martes, 18 de mayo de 2021

EL ESPIRITU SANTO NO ROZA LA PERSONA, LA SANA

 

La oración como tal no es suficiente. Ni siquiera la intención, si es que queremos apretar un poco más. Es el corazón el que tiene que ponerse en sintonía absoluta con el Dios que camina con su pueblo y con su historia queriendo hacer de ella una historia de salvación.

Y el lenguaje que tiene, sin lugar a dudas, es el amor, pero no el amor tan manoseado sino el amor que duele, el que hace que la persona cambie su actitud y su escala de valores. Es el amor que nos pone contra las cuerdas para elegir: o los golpes de pecho o ponernos a caminar en unidad y en comunión junto a los más débiles, donde los golpes de pecho no cuentan y donde solo el amor habla y sana.

Me muevo en la esfera de la enfermedad y del dolor de las personas. Y en todas ellas hay una añoranza de sentirse amadas, valoradas, dignificadas.

Y vuelve de nuevo el lenguaje de este Dios que, como decía, sigue haciendo historia con nosotros y que no tiene otro talante que el del amor absoluto, que se entrega y se da sin medida. Sin aplausos, sin plata ni adornos, sin inciensos y sin efervescencias espirituales que duran lo que dura una fiesta.

Si quiero comprender más en profundidad el sentir del enfermo, su dolor, su ansiedad, su soledad, sus lágrimas, no hay otro camino que el de ese amor, que solo proviene de Dios y que se invoca, se pide, se clama cada día y cada instante para ser puente de su luz, de quien nosotros simplemente somos mensajeros, tocados por su amor y sanados en su amor.

Alejados del postureo y hasta de un catolicismo caduco de misa, procesión y poco más, se nos pide amor total, sin medida. Se nos pide el lenguaje que solo el Espíritu sabe hablar y con quien tenemos que conversar y aprender a vivir nuestra fe y nuestro compromiso diario, sin cortapisas ni frivolidades.

En la soledad de muchos pacientes enfermos que cuentan sus días en el silencio más absoluto porque no tienen con quien compartir; en la de los enfermos a los que les quedan pocos días; en la de los enfermos que buscan dignidad, solo el lenguaje del amor que viene de lo Alto, el puro, el cristalino, el que viene del Espíritu, es el único que puede tocar diana en el corazón y en la intimidad no solo de cada uno de ellos, sino también en el nuestro. Ese es el Espíritu que nos sana y el que puede sanar también el corazón afligido del paciente que necesita simplemente amor del bueno. Por eso el don del Espíritu sana y me impulsa a sanar y a ser sanado.

Pentecostés, lejos de ser solo una fiesta, es el punto de salida y de encuentro. Es el regalo que en el silencio interior de cada quien hace que la vida explote y regale paz.

Bienvenido, Espíritu Santo, a los corazones que te buscan con sinceridad y con humildad. Bendito Espíritu que haces que la vida brote y nazcan siempre amaneceres nuevos en medio de los atardeceres más oscuros del alma de quien sufre.

Articulo de Juan Ma Arija. Pastoral de la salud. diócesis de Huelva.

lunes, 17 de mayo de 2021

VIGILIA DIOCESANA DE PENTECOSTES

 

El próximo sábado, 22 de mayo, tendrá lugar la Vigilia diocesana de Pentecostés, que comenzará a las 22,00 horas en la parroquia San Juan de Ávila de Guadalajara. Será presidida por nuestro obispo, Don Atilano Rodríguez.

jueves, 13 de mayo de 2021

ASCENSIÓN: MIRADA EN EL CIELO Y PIES EN LA TIERRA

 

A los 40 días de la Resurrección se celebra la festividad de la Ascensión. El número cuarenta en la Biblia simboliza el cambio de una etapa a otra en este caso concreto, los apóstoles viven un proceso de cuarenta días en el que se van encontrando con Jesús, sienten la presencia del Señor en sus vidas y Él les va preparando a la misión que les va a encomendar. Cuando están preparados Jesús les invita a asumir el testigo del anuncio de su Buena Noticia.

En la primera lectura (Hechos de los Apóstoles 1,1-11) de este domingo encontramos a Jesús con sus apóstoles, les anuncia la promesa del Espíritu, quien les dará fuerzas para ser sus testigos hasta los confines del mundo. “Jesús sube al cielo, ellos lo ven levantarse hasta que una nube se lo quita de la vista” Mientras los apóstoles miran asombrados ese ascenso de Jesús, dos hombres los devuelven a la realidad: “Galileos ¿Qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?

Con este lenguaje simbólico se nos muestra que ha comenzado el cambio de una etapa a otra. Jesús no está físicamente entre los discípulos y ellos deben cumplir el encargo de ser sus testigos, con la fuerza del Espíritu Santo. Comienza su tarea y labor, con los pies en el mundo y los ojos en Dios.

Reflexión: Al igual que los primeros discípulos también comienza nuestra tarea. Nosotros recibimos el testigo de los apóstoles y nos adentramos en la apasionada labor-misión de anunciar el Reino con palabras, gestos y obras hasta los nuevos confines de la tierra que no son solo geográficos.

Anunciar a todos, con alegría, la vida nueva que nos ofrece Cristo muerto y resucitado fue, es y será la misión del discípulo de todos los tiempos. Anunciar la conversión, el perdón y la misericordia de Dios es el testimonio que cada día debe salir de nuestros templos para entrar en las casas, oficinas, hospitales, trabajos, colegios…. y acercarse a todo ser humano sin fronteras ideológicas, étnicas, culturales, sociales, económicas…

Quedarse “plantados mirando al cielo” no es una opción apta para el discípulo. El miedo, la comodidad, el individualismo, la cobardía, la desconfianza nos paraliza y no son herramientas válidas para aquel que es invitado por Jesús a entrar en el cambio de una nueva etapa; la etapa de descubrir la presencia de Dios y anunciarlo.

En el evangelio (Marcos 16,15-20) Jesús se dirige a sus discípulos, les invita a “ir a mundo entero y proclamar el evangelio a toda la creación” e incorporarlos a la familia del Resucitado mediante el bautismo. En esta misión nada tienen que temer porque cuentan con la asistencia del Maestro.

La ascensión de Jesús no es alejamiento ni despedida sino comienzo de un nuevo modo de presencia del Señor: se abre un nuevo tiempo el del TESTIMONIO. Es un mensaje universal ya que “todo el pueblo” puede experimentar la salvación de Dios.

En este texto se nos invita a comprender que el anuncio de la Buena Noticia debe ir acompañado de signos, NO somos profetas de calamidades, sino que debemos de practicar el arte de la acogida, la acaricia, el curar…con la esperanza de construir un mundo mejor desde el servicio y la solidaridad

Reflexión: Se nos pide mantener una actitud de confianza para anunciar la presencia de Jesús, proclamar el evangelio y descubrir a Dios en la vida. Ser discípulos es aceptar a Jesús como Señor-Maestro que nos muestra el rostro del Padre y del Reino.

La misión de proclamar el evangelio a toda criatura obliga a tomar postura, que se convierte ineludiblemente en juicio de salvación o condenación y que desde ya muestra su eficacia en quien lo acoge con fe.

Este es el testamento que ha de transmitir el evangelizador, que conlleva la humildad para reconocernos eslabones de una cadena en la que Jesús y sus mandamientos son el origen y el único Maestro.

Confiar, aceptar, enseñar, transmitir… son verbos que no pueden ser ajenos al corazón del misionero de cualquier momento y lugar, también a nosotros del siglo XXI. Rechacemos en nuestra misión la prepotencia, el egoísmo, la indiferencia, la ambición, la explotación…

Tomemos conciencia de lo que hemos recibido para que nuestro corazón comprenda la grandeza a la que hemos sido llamados.

domingo, 9 de mayo de 2021

HOJAS PARROQUIALES DESDE LA FESTIVIDAD DE LA ASCENSIÓN (CICLO B)

HOJA ALEGRIA Nº 122. CORPUS CRISTI (CICLO B)

HOJA ALEGRIA Nº 121. SANTISIMA TRINIDAD (CICLO B)

HOJA ALEGRIA Nº 120. PENTECOSTÉS (CICLO B)


HOJA ALEGRIA Nº 119. ASCENSIÓN DEL SEÑOR (CICLO B)

viernes, 7 de mayo de 2021

PASCUA DEL ENEFRMO 9 MAYO. ORACION DE LOS FIELES.

 

Elevemos nuestra oración a Dios Padre, en quien ponemos nuestra confianza. Lo hacemos por mediación de María, salud de los enfermos, respondiendo:  Señor resucitado, escúchanos.

— Por la Iglesia: para que acoja en su seno a todas las familias y a sus enfermos; y sea una verdadera familia para los que carecen de ella. Oremos R. Señor resucitado, escúchanos.

— Por nuestros hermanos enfermos: para que, experimentando el misterio del dolor, sientan también la presencia cercana y maternal de la Virgen. Oremos. R. Señor resucitado, escúchanos.

— Por los profesionales, los voluntarios, y todos aquellos que les atienden y cuidan, para que reciban la fuerza de María y se conviertan para nosotros en un ejemplo de acompañamiento. Oremos. R. Señor resucitado, escúchanos.

— Por todos los religiosos y religiosas, consagrados al servicio de los enfermos y pobres: para que su dedicación y entrega sea reflejo del rostro misericordioso del Padre para quien nos necesite. Oremos. R. Señor resucitado, escúchanos.

— Por nuestra comunidad cristiana: para que se convierta en hogar y familia para todos, especialmente aquellos que están más solos o no tienen una familia a su lado. Oremos. R. Señor resucitado, escúchanos.

Escucha, Padre, nuestra oración y danos tu Espíritu de vida, para que nos mostremos siempre más atentos a las necesidades de nuestros hermanos que sufren y nos comprometamos, sin miedo, a acompañarlos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén

jueves, 6 de mayo de 2021

DIOS ES EL PRIMERO EN AMAR DE FORMA UNIVERSAL

 

Sería muy presuntuoso, por mi parte, el pretender establecer, con carácter infalible, una serie de principios inmutables sobre cómo Dios ama. La razón principal para no adentrarme en este riesgo de “traductor oficial de Dios”, es que creo que todo lo concerniente al amor divino nace de una experiencia propia con Aquel que sé que me ama. Y cuando entramos en el terreno de las experiencias propias cada cual tendrá la suya y no tienen por qué coincidir con la mía.

Sí que intuyo, en las lecturas de este domingo 6º del tiempo de Pascua (ciclo b), algunas características del amor de Dios, al menos, su iniciativa y su universalidad. Y advierto una cadena de triple dirección: el amor del Padre al Hijo, del Hijo a los discípulos y de los discípulos entre sí.

Ya la primera lectura (Hechos de los Apóstoles 10,25-26.34-35.44-48) nos ofrece una primera aproximación al carácter universal del amor de Dios cuando Pedro dice: «Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea.»

Te recomiendo que amplíes la lectura a todo el capítulo 10 de Hechos y no te conformes con lo que se lee el domingo desde el altar-ambón, porque es interesante que conozcas quien fue Cornelio (primer pagano admitido al cristianismo por un apóstol) para así comprender la profundidad y el significado de las palabras de Pedro.

Igualmente encontraras en el capítulo 10 dos visiones, a modo de sueños, que nos revelan que en todo lo que acontece en Cornelio y en los de su familia, la iniciativa es de Dios y no capricho del apóstol. Dios es el autor principal de la apertura del cristianismo al mundo pagano, mientras que Cornelio y Pedro son receptores y protagonistas de esta iniciativa divina. El avance del mensaje de amor de Jesús, mensaje de salvación, es por obra del Espíritu.

Pero si, aún dudas sobre la iniciativa primera de Dios en amar, pon atención a la segunda lectura, (1Juan 4,7-10) donde se expresa con claridad que el amor es de Dios, que Él fue quien envió su Hijo al mundo y que el amor NO consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, SINO en que Él nos amó.

El evangelio (Juan 15, 9-17) nos propone un camino espiritual, cuyo origen está en el amor entre el Padre y el Hijo. Este camino continúa entre Jesús y sus discípulos (a quienes llama amigos y no siervos) y tiene su culminación en el amor entre los propios seguidores de Jesús. “Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.”

Desde esta experiencia alegre de sentirnos amados, se nos invita a RESPONDER al amor que Dios nos tiene produciendo frutos que hagan visible el amor entre el Padre y su Hijo, y para ello se nos elige, se nos llama y se nos envía a construir el Reino de Dios.

Reflexión: Como puedes observar las lecturas proclamadas no nos llevan a cruzarnos de brazos, sino más bien a tener experiencia y encuentro con DIOS AMOR, de tal manera que sea Él quien bañe nuestra vida, para poder responder dando frutos a su estilo y, permaneciendo en Jesús, vivir la alegría del seguimiento. Por ello si experimentamos el amor del Padre, tenemos la urgencia de compartir este don con los demás. El discípulo de Jesús hace del AMOR la “marca de la casa” y lo expresa no tanto con palabras sino con acciones hacia los demás.

El mandamiento del amor mutuo, del que nos habla el evangelio, hunde sus raíces en el amor que Jesús nos tiene. Se permanece en el Señor recorriendo su mismo camino de entrega, abrazando su proyecto y perseverando en ser “heraldos de su Reino”, así podremos vivir en la alegría como don del Resucitado.

En los tiempos que corren, tiempos difíciles y como diría Santa Teresa, “tiempos recios” el amor hay que hacerlo concreto y efectivo. No hagas “recetas” aplicables a todos y a todo, sino exígete profundidad, discernimiento, empatía, decisión y, como telón de fondo, ten a Jesús como modelo.

Buen día, el de hoy, para preguntarnos, si tus y mis acciones, tienen la marca de la casa de Dios o si por el contrario se quedan en simples palabras que se las lleva el viento. Es el momento de una reflexión, desde estas lecturas, para comprobar si todo lo que realizamos está dentro de lo que el Maestro denomina AMOR, o nos movemos por impulsos esporádicos. Es el tiempo de escuchar al Espíritu y que esta escucha tenga consecuencias en la vida, como hizo Pedro con el centurión romano Cornelio y su familia.

En fin, si la iniciativa del amor parte de Dios como su fuente y nos invita a la universalidad… ¿no crees que sería prudente mirar las acciones que realizamos para comprobar los adjetivos de nuestra forma de amar? Igual hasta nos llevamos una sorpresa… pero ya sabes la canción “La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.  ¡Ay Dios!” 

domingo, 2 de mayo de 2021

ACTOS DE LA VIRGEN DE LA SALUD 8 Y 9 MAYO

 

Bajo el lema: “Junto a la Cruz de Cristo, estaba y está María” se celebrará este año la Fiesta en honor de la Virgen de la Salud en explícita referencia y llamada a la oración por las víctimas de la pandemia, por su finalización y quienes sufren en el cuerpo y espíritu

Desde 1965 nuestra diócesis tiene una cita en el segundo domingo de mayo en el santuario de Nuestra Señora de la Salud de Barbatona, con su popular Marcha. Este año, en razón de la pandemia NO habrá marcha, aunque SÍ habrá posibilidad de peregrinaciones particulares, respetando las medidas sanitarias en vigor, así como la Celebración de la Eucaristía.

Se televisará la Misa en directo el domingo 9 de mayo, de 12,00 h, desde el mismo santuario y presidida por el obispo diocesano. Será emitida por 13 TV (A esta Eucaristía tendrán acceso miembros de instituciones y de la cofradía)

Otras celebraciones de la Eucaristía en el Santuario, al 40% de aforo, serán: el sábado 8 de mayo, a las 20 horas y el domingo día 9 de mayo, a las 18 horas.

El domingo 9 de mayo el santuario permanecerá abierto para todos los que desean venerar a la Virgen desde las 14 a las 20 horas.

jueves, 29 de abril de 2021

¿SABÍAS QUE LA SAVIA DA VIDA Y VITALIDAD?

 

El tiempo de Pascua invita a los creyentes a proclamar que Jesús resucitado está en medio de nosotros. Tras los relatos de apariciones de los tres primeros domingos, los evangelios pretenden explicarnos, con imágenes, el modo cómo está Él presente. El domingo pasado fue la imagen del Buen Pastor (en oposición al asalariado) la que nos enseñaba que su presencia es la de cuidador para que no nos falte nada, sin horario, ni sueldo y gratuitamente.

La imagen de la vida verdadera y los sarmientos, de este domingo 5º del tiempo de Pascua (ciclo b) nos habla del cuidado interior de Dios al ser humano y lo hace dándonos savia, dándonos vida intensamente. Son imágenes complementarias que hay que ir sumándolas. Dios es tan grande que sólo nos podemos aproximar a Él mediante imágenes fragmentarias y que debemos sumar para tener una imagen más certera de cómo es Él y de la relación tan cercana, intensa y próxima que tiene con nosotros.

Pero el Evangelio y por extensión toda la Sagrada Escritura no es sólo un intento de explicar cómo es Dios, sino que fundamentalmente te quiere decir cómo deberías ser tú a semejanza de Dios, de tal manera que esta forma de ser debería guiarte y definirte.

El evangelio (Juan 15,1-8) nos habla de dos talantes de estar y pasar por esta vida y del vivir. El domingo pasado también nos ofrecía estos talantes: Pastor o asalariado. En este domingo, el Maestro, se presenta, por dos veces, como VID VERDADERA marcándonos ambas formas de vivir: o bien permaneciendo en Él y teniendo vida, o bien no permanecer en Jesús y siendo estériles e infértiles. Sólo podemos dar fruto si estamos unidos a Jesús como el sarmiento está unido a la vid. Con lo que podemos concluir que la vida del creyente tiene que estar injertada en la persona y en el proyecto de Jesús si queremos que esta vida sea fecunda.

Siguiendo esta propuesta de meditar el evangelio, la primera lectura (Hechos de los Apóstoles 9,26-31) nos ofrece, a modo de avance, la figura de  Pablo y su actividad evangelizadora. Se nos muestra, de forma tímida, algunas tensiones que acompañarán a Pablo a lo largo de su vida; unas fruto de la desconfianza de miembros de la Iglesia de Jerusalén (“todos le tenían miedo, porque no se fiaban de que fuera realmente discípulo”) y otras de persecución por parte de miembros de fuera de la Iglesia que proponían suprimirlo.

La gran fuerza de Pablo, aparte de la amistad con Bernabé quien le presenta a los apóstoles, reside en qué él está unido a a la Vid Verdadera y que no se predica así mismo, sino al Jesús terrestre e Hijo de Dios (“Saulo les contó cómo había visto al Señor en el camino, lo que le había dicho y cómo en Damasco había predicado públicamente el nombre de Jesús”)

Reflexión: La Palabra de Dios vuelve a solicitarte que consideres el papel que Jesús juega en tu vida y hasta qué punto tus opciones vitales, de todo tipo, están fundamentadas en Él.

Es insistente la repetición del verbo “permanecer”. Sólo quien permanece fundamentado en el Señor da fruto. Y al contrario, cuando Jesús no juega un papel fundamental en tu vida de creyente los frutos languidecen, la vida cristiana se seca y se hace estéril. A la luz de Pascua, te invito a traducir ese permanecer en Jesús como perseverar en su proyecto del Reino comprometiéndote más y más con el programa vital de Jesús. Por ello, te animo a que te preguntes: ¿En qué aspectos tendrías que estar más comprometido?

De la permanencia en Jesús depende el "dar frutos" No se nos narra en este texto del evangelio en qué consiste esos frutos, pero la segunda lectura de hoy y el evangelio del próximo domingo te da pistas: El amor es el fruto y es tu misión. “No amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras” (1ªJuan 3,18)

La propuesta que te hago en este día es de altos vuelos y sólo apta para locos que no tienen vértigo ni padecen del corazón. La “gloria de Dios” depende y se manifiesta en la actividad de discípulos unidos a Jesús. (“Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos” Juan 15,8) El encargo que tenemos es grande por eso me pregunto y te pregunto: ¿Qué hacemos, qué podemos hacer y qué deberíamos hacer para que el verdadero rostro de Dios Padre sea contemplado y experimentado por quienes nos rodean? Pues, creo que como mínimo y como inicio es ya deseable que la savia de Jesús corra por nuestras venas, porque esa savia da vida y vitalidad a nuestro ser discípulos.

domingo, 25 de abril de 2021

LO QUE QUIERO SER

 

Quiero ser pastor que vele por los suyos;

árbol frondoso que dé sombra al cansado;

fuente donde beba el sediento.

Quiero ser canción que inunde los silencios;

libro que descubra horizontes remotos;

poema que deshiele un corazón frío;

papel donde se pueda escribir una historia.

Quiero ser risa en los espacios tristes,

y semilla que prende en el terreno  yermo.

Ser carta de amor para el solitario,

y grito fuerte para el sordo…

Pastor, árbol o fuente, canción, libro o poema…

Papel, risa,  grito, carta, semilla…

Lo que tú quieras, lo que tú pidas,

lo que tú sueñes, Señor… eso quiero ser.

Autor: José María Rodríguez Olaizola

jueves, 22 de abril de 2021

OVEJA… NO BORREGO

 

La persona que se somete gregaria, dócil y fácilmente a la voluntad ajena (de otra persona) sin rebelarse ni protestar, la solemos denominar “borrego o borrega”. Para esta actividad borreguil tenemos un refrán: “¿Dónde va Vicente? donde va la gente” dando a entender, con este dicho popular, una falta de criterio aplicable a cualquier ámbito de la vida. Y curioso es que cuando hablamos de “oveja” no le damos este sentido despectivo; debe ser porque la oveja es la madre del borrego y éste como cría va tras la madre para ser amamantado… No lo sé, la verdad…. Lo cierto que en la lectura del evangelio de esta semana 4º del tiempo de Pascua (ciclo b) Jesús se ofrece y se siente como el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas, no por sus borregos. (Ver comentario)

En el evangelio (Juan 10,11-18) se presenta Jesús, ante los fariseos, por dos veces, como el Buen Pastor que “da la vida” y que “conoce” a sus ovejas. Comienza el texto haciendo una oposición entre pastor y asalariado, mientras que el primero da la vida, el otro abandona y huye, sin importarle la suerte del rebaño, a la mínima dificultad.

Creo, que en este evangelio, es importante que identifiques cada una de las imágenes utilizadas: pastor, asalariado, ovejas, lobo, otras ovejas… Es importante que disciernas a qué se refieren y, así, puedas hacer una posible comparación que te ayude en tu vida. Ahora bien, (aviso a navegantes) si te identificas como “buen pastor” dar la vida es la clave; si te identificas con la oveja la clave será dejarse conducir por el pastor, porque sabes que él desea tu bien porque te quiere y conoce.

Para nosotros, creyentes, Jesús es ese pastor que de forma valiente y firme denuncia como asalariados (falsos pastores) a aquellos a quienes no les importan las ovejas, a aquellos que no tienen espíritu de servicio sino que se aprovechan del rebaño. Pero no sólo es un simple pastor, sino “Pastor Bueno” que se deja conmover por la situación de su rebaño. “Pastor que conoce” que tiene un trato personal, íntimo y en dialogo amoroso con sus ovejas (creyentes) “Pastor de todos” que sabe que tiene, “además otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor” (Jn 10,16)

La primera lectura (Hechos 4,8-12) entronca directamente con la actividad evangelizadora de la primera comunidad cristiana. La Buena Noticia se extiende a todos, por ello evitemos cerrarnos en nuestro propio yo interior y optemos por salir en busca de esas “otras ovejas” de las que nos habla el evangelio.

En esta actividad de anuncio y misión encontraremos oposición, o, como Pedro y Juan, persecución. Pero no debe ser esto causa de miedo o retroceso sino motivo para proclamar con mayor audacia al Nazareno y su poder salvador, que no se limita a una curación física sino que lo abarca todo: “Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular; ningún otro puede salvar; bajo el cielo, no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos” (Hechos 4,11-12)

Reflexión: Muchas son los interrogantes que podemos hacernos desde estas lecturas. Quiero servirte estos:

1.- ¿Eres oveja o borrego? Porque ya sabes que no tienen las mismas connotaciones ambas expresiones. Si te sientes oveja ¿confías en el Pastor Bueno hasta el punto de ser dócil a sus enseñanzas, a su Espíritu y a su ejemplo?... Y si te identificas con el “borrego” ¿para cuándo tienes pensado dejar de serlo?

2.- En muchas ocasiones puedes identificar tu vida como la del pastor, aunque no seas cura. Es un error reservar esta palabra de pastor solo al clero, obispos y sacerdotes. Pues bien, si te identificas con el Pastor Bueno, sabes que la clave es dar la vida. ¿Qué compromisos puedes adquirir hacia tu prójimo y que surgen del ejemplo de vida de Jesús?

3.- Pedro y Juan confían plenamente en su Señor y Maestro, sin dejarse impresionar por su aparente inferioridad ante los “Jefes del Pueblo y Ancianos”, llegan incluso a asómbrales. No se dejan intimidar ni por respetos humanos ni por amenazas. Sin polémicas pero con firmeza insisten en su actitud de proclamar el poder salvador de Jesús a pesar de las dificultades. Todo ello es fruto de la experiencia vivida con el Señor ¿Es esta tu experiencia de creyente?

Una nueva semana las lecturas vienen empujando fuerte. Y es que la mediocridad del borrego no es una opción para el discípulo misionero. Demos gracias porque el Buen Pastor nos ofrezca su estilo de servicio y entrega. Y que empuje es lo deseable, pero que te empuje para ser pastores-ovejas. No te acomodes en ser borrego o asalariados.