lunes, 12 de abril de 2021

DE TOMÁS Y LOCOS TODOS TENEMOS UN POCO (O UN MUCHO)

 

Al Apóstol Tomás se le conoce con el apodo “del mellizo”. Mellizo ¿de quién?... de Jesús, porque fue el único de los discípulos que mostró tanto arrojo y capacidad de entrega como Jesús. Es decir, el más parecido a Él, como un mellizo.

Fue cuando el asunto de Lázaro, cuando Jesús decide subir a Jerusalén para ver a su amigo enfermo. Y todos le dijeron que NO subas, que los judíos te buscan para matarte… pero Tomás les dijo a todos: “subamos y muramos con Él”. De ahí lo del Mellizo, el tan dispuesto a la entrega como Jesús.

Es por eso, que el que es el más entregado y el que “más carne puso en el asador”, también es el que cuando las cosas acabaron en aparente fracaso, se sintió el más defraudado y NO ASISTIÓ a la reunión y exige una manifestación particular, complementaria y especial.

La escena de meter los dedos en el agujero de los clavos y la mano en el costado, significa que cuando uno está en esta vida especialmente defraudad@ y herido, por la razón que sea, uno necesita una manifestación complementaria y especial. Y Jesús nos comprende, nos entiende y nos la da.

A veces es necesario “palpar” y “ver” que el camino de la entrega total es el único camino salvador. A veces, como Tomás, necesitamos volver a esta verdad fundamental: “La entrega, fracaso aparente, es en realidad el único camino salvador”. Este es el mensaje y enseñanza de la escena.

Y Jesús accede a todo para que lleguemos todos a esa fe. Ya había comenzado el evangelio diciéndonos que cuando “entró en casa les mostró las manos y el costado” Es un modo de decirnos e indicarnos que si quieres descubrir al Resucitado, que está siempre presente en nuestra vida, el camino más seguro y recto es el del AMOR, traducido en ENTREGA total y simbolizado en las manos y el costado del que más nos amó y se entregó.

Extraído de un audio de Rafa Pascual (cura de Anguita)

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