Con este blog se pretende tener un contacto sincero con Dios y los hermanos.Daros puntos de reflexión, oración e información.Un vehículo humilde de extensión de nuestra fe, a la vez que un modo de conocernos mejor y acercar nuestra parroquia a vuestros hogares, a vuestra vida. Este blog parroquial está abierto a todos vosotros/as, con el único fin de crecer en el seguimiento de Jesús.
sábado, 26 de abril de 2025
jueves, 24 de abril de 2025
CAMPAÑA DE LA RENTA A FAVOR DE LA IGLESIA CATÓLICA
Ha comenzado la CAMPAÑA DE LA RENTA. La Iglesia que tiene la misión de evangelizar, te invita a que realices un gesto de generosidad sencillo. MARCA LA X en la CASILLA DE LA IGLESIA CATOLICA y LA X EN LA CASILLA DE FINES SOCIALES.
NO te repercute en una aportación mayor, no vas a
pagar más, ni tampoco vas a perder nada de lo que puedan devolverte. Es una
acción muy sencilla con la que puedes ayudar a la Iglesia a realizar su
actividad, labor y misión.
¿Quieres saber en qué invierte la Iglesia el
dinero que tú aportas señalando la X en ambas casillas? Mira este video y lo
comprenderás.
(Pincha el enlace para poder ver el
video)
https://www.facebook.com/61574002983798/videos/1188446282817475?locale=es_ES
A PEDALES O A MOTOR
2º Domingo de Pascua
No creo que tenga que explicarte la diferencia entre un triciclo a pedales y otro a motor. Todos hemos empezado con un triciclo a pedales, ya que suele ser el primer vehículo de muchos niños debido a su estabilidad, su diversión y el precio asequible. Además, también son una gran ayuda para el desarrollo durante el tiempo del crecimiento. Estos triciclos ayudan a reforzar la musculatura, especialmente de las piernas, como consecuencia del pedaleo o arrastre con los pies. Pero, especialmente los amantes de la velocidad, con el paso de los años dan un salto del pedal al motor, dejan a un lado el impulso por la fuerza humana y se suben al carro de la motorización.
En las lecturas de este segundo Domingo de Pascua (ciclo c) se nos presentan dos comunidades cristianas bien diferentes. Una de ellas: escondidos, encerrados, temblorosos, sin ilusión y en horas bajas… y la otra, descrita en Hechos de los Apóstoles: sin complejos y comprometida… La diferencia está en que la primera todavía no había experimentado al Resucitado y vivían “a pedales”, mientras que en la segunda se había instalado el motor del Resucitado y con Él sus dones: Paz, Espíritu, Perdón y Alegría.
En la primera lectura (Hechos Apóstoles 5,12-16) encontramos un pequeño sumario donde se recoge la forma de vivir de la primera comunidad de seguidores de Jesús y la actividad de los apóstoles. Se acentúan curaciones, muy en el estilo de las que encontramos en los evangelios, con lo que se quiere indicar la continuidad entre Jesús y la comunidad en el aspecto salvífico. “La gente sacaba los enfermos a la calle, y los ponía en catres y camillas, para que, al pasar Pedro, su sombra, por lo menos, cayera sobre alguno”
Aparece Pedro como protagonista principal, pero al usar el plural “apóstoles”, nos invita a pensar que, por apóstol, tenemos que entender al evangelizador cuya característica principal es ser testigo de la resurrección de Jesús. En este relato es la sombra de Pedro la que cura con lo que se nos indica que, en la esfera de la salvación, todo es posible para el seguidor de Jesús ya que tiene en sí la fuerza del Señor.
El evangelio (Juan 20,19-31) nos presenta primeramente al grupo de discípulos al anochecer del primer día de la semana, en casa, encerrados y con miedo. Jesus vuelve a los suyos (vv 19-23) los libera de sus cerrojos y les envía a continuar su misión, para lo cual les comunica el Espíritu. La comunidad cristiana se constituye alrededor de Jesús vivo y presente, crucificado y resucitado.
Seguidamente, se nos relata (vv 24-29) la incredulidad de Tomás, que representa a aquellos que no hacen caso del testimonio de la comunidad ni perciben los signos de la nueva vida que en ella se manifiestan. En lugar de integrarse y participar de la misma experiencia, pretenden obtener una demostración particular, una prueba individual. Además, no buscan a Jesús, fuente de vida, sino una reliquia del pasado que puedan constatar palpablemente. El Maestro, que no abandona a los suyos, se la concede, pero en el seno de la comunidad. La confesión “Señor mío y Dios mío”, con la que Tomas expresa su fe, resume la profesión de fe común a la que se llega tras la experiencia de la resurrección.
Por último, se nos ofrece la primera conclusión del evangelio (vv 30-31) El evangelio de Juan es el libro de las señales de Jesús, escrito para que creamos en Él y para que, creyendo, tengamos vida. “Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre”
Este relato es un texto de movimiento, de transformación: del miedo a la alegría, de estar encerrados a ser enviados, del no ver al ver, del no creer a confesar a Jesús como Señor y Dios… Nada queda igual después de la resurrección, se inicia un nuevo camino de testimonio, de evangelización y de transformación.
Reflexión: Los que nos
consideramos creyentes no podemos vivir “a pedales” con las puertas cerradas,
en la oscuridad y con miedo. Hemos de dar el paso a la motorización del
seguimiento de la persona de Jesús, que se nos ofrece habiendo experimentado al
Resucitado. Y, para ello, necesitamos que el Señor se haga presente y
reconocerlo en sus signos.
¿Cuáles son sus signos? La paz, es decir
la armonía con uno mismo y con los demás, con lo creado y con Dios. El soplo
creador del Espíritu que infunde aliento de vida, Él será el motor que te
transformará, como transformó a Tomás, para que en tu camino de fe brille la
alegría y la esperanza. El perdón sin reproches por las traiciones y
abandonos del pasado.
El encuentro con Jesús resucitado es una verdadera experiencia que reanima tu fe y tu vida. Un verdadero motor que te transforma, te libera, te abre nuevos horizontes y te impulsa al testimonio.
martes, 22 de abril de 2025
DONES DEL RESUCITADO: PAZ-ALEGRIA, ESPIRITU SANTO Y PERDÓN
Los signos o señales de la presencia de Jesús resucitado son: La paz/alegría, el Espíritu Santo y el perdón. Y por
ello, no hay texto de las apariciones de Jesús que no contengan
estos signos.
- Entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz
a vosotros.». Aquel grupo de hombres y mujeres decepcionados,
angustiados por el supuesto fracaso del líder, impotentes para ya dar un
sentido a nuevos proyectos en su vida… encuentran en Jesús resucitado una
fuerza y una paz que los liberará del miedo. Este es el centro de la
experiencia pascual: el encuentro con aquel que es capaz de liberarnos del
desencanto y generar la alegría. “Los discípulos se llenaron de
alegría al ver al Señor”
En la cultura bíblica la paz “shalom” designa
la armonía del ser humano consigo mismo y con los demás, con la naturaleza y
con Dios, el disfrute gozoso y exultante de la vida, la convivencia en la
justicia y el respeto.
- El segundo signo que resalto es: “Exhaló su
aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo» Jesús
confiere a los discípulos la misión de dar vida y les capacitará para ello
entregándoles el Espíritu. Creer hoy en la resurrección nos llevará al
compromiso de luchar por una vida más humana, plena y feliz. Por ello, hoy la
resurrección se hace presente, se vive y se reconoce donde se apuesta por la
vida y se emplean todas las fuerzas contra todo lo que deshumaniza y mata.
- Por último, el perdón es
la oferta del Señor. El perdón no es la virtud de los débiles, de los que se
resignan y se doblegan ante las injusticias, porque no saben luchar y
arriesgarse. Todos los conflictos humanos no tienen nunca una verdadera
solución, si no se introduce en ellos la dimensión del perdón.
Jesús no hace ninguna alusión ni realiza ningún reproche al abandono, traición o negación de sus discípulos en la pasión. No existe ningún gesto de exigencia por parte del Maestro para reparar lo acontecido días atrás, sino que les ofrece gratuitamente el perdón, no sólo perdón como liquidación de conflictos pasados, sino como fuerza que despierta esperanzas y energías nuevas en quien perdona y en quien es perdonado. El perdón de Jesús es la virtud de la persona nueva, de la persona resucitada.
lunes, 21 de abril de 2025
PALABRAS DEL OBISPO DIOCESANO D. JULIAN ANTE EL FALLECIMIENTO DEL PAPA FRANCISCO
Guadalajara, 21 abril
2025
Damos gracias a Dios por la vida y la misión
del Papa Francisco. Oramos para que el Señor le acoja en el abrazo de su eterna
misericordia.
El 13 de marzo de 2013 saludábamos al Papa
Francisco como nuevo Sucesor de Pedro. Desde el primer momento nos impresionó
su sencillez. A lo largo de estos años, ha realizado muchos gestos conmovedores
de cercanía. Su predicación siempre ha estado marcada por la proximidad,
no exenta de hondura. Sus viajes apostólicos le han llevado a poblaciones muy
significativas.
La fe, la alegría, la misericordia, la
esperanza, la preocupación por las familias, el camino sinodal, que significa
caminar juntos en corresponsabilidad diferenciada, el diálogo y el
discernimiento han sido aspectos fundamentales en su magisterio.
En todas las ocasiones en que he tenido ocasión
de saludarle personalmente, se ha mostrado siempre cordial, afable y
espontáneo. Jesucristo Resucitado orienta nuestra mirada para que el ejemplo
del Papa Francisco nos ayude a anunciar con alegría el Evangelio y a trabajar
con generosidad al servicio de los más necesitados.
Que la Virgen María, Madre de la Esperanza, le
lleve de la mano al encuentro del Amor definitivo.
+ Julián Ruiz Martorell. Obispo de
Sigüenza-Guadalajara
Igualmente, os ofrezco, en esta
dirección del Facebook de nuestra parroquia, el mensaje de condolencias en
audio de don Julián Ruiz Martorell.
domingo, 20 de abril de 2025
VIGILIA PASCUAL EN IMAGENES. PARROQUIA BEATA MARIA DE JESÚS
sábado, 19 de abril de 2025
HOJAS ALEGRIA. TIEMPO DE PASCUA Y FIESTAS
HOJA ALEGRÍA Nº 29. SANTÍSIMA TRINIDAD
HOJA ALEGRÍA Nº 28. PENTECOSTES
HOJA ALEGRÍA Nº 27. ASCENSIÓN DEL SEÑOR
HOJA ALEGRÍA Nº 26. DOMINGO VI DE PASCUA
HOJA ALEGRÍA Nº 25. DOMINGO V DE PASCUA
HOJA ALEGRÍA Nº 24. DOMINGO IV DE PASCUA
HOJA ALEGRÍA Nº 23. DOMINGO III DE PASCUA
HOJA ALEGRÍA Nº 22. DOMINGO II DE PASCUA
HOJA ALEGRÍA Nº 21. DOMINGO DE RESURRECCIÓN
EN MODO TESTIGO
Domingo de Resurrección
Un grito surge en la Iglesia, en todos los templos y en nuestros corazones: “¡Aleluya, Cristo ha resucitado!” La muerte ha sido vencida, la muerte no tiene la última palabra. ¡Jesús vive, no es un Dios muerto, ha resucitado! Nuestra fe no es vana ni inútil, creemos en el Señor que nos ofrece, con su resurrección, una VIDA NUEVA, creemos en Él como LUZ que nos ilumina, PUERTA que se nos abre a la esperanza, CAMINO en la mañana de Pascua y VERDAD que nos propone el reto de comunicar la belleza de una ALEGRÍA renovada en nuestra vida.
La búsqueda del Resucitado, al estilo de María Magdalena, Pedro y Juan, nos urge a estar en actitud de caminante hacia el sepulcro, lo encontraremos vacío. Creer en el resucitado nos hace ponernos en modo testigo e ir hacia los hermanos para comunicarles que es cierto, que el Señor está vivo, que se nos ha presentado y que le podemos reconocer como Camino, Luz y Vida.
La primera lectura (Hechos de los Apóstoles 10, 34ª,37-43) de este Domingo Resurrección ciclo c, nos relata cómo la actividad misionera de Pedro se abre al mundo de los gentiles. Lo hace en casa del centurión romano Cornelio. Allí se proclamará el kerigma, es decir el primer anuncio de la Buena Noticia de Jesús, que no es otra que reconocer lo grande que es el amor de Dios que nos envía a su Hijo para nuestra salvación.
Tras exponer la vida y misión del Maestro, la muerte en cruz y cómo Dios lo resucitó, el texto relata el envío a la misión, el encargo a los que han sido testigos de todo lo acontecido por Jesucristo para que lo transmitan a todos los pueblos. “Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos”
Pedro se sabe portador de esta misión, recibida de Jesús, y manifiesta lo que “ha visto y oído”, como testigo que lo ha experimentado y no como mero espectador. “Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección”
El evangelio (Juan 20,1-9) nos presenta a María Magdalena, símbolo de los buscadores de Jesús. Ella, se acerca al sepulcro de “madrugada y en la oscuridad”. Ve la piedra movida y se pone en movimiento, en modo testigo para comunicar a los apóstoles que estaban reunidos y escondidos, que habían robado el cuerpo del Señor. Su desconcierto la dirige hacia la comunidad.
Ante la noticia de María Magdalena, Pedro y el discípulo amado también se ponen en movimiento, pero esta vez no para esconderse sino, movidos por el amor, en dirección al sepulcro. Allí, nos narra el evangelio, que el discípulo amado es el único que cree. Ante el signo del sepulcro vacío al único que se le atribuye la fe es al discípulo Juan, que es quien “ve y cree”. El amor genera la fe. Él cree porque ama. No es un creyente pasivo o superficial, sino aquel que entiende el misterio de la fe y sus consecuencias para la vida. Ya no podrá ser la vida igual para los que creen en la resurrección, a partir de ahora no buscarán lo cómodo y fácil, sino que vivirán el compromiso de ser testigos de Jesús vivo.
Reflexión: Nosotros, como los primeros apóstoles, también hemos de anunciar la Buena Noticia. Ponernos en modo testigos y mostrar la persona, misión, muerte y Resurrección del Maestro de Nazaret. Nuestras palabras, obras y gestos tienen que estar cimentados en hacer realidad la misma actitud de Jesús, que “ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el mal”. Pero no nos olvidemos que para estar en modo testigo antes hemos de experimentar la Resurrección.
Para abrirnos a la fe de la resurrección, hemos de hacer nuestros propios recorridos, no podemos refugiarnos ni escondernos. Es un camino personal que debemos transitar desde el amor. Si amas serás capaz de confiar y fiarte de Aquel que es Resurrección y Vida. La Resurrección de Jesús encamina a los discípulos a comprender la Palabra de Dios. Por ello, profundicemos en estos días en la Palabra que el Señor de la Vida va a dirigirnos.
De la vaciedad del sepulcro nace tu alegría y salvación “Este es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo” (Salmo responsorial 117) Vive esta alegría porque el Señor resucitado está presente en medio de tu historia. Reconoce y descubre en Jesús al Mesías, el Hijo de Dios. La consecuencia de este descubrimiento y la aceptación del mismo es una nueva vida, una vida verdadera presidida por el don de la alegría. Siéntete “dichoso” y ponte en modo testigo. No calles la esperanza que Jesús, el ungido por Dios con la fuerza del Espíritu, te ofrece.
La resurrección del Señor es una nueva propuesta ilusionante para tu vida. No tengas miedo, estas llamado a cosas grandes.
viernes, 18 de abril de 2025
JUEVES Y VIERNES SANTO EN IMÁGENES
lunes, 14 de abril de 2025
CELEBRACIÓN DE RAMOS EN LA PARROQUIA DE LA BEATA
El pasado domingo, 13 de abril, nuestra
comunidad parroquial acompañó a Jesús en su entrada en la Ciudad de Santa. Como
hace 2.000 años la alegría fue la nota característica. Las familias de nuestra
parroquia se hicieron presente en un gran número que llenaba el templo. La celebración fue sencilla y
muy participativa, reinando un gran silencio meditativo que invitaba a la
reflexión.
Las moniciones, lecturas, cantos y la presencia
de nuestros niños nos ayudaron a conectar con la persona de Jesús, a quien reconocíamos
como Rey pacífico y servicial, Mesías que se entrega desde la humildad.
Los días de Semana Santa se abrían con esta
celebración y se nos invitaba, ya desde la bendición de ramos, a imitar al Maestro para que esta semana grande
de nuestra fe estuviera presidida por la esperanza en un Dios que viene a
nuestras vidas a sanar y salvar.














































