viernes, 8 de mayo de 2020

CAMINO AL PADRE


El texto del evangelio (Juan 14,1-12) de este domingo, quinto de Pascua, está tomado de los discursos llamados de “despedida”. Jesús no permanecerá mucho tiempo más con los suyos, y los discípulos quedan sobrecogidos, tristes, abatidos… Por ello el evangelio comienza con palabras de ánimo que invitan, no al temor, sino a la confianza y a apoyarse en Dios y en Él.
Jesús pretende tranquilizar el estado de ánimo de sus seguidores y les anuncia que camina delante a prepararles un “sitio”. No se marcha, sólo se adelanta para que, pasado un tiempo, vuelvan a estar juntos. “La casa de su Padre” es el ámbito de Dios. Él se va a prepárales la posibilidad universal y permanente de una unión total y eterna con el Padre.

Les anuncia el lugar a dónde va y el camino a recorrer, presentándose a sí mismo como Dios (“Yo soy”) que tiene una misión ser “Camino, Verdad y Vida”
Cristo es el Camino para llegar al Padre; un camino que es Verdadero, fiel, firme, seguro… un camino que es Vida y vida abundante para quienes lo recorren.
Jesús establece una conexión entre Él y el Padre (“Quien me ha visto… ha visto al Padre” “Yo estoy en el Padre y el Padre en mi”)

Pero Jesús da un paso más y dice: “El que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores” Es una invitación clara a realizar las acciones concretas del Maestro, ya que estas obras serán el signo de la comunión nuestra con Jesús y el Padre.
Las obras a realizar irán encaminadas a que otros tengan vida. La fe se manifestará en ser vida.

Reflexión: “¿Si no sabemos a dónde vas cómo podemos saber el camino?” Felipe no andaba desencaminado ¿por que cómo saber el camino si no tenemos clara la meta? Nuestra vida es recorrer un itinerario, un proceso… pero para que esa existencia tenga sentido tiene que tener un horizonte, una meta.
Sólo sabiendo dónde queremos llegar podremos recorrer el camino, o lo que es lo mismo para saber el camino hay que saber dónde se va. Y es aquí donde las palabras del evangelio de hoy cobran un significado especial, porque nuestro camino, nuestra seguridad y nuestra meta es Jesús. Él es la vía que nos acerca al Padre.
El cantante Bono, del grupo U2, lo expresaba así. “Cristo es mi camino para comprender a Dios

Es tiempo para valorar nuestro ser cristiano, entender nuestra vida como camino y vocación. Es tiempo de comprender la alegría de sabernos miembros de una Iglesia que tiene como misión realizar las “obras de Cristo” y es el momento de renovar la misión de anunciar el Evangelio y dar vida.

Si Jesús es Fuerza de salvación que nos libra de nuestros miedos por su misericordia, si es Sol que ilumina a los que viven en tinieblas y es Guía que conduce nuestros pasos por el camino de la paz… nosotros tenemos que hacer de nuestra vida y de nuestro caminar un reflejo de este Jesús fuerza, sol y guía.

Sabemos la meta, sabemos el camino… ya no nos basta con vivir, hemos de vivir con sentido sino queremos limitarnos a “sobrevivir”. Por ello definamos nuestra opción fundamental, preguntémonos por nuestra identidad, por nuestros ideales, por nuestras motivaciones, por nuestros entusiasmos y energías.
Sintámonospueblo adquirido por Dios” (2ª lectura) al que pertenecemos, por pura gracia divina, para proclamar las hazañas de Aquel que nos llamó a salir de las tinieblas y entrar en la luz.
Sigamos a Jesús, es decir, estemos adheridos a su persona y a su actividad, compartamos con Él su vida y su misión. Vivamos en el hoy, siglo XXI, su estilo de vida y su manera de ser y de actuar.

Descubrir a Jesús como camino, verdad y vida significa entrar en un esquema de vida nuevo, distinto, donde la gratuidad del servicio adquiere un valor fundamental.

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