domingo, 27 de septiembre de 2020

DÍA MIGRANTES Y REFUGIADOS EN GUADALAJARA

 Foto: Los sacerdotes Braulio y Abilio junto a Hermana Leti y miembros de la Delegación Diocesana de Migraciones

En la parroquia de José Artesano (“Barrio de los Manantiales”) en Guadalajara, se celebró, por parte de la Delegación Diocesana de Migrantes, la 106 JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y DEL REFUGIADO.

Fue un encuentro que nos unió, bajo el lema: “Como Cristo, obligados a huir” donde se rezó a Dios Padre por quienes sufren el drama de ser migrantes y desplazados internos y externos, para que se sientan acogidos, protegidos, promovidos e integrados.

La celebración fue presidida por Braulio Carles (párroco de San José Artesano y Vicario de lo Social) a quien a acompañó en el altar Abilio Patricio Januario, sacerdote mozambiqueño, unido a nuestra parroquia de la Beata María de Jesús.

La celebración de la Eucaristía finalizó con la oración del Papa Francisco con motivo de este día; oración sugerida por el ejemplo de san José, de manera especial cuando se vio obligado a huir a Egipto para salvar al Niño.

Padre, Tú encomendaste a san José lo más valioso que tenías: el Niño Jesús y su madre, para protegerlos de los peligros y de las amenazas de los malvados.

Concédenos, también a nosotros, experimentar su protección y su ayuda.

Él, que padeció el sufrimiento de quien huye a causa del odio de los poderosos, haz que pueda consolar y proteger a todos los hermanos y hermanas que, empujados por las guerras, la pobreza y las necesidades, abandonan su hogar y su tierra, para ponerse en camino, como refugiados, hacia lugares más seguros.

Ayúdalos, por su intercesión, a tener la fuerza para seguir adelante, el consuelo en la tristeza, el valor en la prueba. Da a quienes los acogen un poco de la ternura de este padre justo y sabio, que amó a Jesús como un verdadero hijo y sostuvo a María a lo largo del camino.

Él, que se ganaba el pan con el trabajo de sus manos, pueda proveer de lo necesario a quienes la vida les ha quitado todo, y darles la dignidad de un trabajo y la serenidad de un hogar.

Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo, que san José salvó al huir a Egipto, y por intercesión de la Virgen María, a quien amó como esposo fiel según tu voluntad. Amén.

No hay comentarios:

Publicar un comentario