulos, es decir a nosotros, después de lavarles los pies les dice y nos dice: “¿Habéis visto lo que he hecho? Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis”

Muy parecido a los flores de los Alpes suizos, que se encuentran a más de 2.000 metros de altura, que comparten su belleza y perfume, tanto con el millonario como con el mendigo, con la misma generosidad. El don de estas flores es incondicional, ¡ellas no saben poner etiquetas a las personas!
Tampoco conocen las vacaciones ni los días de descanso: truene o luzca el sol, nieve o llueva… son fieles a su tarea, dando, dando, dando… sin cesar.  Es más, el don gratuito de estas flores es no-violento, son sumamente resistentes, si caminas por encima de ellas y las aplastas, tras un instante, volverán a extender sus pétalos  porque no entienden de resentimiento ni cólera.
Se dan con naturalidad porque su esencia es ser don gratuito de perfume y hermosura. (Libro: El arte de bendecir de Pierre Pradervand)

Si comprendiéramos que el fondo de nuestro ser más auténtico es el amor, entonces sabríamos amar de la misma forma que las flores alpinas dan su belleza y aroma. No mediríamos con cuentagotas nuestra entrega porque sería empobrecernos.

La revolución de la toalla continúa tanto en cuanto, nosotros, discípulos de Jesús, nos levantemos para encontrarnos con el otro, nos quitemos el manto, es decir nos despojamos de aquello que nos sitúa en poderes y prestigios, sean sociales o eclesiales y nos agachemos para amar al ser humano, desde abajo, poniéndonos con humildad a su servicio y disponibilidad.

Muy importante, en la revolución de la toalla lavar los pies supone acoger y aceptar la historia recorrida por esos pies en el camino de la vida, es hacernos cargo de sus heridas sin juzgar, sólo entregando el bálsamo del agua.
Cuanto más lavemos los pies más se irán difuminando y reduciendo los juicio sobre el otro.
Al final me doy cuenta que lavar los pies no es una revolución para el otro, ni para el mundo, sino principalmente para mi corazón.

sábado, 28 de marzo de 2020

RESUMEN DE LA HOMILÍA DE PAPA EN LA BENDICIÓN EXTRAORDINARIA "URBI ET ORBI" POR LA PANDEMIA

Bendición Urbi et Orbi. Papa:
“La oración es nuestra arma vencedora”

El Papa Francisco eleva su suplica al Señor y nos pide que confiemos en Él y respondamos a su llamada a “convertirnos”. También nos pide que sigamos el ejemplo de las personas corrientemente olvidadas que están en el timón de la barca en estos momentos de crisis sanitaria por la pandemia.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

“Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos”.

Con estas palabras, el Papa Francisco ha iniciado su reflexión centrándose en el Evangelio según San Marcos 4, 35.
El Papa además ha expresado que “nos encontramos asustados y perdidos” pero en esta barca – recuerda – “estamos todos”, de hecho, continúa, “al igual que esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: “perecemos”, también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino sólo juntos”.

Jesús calma la tempestad
Reflexionando sobre el Evangelio de San Marcos, el Papa habla de la “tempestad”: “La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, proyectos, rutinas y prioridades”.
Para Francisco, la tempestad también nos muestra “cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y a nuestra comunidad” y pone al descubierto “todas esas tentativas de anestesiar con aparentes rutinas “salvadoras”, incapaces de apelar a nuestras raíces y evocar la memoria de nuestros ancianos, privándonos así de la inmunidad necesaria para hacerle frente a la adversidad”.
Pero esta tempestad también nos quita el “maquillaje” de los estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar y deja al descubierto “esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos”.

No hemos escuchado el grito de nuestro planeta enfermo

El Pontífice también ha elevado una súplica en estos momentos de prueba: “mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: “Despierta, Señor”.
El Papa asegura que hemos avanzado rápidamente, sintiéndonos fuertes y capaces de todo y codiciosos de ganancias – dice – “nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa”. Es en este momento en el que el Papa, dirigiéndose al Señor, asegura que “no nos hemos detenido ante sus llamadas”, tampoco “nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo” ni “hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo”. De hecho, dice, “hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo”.

En esta Cuaresma resuena la llamada urgente: “Convertíos”
 “Señor, nos diriges una llamada, una llamada a la fe. Que no es tanto creer que Tú existes, sino ir hacia ti y confiar en ti” dice Francisco. En esta Cuaresma resuena la llamada urgente: “Convertíos” en la que se nos llama a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. “No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio – asegura el Papa – el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es”. También es el tiempo “de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás”, puntualiza.

Sigamos el ejemplo de personas ejemplares, corrientemente olvidadas.
El Papa también nos pide que dirijamos nuestra mirada a tantos compañeros de viaje que son ejemplares, pues, “ante el miedo – dice – han reaccionado dando la propia vida”. El Papa se refiere a la generosa entrega de personas comunes “corrientemente olvidadas” que no aparecen “en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último show” pero, sin lugar a dudas, “están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo”.

La oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras
El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvación. “Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida” nos pide el Papa y “entreguémosle nuestros temores, para que los venza”.
Francisco asegura que si hacemos esto, experimentaremos, al igual que los discípulos, que con Él a bordo, no se naufraga”. En este sentido, el Papa nos hace un ejemplo gráfico: “Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor”.
Al final de su reflexión, el Papa ha pedido al Señor que bendiga “al mundo”, de salud “a los cuerpos” y consuele “los corazones”. “Nos pides que no sintamos temor, pero nuestra fe es débil y tenemos miedo” ha concluido.

UN MAÑANA MEJOR


Las lecturas de este domingo 5º del tiempo de cuaresma (ciclo a) nos sitúan a las puertas de la Semana Santa.
Una vez más, la Palabra de Dios viene a acompañar nuestra vida, no es ajena a los acontecimientos de nuestra historia, sino que se encarna en ellos, como bálsamo en la herida, para mostrarnos un camino de vida y no de muerte, de esperanza y no de frustración.
La Palabra de Dios se presenta como agua para el sediento, como luz para el ciego y, en este domingo, como vida para el muerto.

La 1ª lectura del profeta Ezequiel 37,12-14  (os aconsejo la leáis el capítulo 37 desde el inicio) nos muestra al pueblo abatido, desesperanzado, incapacitado… Puede que nosotros, al igual que el pueblo de Israel en el exilio de Babilonia, nos encontremos sin esperanza y con la ilusión maltrecha ante los diversos acontecimientos que se suceden  en nuestra vida.
También nos sentimos “muertos”, sin futuro aparente y no nos encontramos en situación de escuchar las promesas de liberación.

Sin embargo Dios anuncia al pueblo, por medio del profeta Ezequiel, un mañana mejor, Dios quiere devolver la vida a esos “huesos secos” de los que nos habla el capítulo 37 de Ezequiel, que son imagen de la situación en la que se encuentra el pueblo de Israel.

El profeta proclama, en un contexto de desesperación y desaliento del pueblo, el anuncio vibrante de que Israel volverá pronto a la existencia, al movimiento, a la vida, a la tierra que le fue arrebatada.
Dios es el autor de esta resurrección del pueblo. Él infundirá su espíritu para que el pueblo se sienta “vivo. Él soplará su aliento (Ruah) que animará al cuerpo material y transformará su cuerpo y su espíritu hasta hacerlos nuevos.

Es un canto a la esperanza: Dios libera a su pueblo. Y también una invitación a la fe. Ezequiel nos recuerda la novedad que significa vivir desde la gracia de Dios, la cual implica romper las ataduras que están impidiendo vivir la novedad del evangelio.

En el evangelio (Juan 11,1-45) Jesús resucita a su amigo Lázaro. Obra este milagro para manifestar la gloria de Dios.
El mismo Jesús se presenta como Resurrección y Vida, estas palabras expresan el sentido de la misión de Cristo; Él ha venido a comunicarnos a los hombres la vida verdadera que posee. Por ello, quien le acepte, quien acoge su palabra, quien cree en Jesucristo y en quien lo envió pasa de la muerte a la vida. La unión con Jesús garantiza la vida, Él viene a comunicar Vida y no muerte.
Cuando Jesús proclama que Él es Resurrección y vida no sólo está afirmando que es vida después de la muerte, sino Vida en abundancia para ésta y para todo ser humano.
Jesús compromete a sus seguidores a realizar signos liberadores con aquellos que están sometidos a las ataduras de la muerte. Creer que Jesús es Resurrección y vida no es sólo una cuestión doctrinal, sino que es una exigencia de nuestro seguimiento en el que se nos pide emprender acciones que liberen a aquellos hermanos nuestros que se encuentran invadidos en las sombras de la muerte. Al actuar así hacemos presente hoy lo que Jesús hizo para que los hombres y mujeres de nuestro tiempo tengan vida abundante.

El Salmo 129 nos va a recordar cómo cuando aparentemente no hay esperanza, cuando parece que todo se derrumba, es la confianza en el Señor la que nos hace descubrir su misericordia.

- Amigos un “mañana mejor es posible”. Cuando te veas deprimido, incapacitado, triste, desencantado, vacío interiormente, con dudas de fe, amargado, en crisis, desalentado, desterrado… que resuene, en vuestros corazones, la promesa del Señor: “Os infundiré mi Espíritu y viviréis”. Él es el Dios de la vida, que nos libera de todas nuestras “muertes”

- Amigos un “mañana mejor es posible”. Al igual que Marta reconozcamos a Jesús como “el Cristo, el Hijo de Dios” Aquel que es capaz de vencer a la muerte y comunicarnos la vida que Él posee. 
El creyente participa de la misma vida del Resucitado y esta vida es tan fuerte, tan poderosa, que traspasa los límites de la muerte biológica y será vida para siempre, pertenencia al Reino.

- Amigos un “mañana mejor es posible” porque confiamos y aseguramos que nuestro Dios es rico en perdón, grande en misericordia. Es una madre que nos sienta en sus rodillas, nos consuela y sana nuestros corazones destrozados

viernes, 27 de marzo de 2020

CUENTO. EL MAESTRO Y LOS GLOBOS


Erase una vez...
Un día del mes de marzo, hace ya mucho tiempo, un viejo maestro de escuela llevó globos a su aula y regaló uno a cada alumno.
A cada niño le pidió que pusiera su nombre en el globo que les había regalado, los dejaran en el suelo y salieran de la clase.

Una vez afuera, les dijo: "Tenéis cinco minutos para que cada uno encuentre el globo que lleva su nombre" Los alumnos entraron corriendo a buscar cada uno el globo con su nombre escrito. Se atropellaban unos a otros. Los globos revoloteaban con tanto movimiento de los niños. Se terminaron los 5 minutos y ninguno había podido encontrar el globo que llevaba su nombre.

El maestro les dijo ahora: "Coged cualquier globo y entregárselo al dueño del nombre que lleva anotado".
En apenas un par de minutos todos los alumnos ya tenían el suyo en la mano.
Finalmente, dijo el maestro: "Chicos, los globos son como la felicidad. Nadie la va a encontrar buscando la suya solamente. En cambio, si cada uno se preocupa por la del otro, encuentra rápido la que le pertenece"

Moraleja. Nosotros también tenemos un globo con nuestro nombre escrito y ahora más que nunca, nos necesitamos unos a los otros. No es por ti, ni por mí. No es por los tuyos, ni es por los míos. Es porque ahora la felicidad, la serenidad, la esperanza, la salud... de todos, está en nuestras manos.

Cuida y cuídate.

martes, 24 de marzo de 2020

EL TONTO DEL PUEBLO


Se cuenta que en un pueblo del interior, un grupo de personas se divertían con el tonto del pueblo. Un pobre infeliz, de poca inteligencia, que vivía de pequeñas dádivas y limosnas.
Diariamente ellos llamaban al tonto al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una grande de 400 reales y otra menor, de 2000 reales.
Él siempre cogía la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.

Cierto día, alguien que observaba al grupo le llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda mayor valía menos.
– “Lo sé”, respondió, “no soy tan tonto”. Ya sé que la que cojo vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra, el jueguecito acaba y no voy a ganar más mi moneda”.

Moraleja: Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:
La primera: Quien parece tonto, no siempre lo es.
La segunda: ¿Cuáles eran los verdaderos tontos de la historia?
La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos.
Pero la conclusión más interesante es: Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros mismos.
Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo.
“El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto delante de un tonto que aparenta ser inteligente”

domingo, 22 de marzo de 2020

PARA LA REFLEXIÓN: "LOS CREYENTES SON PERSONAS ADULTAS"


La inusitada efervescencia
Del Obispo de Teruel, don Antonio Gómez

Es de noche, domingo. Mientras escribo, llueve como si se regenerase la ciudad vaciada a causa de la pandemia. Hoy ha sido el primer día donde todas las iglesias de nuestra diócesis (como de tantas otras) no se han abierto, a pesar de ser domingo. Me atrevería a decir que la unanimidad de las personas creyentes lo han entendido responsablemente. Quizás, alguna, que han hecho de su fe una costumbre atávica, no tanto.

Algunos sacerdotes se han puesto muy nerviosos y nos han llenado los medios habituales, con los que nos solemos comunicar, de oraciones, llamadas a rezar, la posibilidad de seguir la Misa por streaming, es decir en directo vía web, nos han enviado link, o sea un enlace o conexión, para poder ver el Santísimo expuesto … y algún otro ha salido a dar un paseo por las calles con la custodia como si se tratara del Corpus Christi (y me pregunto con qué permiso, porque para muchas cosas somos muy estrictos y para otras no tanto.)

Todo este bombardeo me suscita muchas preguntas, ¿No parece que tratamos a las personas creyentes como que no supieran rezar y deben de depender del clero para hacerlo? ¿Qué hemos hecho hasta ahora, tenerlos de espectadores? ¿Nos os parece que tanta Misa por las pantallas mantiene a las personas en la pasividad de mirar? ¿O es que queremos justificar nuestro sacerdocio? ¿Es que los servicios religiosos de las televisiones y las radios no son suficientes? Hasta ahora sí lo han sido. ¿Qué es más importante, un rato de oración o de lectio divina con la Palabra, o mirar una misa por una pantalla?

Me han llegado ejemplos de jóvenes que en el piso de estudiantes se han reunido para leer la Palabra y orar por las necesidades más urgentes. Se de familias con niños que han colocado sobre un mantel blanco, una vela y una Biblia abierta y han rezado juntos, escuchando la Palabra de Dios.  Alguna persona se ha encerrado en su habitación y leyendo “el evangelio de cada día” ha guardado un silencio reparador. Una joven me dijo que entró en internet y buscó “lecturas de hoy” y rezó con ellas y con la reflexión que traían. Alguna familia anciana, a la hora de la misa del pueblo se han puesto a rezar el rosario por todos los que sufren y nos ayudan. Una mujer me decía: busqué el silencio y me uní a aquellos que en algún lugar del mundo estaban en comunidad celebrando la Eucaristía. No necesitaron retransmisiones. Además, sabemos que una pantalla nunca te ayudará a recogerte, ¡y es tan necesario! Todos los creyentes son personas adultas, y se saben sacar las castañas del fuego, aunque muchas veces no los tratemos así. La persona que cree reza y sabe hacerlo.

Este tiempo de gracia, también sirve para que nosotros los presbíteros y diáconos paremos un poco, reflexionemos y reconstruyamos nuestra vida pastoral, oremos más intensamente, pongamos lentitud entre tanto activismo, leamos aquel libro que dejamos a medio empezar en el estante de nuestra librería, celebremos la Eucaristía en pacífica y desierta soledad, reflexionemos y sanemos las heridas que vamos dejando abiertas, en definitiva, busquemos lo esencial de nuestro ministerio.

Parece que algunos tenemos miedo al vacío, si no se nos ve o se nos escucha, y olvidamos que una de nuestras tareas es la oración por los demás, o vicaria. Tendremos que medir cuánto hay en todo este despliegue mediático de un afán insuperable de protagonismo. La Santa Misa es muy grande para ser vivida en comunidad, las emitidas solo son para las personas enfermas e impedidas. Dejemos de bombardear a las buenas personas con todo tipo de reflexiones, estampas, videos y oraciones, que parecemos más a comerciales de lo religioso, que a personas de Dios.

En esto también somos consumistas, eso que tanto criticamos, y además favorecemos. Todo este despliegue pienso que responde a este tipo de pastoral, poco pensada a la luz del Evangelio. ¡Hay tantas mujeres y hombres creyentes en el mundo, que celebran la Eucaristía de ciento en viento cuando pasa el misionero (a veces meses) y viven su fe con gran integridad! Pero nosotros somos de los ricos, también consumistas de lo religioso, con derecho a que no nos falte la Misa, aunque sea televisada.

Ayunemos también de sonidos e imágenes en esta cuaresma tan real y de desierto. Miremos nuestro interior y hagamos silencio es donde nos habla Dios. Vivamos la intensidad de la pobreza, como ellos, porque al final tanto aluvión de mensajes es como la lluvia que cae que ni empapa la tierra ni da frutos.
¡Ánimo y adelante!